Durante esta época, la nieve y el frío cubren la Patagonia. El viento disminuye, el silencio se instala y el turismo prácticamente desaparece. La mayoría de los hoteles cierran durante la temporada baja y los caminos que rodean el Parque Nacional Torres del Paine quedan casi vacíos. En ese escenario, la fauna recupera la tranquilidad y animales como guanacos, pumas, zorros culpeos y cóndores andinos vuelven a ocupar con fuerza el territorio que les pertenece. 

Ese escenario, casi de película, atrajo a nuestra colaboradora, la fotógrafa Cristina Harboe, a permanecer más de 20 días en terreno. Recorrió, junto a su fiel cámara y lente teleobjetivo, largas distancias sobre la nieve, con temperaturas de hasta 17 grados bajo cero y siguió el rastro de la fauna hasta encontrar el momento preciso para fotografiarlos.

Ella trabaja principalmente en la estancia Laguna Amarga, un predio colindante con el Parque Nacional Torres del Paine, donde integra un equipo de guías-trackers especializados en el seguimiento de pumas. Hace 20 años que se dedica a la fotografía, luego de dejar su carrera como médico veterinario. En este camino ha sido reconocida por su trabajo en la Patagonia, siendo incluso finalista del concurso Wildlife Photographer of the Year en ediciones anteriores. 

Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Chingue chileno (Conepatus chinga). Créditos: ©Cristina Harboe.
Chingue chileno (Conepatus chinga). Créditos: ©Cristina Harboe.

Para mí, hacer fotos es estar escribiendo mi propio diario de vida. Entonces, poder compartir esas imágenes y contar una historia de la fortuna que tengo de poder trabajar en esto y de poder seguir la vida de un puma durante literalmente toda su vida a través de registros, es digno de compartir”, asegura. 

En ese camino, ha descubierto su pasión por fotografiar a los animales en estado salvaje, ejemplificándolo principalmente con el puma: “Poder conocer su comportamiento, saber cómo acercarte, saber cuándo hacer una foto, respetar los espacios y después plasmar eso en una foto. Es la vivencia completa, para mí también la fotografía es una enseñanza de vida, de que no tenemos las cosas por sentado”. 

Cóndor Andino (Vultur gryphus). Créditos: ©Cristina Harboe.
Cóndor Andino (Vultur gryphus). Créditos: ©Cristina Harboe.

—¿Qué ofrece el invierno para tu fotografía en la Patagonia?

—Yo te diría que es la atmósfera que se genera acá en Patagonia, donde los días son muy cortos. Los amaneceres son a las 10 de la mañana y los atardeceres a las 17:30. Lo más bonito es que la luz acá nunca llega tan arriba, entonces es difusa y perfecta para hacer fotografías que no tengan un alto contraste. Lo otro es que el viento disminuye, lo que provoca un silencio que cala muy profundo. Por ello, si uno va a las reservas naturales, el parque nacional o cualquiera de los alrededores y apaga el motor del auto, se siente en un espacio con un magnetismo especial.

En esta época casi todos los hoteles cierran en temporada baja y se nota también que los animales vuelven a salir tranquilos. Eso es lo que más me gusta hacer, que la gente venga en invierno. Eso sí, tienen que estar preparados, el equipo de ropa es súper importante.

Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

—Sobre tu apreciación artística, cuando miras un paisaje invernal ¿qué buscas primero? ¿ es la luz, la composición o la presencia de los animales?

—Normalmente, en animales, uno busca que el fondo esté parejo, que no haya un elemento que quite la atención del protagonista. Entonces hay que anticiparse mucho. Por ejemplo tú ves una situación, un puma que viene caminando por un lugar donde hay mucho coirón alto, que va a hacer que la cabeza no aparezca completa, no hago la foto. Dejo que pase y disfruto el momento. Si hay un animal que viene muy cerca, ahí se hace una ráfaga de fotos. 

En paisaje eso es mucho más complicado de lo que uno piensa. Hay fotos que definitivamente no funcionan por la composición y otras que sí. Entonces estudio la locación antes. Y cuando uno va, ya tienes todo montado con el trípode y hay que esperar que se dé la magia de la luz.

Puma (Puma concolor). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Puma (Puma concolor). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

—En esta época se reducen los colores de la paleta en el paisaje para fotografiar, ¿es también lo bello del invierno?

—Cuando disminuye la paleta de colores, tiene menos colores o todos están dentro de una misma paleta, que son fríos. Todos son muy similares y con tonalidades más suaves. Entonces, al momento de querer plasmar lo que es el invierno, esa paleta te ayuda mucho porque finalmente es pura calma y paz. No hay esos tonos rojos de alguna vegetación ni muchos verdes. Es mucho más suave, no existe tanto contraste, a mí me gustan más esas tonalidades de color que se dan en invierno acompañadas de luz suave.

Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

En ese sentido, ¿cuál dirías que es tu sello o esencia en la fotografía?

—A mí lo que me encanta son esas fotos que parecen más una pintura, que es la técnica en clave alta. Eso es que lo busco mucho en terreno. Busco los desenfoques y esa magia que hay en una fotografía que sea más simple, que tenga pocos elementos, pero que a la vez transmita mucho y genere una paz que se logra al sobreexponer. Entonces, me quedo sin información de negros y sobreexpongo todo. Queda como un ambiente más etéreo. Esas fotografías que generan tranquilidad.

Loica común (Leistes loyca). Créditos: ©Cristina Harboe.
Loica común (Leistes loyca). Créditos: ©Cristina Harboe.
Puma en técnica de clave alta. Créditos: ©Cristina Harboe.
Puma en técnica de clave alta. Créditos: ©Cristina Harboe.

—Además de esa labor paciente, ¿qué otras características dirías que son clave en la fotografía?

La gente piensa que la fotografía casi es un don que algunas personas tienen. Sin embargo, no es así. Primero tienes que aprender muy bien la técnica, poder manejar tu cámara, saber cómo funciona y saber cómo trabajar para lograr esa foto técnicamente. Con la apertura, el ISO, la velocidad y manejar la cámara al revés y al derecho. Después, lo que yo siento que nunca se termina de aprender es la composición. Pero otra cosa que es súper importante en este oficio, es tolerar la frustración. 

Yo intento mantener la pureza de la era análoga, que va de la mano con estar 100% seguro de lo que estás haciendo, técnicamente y en composición, y hacer muy pocos clics, tomar pocas fotos. Eso también nos recuerda a nosotros, como fotógrafos, exponer correctamente y saber lo que estamos haciendo.

Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

—¿Crees que con esto se capturan momentos únicos?

—Totalmente, son momentos que difícilmente se repiten. Si es fauna, son instantes que no vuelven a suceder. Y si es paisaje, también está ese momento de luz que va cambiando. Puede ser que estés al frente de una montaña, y tengas todo listo esperando el amanecer. De repente se abre un poco el cielo, pasa un minuto, ibas a tomar la foto, después se nubló y nunca más apareció. Y eso es lo que hace tan linda la fotografía. Son momentos únicos que uno también tiene que aprender a soltar si no los captó. Al final, lo más importante, es captarlo con tu sensor del alma por siempre. No necesariamente todo tiene que ser con la cámara. 

Zorro Chilla (Lycalopex griseus). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Zorro Chilla (Lycalopex griseus). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

—En ese buscar estas situaciones, ¿cuánto tiempo puedes estar esperando para sacar una foto?

—Depende mucho del día. Por ejemplo, si estamos buscando pumas, hay jornadas que pueden extenderse por varias horas. En la estancia seguimos protocolos estrictos para respetar su bienestar, podemos permanecer hasta tres horas con un mismo individuo y luego debemos dejarlo tranquilo durante al menos dos horas antes de volver a acercarnos, si es que sigue en el mismo lugar.

No siempre estoy sola. En la estancia trabajamos más de diez trackers de pumas, distribuidos en un predio de siete mil hectáreas. Cada uno recorre distintos sectores y nos mantenemos comunicados por radio para avisar cuándo alguien encuentra un puma y coordinar las rotaciones, de manera que todos los visitantes tengan la oportunidad de observarlo sin interferir en su comportamiento.

Puma (Puma concolor). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Puma (Puma concolor). Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

—¿Más allá de la fotografía, qué sientes cuando ves un puma? 

No hay día que no me emocione. Llevo ya 20 años en esto y te juro que cada vez que los veo es como si fuese la primera vez. Siento que me permiten estar en su espacio, que me aceptan ahí sin traspasar ese límite. Y me da una admiración tremenda por ellos.

Siento que son animales que están en el tope de la cadena y con los que me siento identificada de cierta forma, porque son más que nada solitarios. Son animales que tienen mucha paciencia. Para ellos cazar no es algo fácil, fallan casi en un 50 % de sus intentos. Entonces, es un animal que a mí me inspira mucho respeto. Aprendo de ellos justamente la paciencia y la simplicidad que tienen. Ellos caminan libres por la pampa, se preocupan de buscar alimento, de tomar sol, de disfrutar de lo que hay ahí.

Conoce más del trabajo de Cristina Harboe en su página web e Instagram.

Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.
Parque Nacional Torres del Paine, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Patagonia chilena. Créditos: ©Cristina Harboe.

*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia (CC-BY) (CC-BY-SA) correspondiente para ser difundidas en este artículo atribuyendo sus créditos.

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