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¡De El Rey León a una historia real! Hablamos con el coproductor de la nueva serie de Disney+ musicalizada por Hans Zimmer: «Vemos a Kio pasar de un cachorro realmente pequeño a ser un macho majestuoso»
La nueva serie documental de National Geographic, que llega este 20 de agosto a Disney+, siguió durante cuatro años la vida de un león en el Masái Mara. A través de Kio, la producción registra su crecimiento, las pérdidas de su familia, el aprendizaje de la supervivencia y su camino hacia el liderazgo de una manada. Casi 1.400 jornadas de filmación permitieron capturar una historia que, en la naturaleza, nunca estuvo escrita de antemano. Conversamos con Simon Blakeney, Co-Productor Ejecutivo de la Unidad de Historia Natural de BBC Studios, sobre los desafíos detrás de esta gran pieza audiovisual.
Hay historias de vida que solo pueden contarse a través de la paciencia, cuando alguien está dispuesto a esperar meses para volver a encontrar un animal, temporadas enteras para verlo cambiar y años para descubrir en qué terminará convirtiéndose. Esa es la apuesta de LION, la nueva serie documental de National Geographic que llega a Disney+ este 20 de agosto. Dirigida por Jon Favreau —responsable de El Rey León, Iron Man y The Mandalorian— y con la producción ejecutiva de Mike Gunton, de BBC Studios Natural History Unit, la serie sigue durante cuatro años la vida de Kio, un león nacido en el Masái Mara, Kenia. A través de él y de su familia, la serie construye una historia que comienza con un cachorro vulnerable y sigue su camino hacia la adultez y el liderazgo de una manada.
El equipo acumuló cerca de 1.400 jornadas de filmación durante 52 períodos de rodaje para seguir exclusivamente a un mismo grupo, algo que permitió registrar transformaciones que normalmente quedan fuera del alcance de una producción de historia natural. Más que solo observar a un animal en un momento determinado, se trató de verlo crecer, perder a parte de su familia, abandonar el lugar que conoció, el proceso que siguió para aprender a sobrevivir, para finalmente presenciar su enfrentamiento con otros machos para intentar construir su propio futuro.



La historia de Kio está marcada precisamente por esos momentos. Durante sus primeros meses de vida, permanece junto a su madre, Summer, conviviendo con otras leonas y sus hermanos. Pero la muerte, la escasez de alimento y las disputas por el territorio van modificando el destino de la familia. Cuando los machos dominantes expulsan a los hermanos mayores de la manada, Summer debe tomar una decisión: quedarse con Kio y esperar que, llegado el momento, él también sea expulsado, o abandonar el territorio junto a lo demás para asegurarle a su hijo un futuro iniciando desde ya su propia hermandad. Elige lo segundo y, a partir de entonces, comienza otra etapa en la historia de Kio, mucho más incierta, en la que todos deben aprender a sobrevivir lejos de la seguridad de la manada que les dio la vida.
Con el tiempo, los hermanos crecen, perfeccionan sus habilidades y se convierten en animales capaces de disputar el control de un territorio. Lo que comenzó con un cachorro que dependía de su madre termina convirtiéndose en una historia de crecimiento, pérdida, aprendizaje y supervivencia.
Y aunque LION tiene la estructura y la escala de una gran producción cinematográfica —incluida una banda sonora liderada por el compositor Hans Zimmer, quien también estuvo detrás de la música de El Rey León—, su historia está construida sobre hechos que ocurrieron naturalmente frente a las cámaras. Se trata de un ser vivo real, cuyo destino siempre estuvo colgando de un hilo.





