La primera vez que apareció Malvavisco fue en octubre de 2013, en Bahía Chascos, Región de Atacama. En ese entonces, el equipo de la ONG Qarapara Tortugas Marinas Chile estaba recién iniciando un trabajo sistemático de monitoreo de tortugas marinas en el norte del país.Carol Medrano, bióloga marina que forma parte de esta organización desde sus inicios, cuenta que la captura se realizó en una de las primeras campañas en terreno. “En ese momento, el individuo fue identificado como una tortuga verde (Chelonia mydas) juvenil. Medía 47,7 centímetros de largo recto de caparazón, 39,6 de ancho y pesaba 17 kilos. Fue marcado, medido y liberado en el mismo sector”, explica.

Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores
Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores

Las campañas de investigación se extienden durante varios días en terreno, en un lugar aislado y sin acceso a servicios básicos como electricidad, agua potable o internet. Con el paso de los años, y tras reencontrarse una y otra vez con el mismo individuo, el equipo comenzó a llamarlo Malvavisco.

Desde entonces, Malvavisco ha sido recapturada en múltiples temporadas de monitoreo: 2014, 2015, 2016, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2025 y 2026. Sin embargo, y pese a más de una década de seguimiento, el equipo aún no sabe si se trata de un macho o una hembra.

Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores
Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores

“Las tortugas marinas alcanzan la madurez sexual bastante tarde y, en esta población asociada a Galápagos, recién comienzan a presentar características sexuales externas cuando superan los 85 centímetros de largo recto de caparazón. Como Malvavisco todavía no alcanza ese tamaño, aún no podemos determinar su sexo”, explica Medrano.

En la mayoría de los registros, el patrón se repite: Malvavisco aparece en los mismos sectores de Bahía Chascos, principalmente durante primavera y verano, cuando la actividad de alimentación en la zona es más intensa.

Durante la última campaña de monitoreo, realizada en el verano de 2026, Malvavisco volvió a aparecer. Esta vez alcanzó los 64,4 centímetros de largo recto de caparazón, 52,2 centímetros de ancho y 45 kilos de peso, un crecimiento sostenido que da cuenta de su permanencia y fidelidad a esta área de alimentación.

Tortuga Verde. Créditos: Nicolás Flores
Tortuga Verde. Créditos: Nicolás Flores

Fidelidad a Bahía Chascos

El caso de Malvavisco no es aislado. En el norte de Chile, especialmente en la Región de Atacama, se ha documentado la presencia recurrente de tortugas marinas en etapas juveniles y subadultas, y la tortuga verde es una de las especies más frecuentes en estas aguas. Su ciclo de vida es altamente migratorio: nace en playas tropicales del Pacífico, pasa varios años en mar abierto y luego se establece en zonas de alimentación donde puede permanecer durante décadas.

Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores
Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores

Cuando alcanza la madurez sexual, emprende un nuevo viaje de miles de kilómetros para regresar a las playas donde nació y reproducirse. Este fenómeno, conocido como filopatría, es una de las características más sorprendentes de las tortugas marinas. A ello se suma una notable fidelidad a sus áreas de alimentación, lo que explica por qué individuos como Malvavisco vuelven sistemáticamente a Bahía Chascos.

Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores
Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores

En esta bahía se han registrado agregaciones de tortuga verde, favorecidas por la presencia de praderas de pastos marinos y por las condiciones oceanográficas del sistema de la Corriente de Humboldt. Estos factores permiten la alimentación de individuos juveniles y sostienen su crecimiento durante largos periodos.

“Lo que vemos en Chascos no son solo una o dos tortugas”, explica Medrano. “Es un sistema de alimentación que se repite en el tiempo. Por eso los individuos vuelven”. El seguimiento de Malvavisco es parte de esa evidencia: un mismo individuo retornando a un mismo sitio durante más de diez años.

