Nacido en 1932 en Berna, Suiza, llegó a Chile para desempeñarse como profesor de Biología en el Colegio Suizo. Fue aquí donde desarrolló su profunda pasión por las aves. En 1984 fue uno de los fundadores de la sección chilena del Consejo Internacional para la Protección de las Aves, organización encargada de estudiar las distintas especies que existen en nuestro territorio nacional, y que además, posteriormente daría origen a la actual Unión de Ornitólogos de Chile.

Guillermo Egli Müller. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez
Guillermo Egli Müller. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez

Uno de sus mayores aportes fue impulsar el registro de los cantos de las aves chilenas. Fruto de ese trabajo publicó el histórico CD Voces de Aves Chilenas, que reúne los registros sonoros de las principales 100 especies del país. Además, fue coautor del libro Aves de Santiago, una obra de referencia para la observación de aves.

El doctor en Ciencias Silvoagropecuarias de la Universidad de Chile y exdirector de la Unión de Ornitólogos de Chile, Eduardo Pavez, quien fue su gran amigo y discípulo, relata los inicios de su relación con el investigador, comentando que para él Guillermo fue un gran maestro. «En 1985 un amigo me invitó a una reunión que organizaba un profesor suizo en donde se hablaba de aves. Llegamos hasta la calle del Arzobispo, en Providencia, en la antigua sede de la revista Naturaleza. Entramos a una pequeña sala y mi asombro fue inmenso al ver que en la sala había una veintena de personas, todos apretados, mirando fotos de pájaros silvestres proyectadas en la pared».

Cachudito (Anairetes parulus) Créditos: Omar Rebolledo
Cachudito (Anairetes parulus) Créditos: Omar Rebolledo

«De inmediato nos dio la bienvenida el líder, un señor de intensos ojos azules, amable sonrisa, vozarrón profundo y que hablaba un castellanos germánico, pero con una pronunciación perfecta. Ese señor era Guillermo Egli, quien con el tiempo se convirtió en mi querido Willy, un maestro», recuerda Eduardo.

Créditos: cortesía de Eduardo Pavez
Créditos: cortesía de Eduardo Pavez

Es así, como, su maestro y profesor, se convirtió con el tiempo en una figura clave para su desarrollo y futuro profesional. «Gracias a Willy y su iniciativa aglutinadora, comencé a conocer a otros locos por los pájaros como yo, y gracias a él se formo una comunidad de amantes de las aves. Más que un grupo de ornitólogos o estudiosos de las aves, él convocaba a gente que amaba las aves simplemente porque son hermosas. Eso reunía a los más eruditos con los que recién comenzaban, con los legos que tenían un genuino interés. Es decir, Willy era, ante todo, un formador», explica Eduardo.

Guillermo Egli Müller con su familia. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez
Guillermo Egli Müller con su familia. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez
Siete colores (tachuris rubrigastra). Créditos. Omar Rebolledo
Siete colores (tachuris rubrigastra). Créditos. Omar Rebolledo

También comenta que Guillermo incentivó muchas actividades para los amantes y conocedores de las aves: «Él unía y fue el motor de muchas iniciativas hermosas, como la sección chilena del Consejo Internacional para la Protección de las Aves (CIPA) en 1984, la Unión de Ornitólogos de Chile (UNORCH) un par de años después, los cencos de aves de jardín y de aves de humedal, las salidas a grabar los cantos de las aves, en fin, esas y muchas otras iniciativas que él promovía tras bambalinas… él nos abrió una puerta importante para comenzar a trabajar con cóndores».

Pimpollo (rollandia rolland). Creditos: Omar Rebolledo
Pimpollo (rollandia rolland). Creditos: Omar Rebolledo

Además, Eduardo menciona que Guillermo siempre brindó el apoyo necesario a su gente más cercano, incluyendo a varios jóvenes que también eran investigadores y conocedores de aves: «Él nos invitaba al Colegio Suizo a dar charlas a los niños, águilas al puño, y los entusiasmaba para que hicieran colectas de diarios y botellas que vendían y Willy regularmente nos entregaba un sobre celeste con lo que habían conseguido».

«En fin, son tantas las cosas que le debemos a Willy. Con su partida se va parte importante de nuestra historia y queda una siembra inmensa en muchos de nosotros, un ejemplo como amante de las aves y como ser humano», concluye Eduardo.

Hoy son innumerables los especialistas, observadores de aves y amantes de la naturaleza que despiden a quien dedicó gran parte de su vida a enseñar y escuchar a las aves, recordándonos lo valioso que significa protegerlas. Gracias por tanto, Guillermo.

Águila. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez
Águila. Créditos: cortesía de Eduardo Pavez

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