Lo que comenzó como la pasión de Cristian Lecaros, arquitecto de profesión, por recorrer Chile, terminó convirtiéndose en una tradición familiar. Con los años, sus travesías dejaron de ser solo viajes, para transformarse en una colección de recuerdos compartidos, fotografías frente a los letreros colocados por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y un archivo de experiencias propias.

De esta forma, durante 20 años, Cristian, junto a su señora Isabel y sus cinco hijos, recorrieron los rincones más escondidos y sorprendentes de norte a sur. Aquí, junto a su hija Paula, ayudan a reconstruir la historia. 

Cristian Lecaros. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Cristian Lecaros. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

Un camino que deja una herencia 

El comienzo de un nuevo siglo significó un cambio en los viajes solitarios de Cristian, quien ya llevaba conociendo los paisajes chilenos desde hace treinta años. Se podría decir que una visita a la Reserva Nacional Las Chinchillas junto a uno de sus hijos fue lo que cambió todo. “Cuando llegué, como no conocía ese parque, encontré muy lindo el letrero, y ahí me surgió la idea de decir: ¿Y cuántos parques habrán? ¿dónde estarán?”, recuerda Cristian.

Viaje de la familia Lecaros. Créditos (CC-BY): cortesía Ruta y Lente
Viaje de la familia Lecaros. Créditos (CC-BY): cortesía Ruta y Lente.

Es así como, después de este viaje, descubrió diversas zonas de Chile, las que él describe como muy bonitas y sorprendentes. Por lo mismo, cada vez su motivación por los viajes comenzó a aumentar considerablemente.  

Me quedé con ese bichito. Con esa idea, esa pregunta. Después, por trabajo fui a ver una propiedad, y en la oficina del propietario tenía unos jeep con unas cajas arriba, como cinco en total, todos con caja blanca. Y yo le digo: Oye, ¿y qué son esas cajas y dónde están? Y me dice: “Estamos en el altiplano de Copiapó”. Y todas esas cajas eran unas carpas que se llaman maggiolina. Él me dice que las encargó directamente y le digo: Yo quiero una”, explica Cristian.  

Reserva Nacional Las Chinchillas, Región de Coquimbo. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Reserva Nacional Las Chinchillas, Región de Coquimbo. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

De esta forma, fue donde su esposa Isabel con el nuevo regalo para las aventuras familiares. Decidieron ir al sur. Era el año 2000 y el primer destino en el mapa fue encaminarse hacia el Parque Nacional Nahuelbuta, un tesoro de especies nativas en plena Región de La Araucanía. Su inicio, de alguna forma, estuvo marcado por la magia de las sagradas araucarias.

Parque Nacional Nahuelbuta, Provincia de Malleco, Región de la Araucanía. Créditos: Paula Lecaros
Parque Nacional Nahuelbuta, Provincia de Malleco, Región de la Araucanía. Créditos: Paula Lecaros.

“Íbamos todos en un Jeep Cherokee. Entonces no era muy cómodo, y tampoco había tantas exigencias como para que cada uno tuviera su cinturón. Llegamos a Huerquehue y quedamos maravillados con las vistas: uno camina un poquito y hay unas piedras desde donde se ve toda la cordillera. Y dijimos: “Mira, qué lindo”. Aparte de la foto, qué lindos son los paisajes. Y como nosotros íbamos todo el mes de enero, llegamos ahí y nos encontramos con la flora, la fauna, los pájaros. Y seguimos rumbo, y dijimos: ¿Por qué no seguimos más al sur?, relata Cristian. 

Parque Nacional Huerquehue, Región de la Araucanía de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Legaros
Parque Nacional Huerquehue, Región de la Araucanía de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Legaros
Parque Nacional Huerquehue, Región de la Araucanía de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Legaros
Parque Nacional Huerquehue, Región de la Araucanía de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Legaros.

El recorrido los marcó tanto que, con el paso de los años, lo que parecía una costumbre familiar terminó transformándose en un proyecto de vida. Los primeros 10 años fueron, se podría decir, el peak de la aventura. En ese entonces, Chile tenía una treintena de parques nacionales y, en total, cerca de 100 áreas protegidas. Hacia el sur, llegaron hasta Chaitén y, en el norte, pasaron por los antiguos parques Pan de Azúcar o Nevado Tres Cruces. 

