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Una mirada íntima a la garra de león, la reina del desierto florido que ya deslumbra en el fenómeno
Desde finales de septiembre, una particular especie ha empezado a compartirse en los registros de quienes han visitado el desierto florido. Se trata de la garra de león (Leontochir ovallei), la indiscutida reina del fenómeno. Para adentrarnos a ella, el fotógrafo Vicente Valdés nos comparte algunos de sus trabajos en el pasado capturándola a través de su lente. En estas fotos, busca retratar parte de su desconocido mundo, en especial aquel donde los pequeños visitantes son bienvenidos.
Encontrarla es, para muchos, una misión al visitar el desierto florido. Quienes buscan conocer al fenómeno que cubre de color el desierto más árido del mundo tienen, quizás, la suerte de ver a esa famosa inflorescencia de tonalidades rojas o amarillas: la garra de león. La descubren siguiendo señales de sus tallos herbáceos y rastreros, con unas hojas brillantes que, de por sí, ya son algo único de ver.

Ella, por su lado, no sabe de sus visitantes. Como una buena princesa de cuentos —para quienes crecimos con Disney, una verdadera Bella Durmiente—, solo espera despertar después de un largo periodo sin hacerlo. Su castillo vendría a ser una zona muy restringida del desierto de Atacama en Chile —incluso en menos de 200 km2—, que protege sus semillas hasta recibir, entre otras cosas, la suficiente agua caída de lluvias invernales para deslumbrar.
El fotógrafo Vicente Valdés, creador de Biodiversidad Chilena, ha tenido encuentros únicos con esta especie, que nos comparte en esta publicación. Los registros aquí mostrados son fruto de una expedición que realizó en 2025, en la que buscó capturar más que solo una esperada visita.


“Yo busco retratar la belleza de la especie como tal, desde su famosa inflorescencia a un poco de su historia natural. Es decir, con factores como en dónde o cómo crece. Por eso, por ejemplo, hay fotos gran angulares donde se ve la flor con su hoja. También me gusta mucho saber las especies con las cuales esta especie interactúa, especialmente los bichitos. Toda la vida asociada a la garra de león, me fascina mucho”, explica.

Cuando el desierto de tiñe de colores, espera a la reina
El florecimiento de la garra de león no se puede entender sin su contexto completo. Como ella, unas 200 especies nativas anuales y geófitas despiertan cuando las lluvias invernales superan los 15 milímetros y se reúnen condiciones atmosféricas aptas para su desarrollo, como la temperatura, la humedad o la nubosidad.
Es decir, la fórmula secreta no es solo la lluvia, aunque sí un gran factor. De hecho, se suele asociar con la llegada del Fenómeno del Niño, que, al calentar las temperaturas superficiales del océano Pacífico —entre otros factores— genera un aumento de precipitaciones, en especial en el desierto costero.

Este año ha sido un súper Niño. Por ello, las proyecciones —y los registros que ya han dado vuelta en redes sociales— indican que hablamos de un súper desierto florido. Para tener una referencia, entre las zonas donde despiertan las semillas, que comprenden Chañaral, Caldera, Copiapó, el Parque Nacional Desierto Florido, Totoral, Canto del Agua, Huasco y Vallenar, hay lugares que acumularon más de 150 mm de lluvia, según las mediciones de CEAZA.
En ese contexto, la garra de león es una de las grandes esperadas, pero también una de las últimas en manifestarse. El fenómeno se confirmó a fines de agosto y, más de un mes después, ya hay registros de brotes y floraciones de garra de león. Es decir, durante octubre, empezando el fin de este acontecimiento, gran parte de ellas ya pintan el paisaje.


“Una de las cosas que más me gusta de la garra de león es obviamente lo imponente que es; una flor tan grande con un crecimiento tan particular que no pasa desapercibida. Tiene hojas muy grandes, muy verdes. La flor como tal es increíble, el color es súper profundo, ese rojo clásico. Pero también hay variaciones. La subespecie amarilla es increíble, hay algunas más naranjas. Dicen que hasta blancas hay. Eso es lo que más me llama la atención y, obviamente, los polinizadores que puede tener. Yo he visto muchos ácaros en su estructura reproductiva”, asegura Vicente.

Como bien apunta el fotógrafo, es sabido que este “renacer” del desierto no solo implica a las flores, sino que insectos, aves, arácnidos y mamíferos como parte de la postal. Esto es también importante para la polinización de todas las especies, incluyendo a la garra de león. Dentro de lo poco que se sabe, recientemente se publicaron registros de pequeños mamíferos como la yaca y algunos roedores. Y eso se logró gracias a una observación a través de cámaras trampa y una perspectiva naturalista del investigador Bernardo Segura.
Pero que la garra de león despierte de su latencia no es solo un regalo para quienes gozan de verla y visitarla. También es clave para su propia conservación. En otras palabras, para que la planta complete su proceso de desarrollo, necesitaría pasar al menos por tres eventos de El Niño —¡es decir, de 15 a 21 años!—para lograr establecerse, desarrollarse y producir semillas maduras. En este sentido, necesitaría entre 30 y 50 mm para poder florecer.
Una “joya” en peligro
“Para todos ver una garra de león es increíble. La tildan como la reina del desierto por su impacto y eso es verdad. Si me preguntas por la amarilla, es una variedad que resulta como una versión especial. Verla es aún más increíble. Se ve gracias a la ayuda de personas que saben y siempre aparece donde mismo. Incluso es un lugar más o menos conocido, entonces se llena. La verdad sacarle foto es un privilegio”, comenta Vicente.

La variedad amarilla de la garra de león, a veces llamada un “ámbar endémico” (Leontochir ovallei (Phil). var. luteus) fue descrita por la botánica Mélica Muñoz Schick en el año 2000. Sólo habita en la costa de Atacama y, aún para muchos, es una rareza verla.
Lo cierto es que su título de reina también se acompaña de una frágil realidad. Está considerada En Peligro por su pequeña área de ocupación, disminución en la calidad de su hábitat y reducción de individuos maduros. Es de gran valor paisajístico y ornamental, lo que históricamente la ha enfrentado a amenazas por la extracción de sus flores, semillas y rizomas. Por ello, además del llamado a realizar una visita responsable al desierto florido, sin extraer sus flores, teniendo el cuidado de no pisarlas y respetando su entorno, existe un Plan Recoge, orientado en acciones para aumentar sus poblaciones y la conservación general de la especie.


Mientras tanto, Vicente ya planea su próxima visita. Esta vez, con una mirada plasmada en las muchas especies de un fenómeno histórico en el desierto de Atacama. Entre ellas, tendrá un próximo encuentro especial con la garra de león, con aún más énfasis en esa desconocida vida que la rodea y que es tan efímera de ver.
Cuando llegue su momento y su florecimiento termine, esta reina volverá a dormir. Y lo hará hasta que, nuevamente, las lluvias la invoquen.
En ese descanso, su recuerdo será a través de las fotografías.
Veronica Droppelmann A.