En el muelle de San Antonio, entre pescadores, lobos marinos y aves costeras, el fotógrafo de naturaleza Gonzalo Sepúlveda presenció una escena que no esperaba ver.

“Fue el domingo 18 de junio. Fuimos con mi pareja a San Antonio por el día, a recorrer la costa y andar en bote, en salidas turísticas que hacen pescadores locales. Luego de regresar en el muelle vimos personas realizando pesca con caña, cuando me percaté que andaba merodeando una pareja de chungungos, robando la pesca y aprovechando los desechos de peces que lanzaban estos pescadores, de forma oportunista”, cuenta el fotógrafo de naturaleza.

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

Hasta ahí, el momento ya era llamativo. El chungungo (Lontra felina), también conocido como gato de mar, es una de las nutrias más pequeñas del mundo y una especie escurridiza, difícil de observar pese a distribuirse a lo largo de gran parte del borde costero chileno.

Pero lo más inesperado ocurrió poco después, cuando un piquero se lanzó al agua para pescar y quedó flotando en la superficie.

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

Gonzalo lo relata así: “Luego de observar a la pareja de chungungos y fotografiarlos, empecé a centrarme en otras especies, lobos marinos y aves playeras que andaban por el lugar. En eso, cuando veo que un piquero se lanza con su forma habitual de pesca, fallidamente porque emerge a la superficie sin peces y queda flotando en el agua, me dispongo a fotografiarlo cuando veo que algo lo empieza a atacar desde abajo. Enfoco y me percato de la escena: el chungungo forcejeando y hundiéndolo repetidas veces como se ve en las imágenes. Capturé toda la secuencia hasta que desapareció con el ave muerta (este piquero en un momento se soltó e intentó volar pero ya estaba afectado y no lo logró). Fue muy sorprendente verlo; ya es bien difícil avistarlo y lograr buenas tomas, no sabía que podían atacar aves más grandes y nunca había visto esta interacción”.

El piquero común no forma parte de la dieta conocida del chungungo, según los estudios científicos disponibles hasta ahora. Justamente ahí radica el interés de la secuencia: más que una simple rareza, podría ser una pista de un comportamiento poco estudiado en una especie de la que todavía faltan muchas piezas por entender.

Una nutria costera tan carismática como desconocida

El chungungo se distribuye a lo largo de la costa del Pacífico, desde el norte del Perú hasta Cabo de Hornos e islas adyacentes en Chile. En nuestro país, habita ambientes costeros rocosos, donde encuentra refugio en grietas, cuevas y madrigueras, además de alimento entre roqueríos, pozas y bosques de algas. 

Si bien históricamente ocupó gran parte de la costa chilena, hoy es escaso en varios sectores del centro-sur, especialmente entre el sur de la Región de Valparaíso y el inicio de La Araucanía, con algunas excepciones como la bahía de Talcahuano y el golfo de Arauco.

Por ahora, la literatura científica ha descrito su alimentación como generalista. Sin embargo, en esta descripción las aves marinas no figuraban formalmente como parte de sus presas habituales.

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

Javier Trivelli, ingeniero en Recursos Naturales Renovables y director de Fundación Lontra —organización enfocada en la rehabilitación, reinserción y conservación del chungungo—, explica que ese es precisamente el punto que vuelve tan interesante este registro: “Si bien la población de chungungos se alimenta principalmente de peces y crustáceos (aunque también es frecuente encontrar en sus fecas restos de moluscos y equinodermos), en los estudios científicos, nunca se ha registrado la alimentación de aves. Sin embargo, a través de fotografías divulgadas en redes sociales se han podido ver cazando piqueros y pingüinos, lo que suponemos es poco frecuente, pero como del chungungo sabemos tan poquito, quizás hay poblaciones especializadas en este tipo de caza; hay mucho por descubrir de esta especie”.

Es decir, aunque no existan estudios que documenten aves dentro de su dieta, sí hay antecedentes visuales de chungungos atacando piqueros o pingüinos. Por lo que la principal pregunta es qué tan excepcional es esta conducta y qué significa realmente.

¿Un depredador oportunista o una conducta aprendida?

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

A simple vista, podría pensarse que se trata de una conducta oportunista: un depredador generalista aprovechando una presa disponible en un momento puntual. Y en parte, la escena observada por Sepúlveda ocurre en un contexto donde los chungungos ya estaban rondando a pescadores y sacando provecho de los restos de peces. Sin embargo, por ahora no hay evidencia suficiente para afirmar que la caza de aves marinas sea solo un oportunismo ocasional. Aunque tampoco es suficiente para descartar la posibilidad de que ciertos individuos o poblaciones hayan aprendido a capturarlas bajo determinadas condiciones.

“Cuando se tiende a ver estos registros, se podría entender como oportunista porque no tenemos información, pero la verdad es que podrían existir poblaciones que estén acostumbradas, pero no hay suficientes estudios que nos permitan asegurar que es una especie oportunista, o que efectivamente hay técnicas de caza o una cultura de los chungungos respecto a eso”, puntualiza el director de Fundación Lontra.