Más que el “rey de la selva”
Durante siglos, los leones han ocupado un lugar particular en nuestra imaginación. Los hemos convertido en símbolos de fuerza, valentía, poder y liderazgo, y su imagen se ha instalado en culturas de todo el mundo. Pero detrás de esa figura casi mítica existe un animal social y profundamente vulnerable, cuya supervivencia depende de relaciones familiares, territorios, disponibilidad de presas y de una compleja convivencia con otros animales y con las personas.
A diferencia de la mayoría de los grandes felinos, los leones son animales altamente sociales. Viven en manadas en las que las hembras suelen permanecer durante toda su vida y colaboran en el cuidado de las crías y en la caza. Los machos, en cambio, suelen abandonar el grupo al alcanzar la madurez y deben enfrentarse a otros machos para establecerse en una nueva manada. Esa estructura hace que la vida de un león esté marcada por los vínculos: por la protección, la competencia, la cooperación y también por las pérdidas.
Además de su dimensión social, los leones cumplen un papel ecológico fundamental. Como grandes depredadores, contribuyen a regular las poblaciones de herbívoros y forman parte de una red de relaciones que ayuda a mantener el equilibrio de los ecosistemas de sabana. Protegerlos, por lo tanto, no significa únicamente conservar a una especie emblemática: también implica proteger los ambientes de los que dependen numerosas otras especies.



Sin embargo, el territorio que alguna vez ocuparon es hoy mucho más reducido. Los leones han desaparecido de buena parte de su antigua distribución y actualmente sobreviven principalmente en África subsahariana, además de una pequeña población de león asiático en India. Sus principales amenazas incluyen la pérdida y fragmentación del hábitat, la disminución de sus presas y el conflicto con las comunidades humanas. Cuando los territorios naturales se reducen y los recursos escasean, los leones pueden acercarse a zonas ganaderas en busca de alimento, aumentando las posibilidades de conflicto y de represalias.
Por eso, detrás de la historia particular de Kio también aparece una pregunta mucho más grande: qué futuro tendrán los leones en un mundo donde sus espacios continúan transformándose. Conservarlos requiere proteger sus hábitats, mantener poblaciones saludables de presas y, especialmente, encontrar formas de convivencia que también consideren las necesidades de las comunidades que comparten estos territorios.


Es justamente en ese punto donde el trabajo detrás de LION adquiere especial relevancia, ya que el estreno se enmarca en los esfuerzos por proteger a la especie más allá de la pantalla. A través de la campaña “Protege la Manada”, Disney continuará apoyando al Lion Recovery Fund (LRF) de la Wildlife Conservation Network y a sus organizaciones asociadas, que trabajan en distintos puntos de África con la meta de duplicar la población de leones silvestres para 2050. Desde el inicio de esta iniciativa, en 2019, Disney ha destinado más de US$5 millones al fondo, cuya red de conservación ha respaldado más de 400 proyectos en 26 países, enfocados en recuperar y estabilizar las poblaciones de leones mediante iniciativas desarrolladas junto a las comunidades locales.
Debido a todo lo anterior, para conocer más sobre LION y el trabajo detrás, conversamos con Simon Blakeney, Co-Productor Ejecutivo de la Unidad de Historia Natural de BBC Studios, quien formó parte del equipo de LION y cuenta con una extensa trayectoria en producciones de naturaleza como Life y Dynasties.






—LION sigue la historia de un solo león a lo largo de cuatro años, algo bastante inusual para una producción de historia natural. ¿Qué convenció al equipo de comprometerse con un proyecto de tan largo plazo y qué lograron descubrir durante esos cuatro años sobre Kio que habría sido imposible capturar en una producción más corta?
—Lo que realmente nos entusiasmaba hacer en este proyecto era ver realmente a un león crecer. Así que no sabíamos quién era Kio antes de comenzar la producción, porque, por supuesto, no podíamos saber todo lo que iba a suceder.
Pero sabíamos que tomaría tres o cuatro años ver a un león pasar de la etapa de cachorro hasta convertirse en adulto, ya fuera macho o hembra. Una de las cosas más emocionantes, pero también aterradoras, de esta producción fue que no sabíamos qué iba a pasar después. Así que queríamos pasar tanto tiempo como fuera posible con los leones y ver qué personajes surgían, quiénes tomaban protagonismo y quiénes pasaban al primer plano.
Y desde muy temprano quedó realmente claro que Kio era un personaje muy importante. Y, como dices, seguirlo durante todo ese período de tiempo nos permitió verlo pasar de ser un cachorro realmente pequeño hasta convertirse en un macho majestuoso.


