Esta estación, donde caen las hojas y muchos árboles se tiñen de colores rojizos y cafés, hay quienes ganan mayor protagonismo: los hongos. Es que esta es, por excelencia y conocimiento popular, la “temporada de hongos”.

Pero antes de saber por qué se le conoce así, hay que tener una cosa clara: los hongos están presentes todo el año a través del micelio. Así lo explica a Ladera Sur Daniela Torres, encargada de oficina en Chile y programas de la Fundación Fungi, quien agrega: “en otoño y primavera, cuando se producen los cambios de temperatura y empieza a llover, se producen estos carpóforos, setas o callampas, que salen y nosotros las podemos ver. El hecho de que en el resto del año no las veamos, no quiere decir que no estén, sino que en esta época del año observamos su estructura macroscópica”.

Como todo en la naturaleza, esta aparición cumple un rol sumamente importante. Hay que pensarlo así, de acuerdo con lo explica Daniela: el ciclo del hongo se basa en tres estructuras, que corresponden al micelio, el carpóforo o esporoma y las esporas. En ese sentido, el micelio está presente todo el año. Luego, el esporoma tiene la funcionalidad de la reproducción sexual del hongo porque contiene todo el material genético para que la especie se reproduzca. A su vez, este carpóforo se encarga de dispersar las esporas, lo que favorece a la reproducción del hongo.

Es como si fuese la fruta de las plantas. Al igual que como pasa con muchos organismos, los hongos tienen temporadas reproductivas. Para la mayoría es en otoño, pero también depende de la zona geográfica donde estén. Por ejemplo, en el sur, que llueve todo el año, hay un peak en primavera, pero lo que se encuentra ahí, es distinto al otoño. En esta temporada, por lo tanto, es donde vemos las setas y callampas, pero lo cierto es que se manifiestan en muchas formas y colores para descubrir.

¿Por qué esto es importante, qué especies ver y dónde encontrarlas? ¡Aquí te contamos todo!

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