Expuestas a múltiples amenazas

La permanencia de tortugas marinas en el norte de Chile ocurre en un contexto de alta exposición a amenazas. A nivel nacional, la tortuga verde está catalogada como especie En Peligro de Extinción según el Ministerio del Medio Ambiente, principalmente debido a la pérdida de hábitat, la captura incidental en pesquerías, la contaminación marina y la degradación de zonas de alimentación y anidación.

En el caso del norte de Chile, estas presiones se combinan con factores locales. Entre ellos, la actividad minera en cuencas costeras, la presencia de contaminantes como metales pesados en el ecosistema marino y el aumento progresivo de infraestructura industrial en el borde costero, como puertos y enormes buques de transporte.

Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores
Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores

Las amenazas no siempre son visibles. Distintos estudios realizados en la zona han detectado la presencia de metales pesados, como cobre y plomo, en organismos marinos producto de procesos de bioacumulación en la cadena trófica. En las tortugas marinas de Bahía Chascos, algunos de estos registros se encuentran entre los más altos descritos para la especie. Al tratarse de animales longevos, estos contaminantes se acumulan gradualmente en sus tejidos, debilitando su sistema inmune y aumentando su vulnerabilidad frente a enfermedades.

A esto se suma la captura incidental en artes de pesca, una de las principales causas de mortalidad de tortugas marinas a nivel global, especialmente en etapas juveniles. “Son animales que están todo el tiempo en el océano, excepto para poner sus huevos”, señala Medrano. “Eso significa que pasan años expuestos a distintas amenazas sin que lo podamos ver directamente”.

Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores
Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores

Un lugar para retornar

Bahía Chascos, además de ser un sitio de alimentación para tortugas marinas, es también un territorio altamente amenazado por la actividad industrial. En los últimos años, el área ha sido considerada dentro del entorno de proyectos de infraestructura portuaria de gran escala, entre ellos el proyecto Copiaport-E, que contempla la instalación de infraestructura marítima en la Región de Atacama.

La preocupación de las organizaciones ambientales radica en que Bahía Chascos no solo es un sitio de alimentación para las tortugas marinas, sino también un ecosistema de alto valor ecológico donde conviven decenas de especies de aves y flora endémica vinculada al desierto florido.

Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores
Bahía Chascos, Región de Atacama, Chile. Créditos: Nicolás Flores

Desde el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) han señalado en diversas ocasiones que el proyecto presenta una estructura societaria compleja, con múltiples niveles de propiedad que dificultan la identificación de sus beneficiarios finales y la fiscalización de sus impactos. Aunque el proyecto ya fue aprobado, todavía existen acciones legales en curso que buscan impedir su instalación y proteger este territorio.

En uno de sus informes se advierte que: “La configuración del proyecto y su entramado societario complejizan la trazabilidad de las decisiones empresariales y la identificación de responsabilidades en materia ambiental y financiera”. Por ello, preocupa especialmente a las comunidades locales, quienes cuestionan el beneficio de este tipo de proyectos en esta localidad y la incompatibilidad entre infraestructura de gran escala y la conservación de sitios de alimentación de fauna marina.

El seguimiento de Malvavisco permite observar algo que excede el caso individual. Por un lado, muestra que Bahía Chascos funciona como un sitio de alimentación estable para tortugas marinas juveniles, capaz de sostener individuos durante más de una década. Por otro, evidencia la fragilidad de esa estabilidad en un territorio sometido a presiones crecientes.

Tortuga Verde. Créditos: Andrés Vallejos
Tortuga Verde. Créditos: Andrés Vallejos

Mientras tanto, siendo una tortuga juvenil. Todavía le faltan varios años para alcanzar la madurez sexual y emprender el viaje de regreso hacia sus áreas de reproducción en el Pacífico tropical. Y hasta entonces, el equipo espera volver a encontrarla una y otra vez en estas aguas, construyendo una de las historias de seguimiento más largas de una tortuga marina en Chile.

Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores
Tortuga Malvavisco, (tortuga verde, chelonia mydas). Créditos: Nicolás Flores

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