—Uno de los mayores desafíos del cine de naturaleza es contar una historia atractiva sin influir en el comportamiento natural de los animales. ¿Cómo logró el equipo capturar momentos tan íntimos en la vida de esta manada manteniendo la intervención humana al mínimo?
—Trabajamos muy de cerca con algunos guías de vida silvestre y guardaparques locales muy experimentados, que conocen a estos leones al detalle, y los leones se acostumbraron mucho a nuestros vehículos. Una colega mía, que también pasó mucho tiempo filmando leones, dice que nosotros pasamos años encariñándonos realmente y, de alguna manera, llegando a amar a estos leones, y ellos pasan años ignorándonos por completo.
Así que la idea es que simplemente nos mezclemos con el fondo y nos convirtamos en otro árbol, otro pedazo de pasto u otro elemento del paisaje. Y ellos, ocasionalmente, pasan junto a los autos y quizás los ven como un lugar donde descansar fuera del sol, o simplemente como algo alrededor de lo cual quieren caminar, pero eso es todo. Realmente no nos reconocen como ningún tipo de amenaza. Y creo que todo se trata de respeto.
Se trata de asegurarnos de mantener una distancia respetuosa de los leones y de no influir en lo que hacen, porque si influyéramos en ello, significaría que las historias que estamos tratando de contar simplemente no sucederían. Así que es totalmente fundamental para lo que hacemos que no influenciemos su comportamiento de ninguna manera.




—Los leones suelen ser representados como símbolos de fuerza y liderazgo, pero LION también revela momentos de pérdida y fracaso. ¿Qué esperan que las audiencias aprendan sobre estos animales más allá de la imagen icónica que la mayoría ya tiene de ellos?
—Bueno, exactamente como dijiste, creo que son increíblemente poderosos, son hermosos, grandes depredadores tope, pero también son realmente vulnerables y sus vidas son muy difíciles. Hay una línea muy delgada entre sobrevivir y no sobrevivir. Y también están increíblemente conectados entre sí.
Les encanta la compañía de los demás. Así que buscan estar juntos. Quieren tocarse la cara unos a otros. A menudo duermen acostados unos sobre otros y cosas así. Entonces, si tuviera que decir una cosa que quisiera que la gente sacara de su cabeza, sería que entendieran que estos leones enfrentan una enorme cantidad de desafíos a pesar de ser poderosos y de ser conocidos como los reyes de la selva. También tienen enormes desafíos, pero los atraviesan apoyándose unos en otros.





—Finalmente, en un momento en que muchas poblaciones de grandes felinos enfrentan amenazas cada vez mayores, ¿cree que documentales como este pueden ayudar a inspirar una mayor valoración y conservación de estas especies?
—Realmente espero que sí. Creo que mientras más personas conozcan y amen a animales como los leones, más entenderán lo importante que es que hagamos todo lo que podamos para protegerlos.
Y creo que, tanto al crear conciencia sobre las amenazas que enfrentan, como también al comprender cuánto, cuánto más empobrecido sería este mundo si no tuviéramos leones, si no tuviéramos otra vida silvestre como ellos. Y creo que, si podemos ayudar a proteger los hábitats y las formas de vida de animales como los leones, también ayudamos a proteger todo el ecosistema, ya sean cebras, hienas, servales o cualquier cosa que viva en las planicies. Si podemos ayudar a proteger esos hogares para la vida silvestre, entonces va a valer la pena.



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Jǒzepa Benčina Campos