En varias especies de mamíferos y aves se han descrito conductas aprendidas y transmitidas socialmente dentro de grupos o poblaciones. En el caso del chungungo, sin embargo, el problema sigue siendo una especie muy difícil de estudiar en detalle.

Es un animal tímido, curioso, ágil tanto en la roca como en el agua, y especialmente sensible a la perturbación humana. Puede abandonar madrigueras por varios días cuando percibe ruido o presencia cercana, y gran parte de su actividad transcurre lejos de la vista del ser humano. Aunque es una nutria marina, pasa solo una parte del día en el agua y el resto del tiempo permanece en tierra, acicalándose, descansando o moviéndose entre refugios costeros. Eso ha hecho que observar sus conductas de caza en estado natural sea particularmente complejo.

“Encontrar este tipo de publicaciones lo hace muy interesante, porque del chungungo sabemos muy poco. Cuando hacemos estudios, sólo podemos estudiar el 10% de la actividad de los chungungos vía observación directa. Entonces estas oportunidades de registro que se comparten en redes sociales son una contribución tremenda a la ciencia, porque hasta donde yo sé en ningún estudio científico se ha podido registrar este comportamiento, pero sí a través de fotografías de científicos que estudian otras cosas o personas que están observando a la especie de manera recreativa y publican este tipo de de imagen”, agrega Trivelli. 

Ese dato ayuda a dimensionar la importancia del hallazgo: si la observación directa solo permite acceder a una fracción de su comportamiento, entonces registros fortuitos como este pueden transformarse en una fuente muy valiosa para ampliar lo que se sabe de la especie.

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

Un hallazgo que también habla de conservación

Para Gonzalo Sepúlveda, uno de los aspectos más impactantes del registro fue justamente ese contraste. El chungungo suele despertar fascinación por su apariencia, por lo difícil que es verlo y por esas tiernas escenas más conocidas en las que aparece descansando entre rocas o alimentándose de “guatita al sol” cerca de la orilla. Esta vez, en cambio, la imagen fue otra: la de un depredador rápido, insistente y feroz frente a una presa que intentó escapar hasta el final.

“Me puso muy contento tener este registro, soy un aficionado a la observación y contemplación de fauna chilena. El chungungo es un animal hermoso y siempre se roba las miradas de la gente cuando alguien logra verlo comiendo o descansando, lo que resulta por lo general bien tierno. Por lo mismo ver esta escena fue ver una faceta bien diferente de esta especie a la que estamos acostumbrados a ver, esta vez demostrando agilidad y fiereza con un objetivo que se resistió en todo momento. Buscando en la web no logré encontrar muchas imágenes que registren estos comportamientos, por lo que me parece muy interesante, había leído comentarios de gente que los ha visto atacando gaviotas y gaviotines monja igualmente, los pescadores locales están acostumbrados a convivir con ellos, frecuentemente son víctimas de sus hurtos al igual que los lobos marinos del lugar”, comenta el fotógrafo. 

Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)
Chungungo cazando a un piquero común en San Antonio. Créditos: ©Gonzalo Sepúlveda. (@gonzsep)

La observación también vuelve a poner sobre la mesa el valor de la fotografía de naturaleza no solo como herramienta estética o de divulgación, sino como una forma de documentar conductas difíciles de registrar en terreno. En especies poco estudiadas o de hábitos esquivos, una imagen puede abrir preguntas que después deberán ser exploradas por la ciencia.

Hoy el chungungo enfrenta múltiples amenazas a lo largo de la costa chilena. Entre ellas están la pérdida y degradación de hábitat, la destrucción de madrigueras reproductivas, la contaminación, la captura incidental en artes de pesca y la presencia de perros, gatos y visones. en sus zonas de refugio.

A eso se suma que todavía existen vacíos importantes sobre su biología y ecología. Por ejemplo, aún no se conoce con precisión a qué edad entra en estado reproductivo en la naturaleza ni cuánto depende del acceso a agua dulce en distintos sectores de su distribución. En ese contexto, cada nuevo registro ayuda a completar el rompecabezas de una especie que, pese a ser una de las más emblemáticas del borde costero chileno, sigue escondiendo gran parte de su historia natural.

“Creo que es importante visibilizar especies chilenas en peligro, esto concientiza a la gente y se difunde su presencia por el territorio, para así tenerlos siempre en consideración y cuidar su entorno”, añade Sepúlveda. 

La secuencia captada en San Antonio duró apenas unos minutos, pero deja abierta una pregunta mucho más grande: ¿se trató de un evento excepcional, de un acto oportunista o de una conducta de caza más habitual de lo que pensamos en algunas poblaciones? Si bien, por ahora no hay una respuesta clara, este registro deja en evidencia que, incluso en uno de los mamíferos marinos más carismáticos de Chile, todavía nos queda mucho por descubrir.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.

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