Parque Nacional Pan de Azúcar, ubicado entre las comunas de Chañaral, Región de Atacama y Taltal, Región de Antofagasta. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Pan de Azúcar, ubicado entre las comunas de Chañaral, Región de Atacama y Taltal, Región de Antofagasta. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Pan de Azúcar, ubicado entre las comunas de Chañaral, Región de Atacama y Taltal, Región de Antofagasta. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Pan de Azúcar, ubicado entre las comunas de Chañaral, Región de Atacama y Taltal, Región de Antofagasta. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Nevado Tres Cruces, Región de Atacama. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Nevado Tres Cruces, Región de Atacama. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

“Fuimos creando la colección que, para nosotros, se constituyó como un patrimonio familiar a través de la historia. La Paulita, por ejemplo, tenía 2 años, y el mayor tenía 10 años. Con mi señora dormíamos siempre con un niño en la maggiolina, siempre dormíamos los tres, y los demás en dos o tres carpas. Fuimos adquiriendo mucha experiencia para ir cargando el auto, haciendo la comida, porque es complicado, es muy sacrificado, sobre todo con niños. A veces nos tocaban lluvias, a veces nieve, en el sur estaba todo congelado, pero seguíamos, y eso nos fascinaba”, añade.

Por ello, armaron un libro en su memoria cargado de experiencias compartidas. En él se recuerdan largas horas en carretera, la organización familiar y la música que no faltaba en el auto. Un repertorio que se repetía en sus cassettes y, quizás más adelante, CDs. Es que, en un auto cargado, lleno de niños, sin música no se sobrevivía. 

«Después, en vez del Jeep que teníamos, compré una Suburban, y ahí cabíamos ocho, cómodamente sentados. La equipaba con buena música. Al final, la música fue una parte muy importante de nuestros viajes, porque hacía que todo el trayecto se viviera de otra manera y nos acompañara durante el camino», menciona Cristian.

Reserva Nacional Ralco, Región del Biobío. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Reserva Nacional Ralco, Región del Biobío. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.

Para Paula, su hija, quien partió las aventuras a sus cinco años, las melodías de músicos como Cat Stevens ahora evocan recuerdos que la llevan directamente a acampar. “Yo creo que la mayoría de las veces viajamos acampando. A veces podíamos invitar a algún amigo, y a veces no. Al final, como decía mi papá, como partió en el año 2000, yo tenía 5 años y por 10 años, fuimos creciendo y así íbamos yendo a estos parques”, cuenta Paula. 
 

Parque Nacional Puyehue, Región de Los Lagos y la Región de Los Ríos. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Puyehue, Región de Los Lagos y la Región de Los Ríos. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

Por ello, más que un viaje, cada visita marcó profundamente su niñez y su forma de relacionarse con la naturaleza hasta el día de hoy: «A mí me encanta viajar, lo sigo haciendo. De la infancia, me gustó mucho porque me uní mucho a mi familia. Al final, teníamos que pasar 10 horas arriba del auto. También me uní a la naturaleza y además de conocer Chile, eso me hizo ser una persona muy activa. Hoy en día, con mi pololo, llega un fin de semana y decimos: “¿A dónde nos vamos de camping?”. Y no pensamos en ir a una cabaña, sino de camping, en invierno o en verano”, dice Paula, agradeciendo ese impulso que la llevó a querer y amar su país.

“De repente le pido a mi papá la carpa de techo, que la sigue teniendo. Además, tenemos todo un equipo de camping, entonces es cómodo. Dependiendo del lugar, llevamos colchón, sábanas y todo lo necesario. Es algo que me gusta mucho», añade.

Parque Nacional Desierto Florido. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Desierto Florido. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.

Al igual que su padre, continúa buscando espacios naturales para explorar, pero incorporando nuevos intereses y una mirada propia, vinculada a la fotografía y al registro de los lugares que visita. Eso lo registra en su proyecto “Ruta y Lente”

Parque Nacional Torres del Paine, Patagonia de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Torres del Paine, Patagonia de Chile. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.
Créditos: (CC-BY) Paula Lecaros
Créditos: (CC-BY) Paula Lecaros.

“Estamos recorriendo, haciendo lo mismo que mi papá, de repente los dos, de repente vamos con él. Nuestros papás también son amigos, así que vamos todos. Es un proyecto que también queremos seguir haciendo de aquí en adelante”, relata Paula.

Parque Nacional Desierto Florido. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Desierto Florido. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.
Créditos: (CC-BY) Paula Lecaros
Créditos: (CC-BY) Paula Lecaros

Un legado que continúa

Chile cuenta con 46 parques nacionales y 46 reservas nacionales. La familia Lecaros conoce gran parte de ellas. Cristian asegura que el mayor patrimonio que dejaron estos viajes son los recuerdos, los cuales quedaron registrados en fotografías que son un verdadero archivo visual que adorna grandes paredes de su oficina y casa en la playa. “Cuando uno llega, siempre está presente. En la casa de la playa está toda esa historia familiar, y uno las ve y recuerda», valora Cristian.

