El pasado 11 de agosto, la National Geographic Society anunció el lanzamiento de 10 proyectos liderados por Explorers bajo el programa forNature, para impulsar el movimiento global de los Derechos de la Naturaleza. Esta nueva cohorte de Explorers, que representa a cinco continentes, busca impulsar iniciativas que reconozcan los derechos legales de las plantas, los animales y los ecosistemas a existir. Entre los seleccionados destacan dos proyectos chilenos, que se adjudicaron este fondo internacional para liderar iniciativas de conservación con sello local.

ForNature es una colaboración entre la Explorer de National Geographic, Callie Veelenturf, y la National Geographic Society, cuyo desarrollo fue posible gracias al apoyo del Fondo Alfred Kobacker y Elizabeth Trimbach. Veelenturf es también la fundadora de la iniciativa global forNature, que trabaja para promover el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza a través de protecciones nacionales e internacionales.

En conjunto, los 10 proyectos elegidos buscan entregar herramientas concretas para que esta perspectiva pase de ser una idea a ser aplicada, mediante la ciencia y la investigación. Una de las principales líneas de trabajo del movimiento de los Derechos de la Naturaleza es fortalecer a la comunidad científica y conectar a investigadores y conservacionistas de distintas partes del mundo para recopilar datos importantes sobre el estado de los ecosistemas y las especies. Dicha información permite demostrar el impacto que la actividad humana tiene sobre la naturaleza y respaldar la necesidad de cambios sistemáticos y estructurales.

¿Quiénes representan a la comunidad científica en Chile?

Por un lado, Cristian Moreno, Ingeniero en Recursos Naturales Renovables y Magíster en Conservación Global de la Biodiversidad, está trabajando para desarrollar el primer marco mundial de Derechos de la Naturaleza para el hongo chileno en peligro de extinción, Butyrivoletus loyo. Trabajando con comunidades indígenas mapuches, comunidades locales y otros colaboradores, su proyecto combina la ciencia ecológica, la innovación legal y el conocimiento micológico tradicional para ayudar a proteger la biodiversidad, preservar el patrimonio cultural y reconocer los derechos intrínsecos de la especie a existir.

“Esta figura legal, política y social permite que formas de vida y ecosistemas puedan ser reconocidas como sujetos o titulares de derechos, tal como actualmente se le atribuyen a las personas, empresas, u organizaciones”, explica Moreno.

Por otro lado, la Dra. Susannah Buchan, investigadora del Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción, está generando evidencia científica y comunitaria para respaldar la protección de los cañones submarinos de la Corriente de Humboldt en Chile. Su proyecto, “Canyonlands: Ciencia y conocimiento local para la protección de los cañones submarinos de Chile”, se desarrollará en conjunto con comunidades costeras, portadores de conocimiento indígena y centros de investigación nacionales.

La iniciativa busca mapear estos ecosistemas submarinos, integrar datos oceanográficos con conocimiento local y tradicional, y documentar el rol que cumplen estos cañones en mantener la biodiversidad marina, la actividad pesquera, el turismo de avistamiento y los modos de vida de las comunidades costeras.

Estas iniciativas no solo buscan resguardar ecosistemas naturales únicos, como los hongos nativos y cañones submarinos, sino también expandir el conocimiento que se tiene acerca de ellos a una comunidad mucho más amplia, fuera de lo nacional. El trabajo de Moreno y de la Dra. Buchan demuestra que la protección del patrimonio natural requiere una relación estrecha entre la evidencia científica, el saber local y el reconocimiento explícito de la naturaleza como sujeto de derechos.

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