Parque Tantauco, Isla Grande de Chiloé. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Tantauco, Isla Grande de Chiloé. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

Paula comparte la apreciación de su padre y considera que haber recorrido gran parte del territorio chileno constituye uno de los mayores regalos que recibió. En ello también pudo ver, por ejemplo, el avance de ciertas cosas de los parques, como infraestructura: “Antes, cuando nos sacábamos la foto en el parque y después íbamos a recorrer, era como que seguías un camino que tú mismo ibas armando, que no estaba muy señalizado. Ahora, no sé si hay una organización que hace todos estos carteles, pero ha quedado muy bien eso”, dice, destacando la labor de los guardaparques, sobre todo en lugares más concurridos como Torres del Paine.

Parque Nacional Lauca, Putre. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Parque Nacional Lauca, Putre. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.

Por otro lado, hay parques nacionales a los que han regresado en varias oportunidades y que hoy ocupan un lugar especial en sus recuerdos más preciados. Por ejemplo, el Parque Nacional Conguillío, al cual regresaron para un aniversario en un viaje a Pucón. Para Cristian, regresar a ese parque fue una forma de revivir las experiencias que marcaron a la familia durante tantos años, mientras que Paula destaca que, aunque ese viaje ocurrió hace alrededor de siete años, la tradición de recorrer Chile continúa vigente. De hecho, el año pasado volvieron a viajar juntos, esta vez hasta la Isla Grande de Chiloé.

Los Bellotos Reserva Natural, Región del Maule. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Los Bellotos Reserva Natural, Región del Maule. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.
Reserva Natural Las Vicuñas, región de Arica y Parinacota. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Reserva Natural Las Vicuñas, región de Arica y Parinacota. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

«Como decía mi papá antes, cuando tengo la oportunidad de ir a otro país, fuera de Chile, siento que nada se compara con todo lo que hemos conocido de Chile. Además, como decía mi papá, nos llevaba no solamente a los lugares típicos, sino también por estos caminos alternativos, donde íbamos descubriendo sitios que la mayoría no conoce. Entonces, esos lugares también son muy interesantes», concluye Paula.

Al reflexionar sobre el significado de haber recorrido Chile durante todos estos años, Cristian no duda en definir esta experiencia como uno de los mayores privilegios que ha tenido junto a su familia. Para él, conocer el país desde la naturaleza, lejos de los destinos tradicionales, representa mucho más que una forma de viajar.

Reserva Nacional Río Simpson, región de Aysén. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Reserva Nacional Río Simpson, región de Aysén. Créditos (CC-BY): Paula Lecaros.

«Darse el gusto de haber recorrido todo Chile como familia y poder decir que conocemos algo más que la media nos llena de alegría, el poder decir que conocemos nuestro país. Por lejos, es uno de los lugares más lindos que tiene esta tierra. Y nosotros estamos acá. Es difícil porque el país es largo y angosto: hay que recorrer 2.000 km, y de vuelta. Eso si uno lo hace desde Santiago, hemos recorrido miles de kilómetros, estamos muy contentos de haberlo hecho», enfatiza Cristian. 

Sin embargo, la historia familiar está lejos de terminar. Cristian asegura que el objetivo sigue siendo el mismo: continuar explorando aquellos lugares que quedan pendientes, pero esta vez con la experiencia adquirida después de viajar por más de medio siglo:

Monumento Natural Salar de Surire, región de Arica y Parinacota Créditos (CC-BY): Paula Lecaros
Monumento Natural Salar de Surire, región de Arica y Parinacota Créditos (CC-BY): Paula Lecaros

«Eso es lo que a mí, en lo personal, me motiva. Yo, cuando me casé, le dije a mi señora antes de salir fuera de Chile, que conozcamos este país. Yo ya algo conocía, pero resulta que uno siempre vuelve a sus orígenes; yo quisiera volver 40 años atrás, cuando también hacía camping, pero no en familia. Entonces, ahora, me gustaría volver a hacer lo mismo que hace 25 años, pero con los nietos, mostrarles el país a las futuras generaciones nuestras».

De esta forma, ya tienen la lista de los parques que faltan por conocer. En su planificación, está la mítica Carretera Austral. Aún sin fecha, buscan recorrer todos los parques de la zona. Esta vez, con una experiencia compartida y recuerdos que los han vuelto a motivar para adentrarse a las áreas protegidas de Chile.

Créditos (CC-BY): Ruta y Lente
Créditos (CC-BY): Ruta y Lente

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