Ladera Sur Isla Riesco: tierra de Esperanza
Isla Riesco: tierra de Esperanza

Medio Ambiente

Isla Riesco: tierra de Esperanza

Este mes tenemos como colaboradora invitada a Ana Stipicic, Coordinadora y Vocera Nacional de “Alerta Isla Riesco”. Los invitamos a conocer su historia, a entender lo que está sucediendo actualmente en la isla y a enamorarse de un territorio de la Patagonia que sorprende por su biodiversidad y belleza.

El retorno

Cada año, cada vez que puedo/podemos, retornamos a la tierra de nuestros amores, amores viejos, imperecederos, de esos que se alojan en la memoria más primaria, la de la tierna infancia y juventud, y que hoy se fortalece, se multiplica y todo lo abarca: el amor por Isla Riesco.

He vivido la mitad de mi vida en esa tierra y la otra mitad en Santiago de Chile, sin embargo, cada vez que alguien me pregunta o cuento quién soy, digo “soy magallánica”. Algo nos pasa a los magallánicos que a pesar que muchos vivimos lejos, seguimos perteneciendo y definiéndonos así, como si nada pudiera explicar mejor nuestro ser y estar en el mundo, que describirnos como de provincia, pero no cualquiera, sino las más austral de Chile, la más al sur del mundo, aquella tierra salvaje entre hielo y coirón, fiordos y canales, vientos y cielos infinitos, y su gente tan especial, tal como lo describe el canto, “Oración por Magallanes” de Fernando Ferrer.

Isla Riesco, Febrero 2016. ©Iván Stipicic
Isla Riesco, Febrero 2016. ©Iván Stipicic

Isla Riesco

Isla Riesco está emplazada casi al medio de la XII región de Magallanes (sin considerar la Antártica chilena), entre medio de dos senos, el Otway y Skyring y sus dos grandes urbes: Punta Arenas y Puerto Natales. Es la cuarta isla más grande de Chile (5.000 km2), mitad estancias ganaderas, mitad reserva nacional Alacalufes, con diversos paisajes representativos de la región. Podemos transitar por sus pampas, turbales, bosques milenarios de coigue, lenga y ñirre, por sus humedales, ríos, lagunas y canales, llegando, si agarras mochila, a caballo o bote, a sus glaciares, cordillera Riesco y su más alta cumbre, el cerro Ladrillero de 1,700 mt de nieves eternas.

Su biodiversidad es vasta en ecosistemas marinos y terrestres, en donde coexisten especies como la ballena jorobada, cuatro especies de delfines, lobos y elefantes marinos, pingüinos, etc., más de 24 especies de mamíferos como el huemul, puma, coipo, gato montés, dos especies de zorros y 136 especies de aves.

Isla Riesco, 2014. ©Claudio Magallanes
Isla Riesco, 2014. ©Claudio Magallanes
Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic
Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic

El peligroso cambio de rubro

Desde el año 2010 Isla Riesco ha incorporado a sus actividades productivas la extracción del carbón (sub-bituminosos B y C, de muy bajo poder calorífico y alto en metales pesados, el cual se lleva a centrales termoeléctricas de Ventanas y Huasco, y también se exporta a China), siendo quizás el proyecto de explotación más grande de sudamérica, 5 mega minas a rajo abierto, de las cuales Mina Invierno-la primera, aprobada en el 2011 y que funciona desde el 2013, es por sí sola, la mina a cielo abierto de carbón más grande en la historia de Chile.

Cómo explicar lo que este proyecto ha cambiado nuestras vidas como familia, constituyéndonos hoy como los principales opositores del proyecto, para lo que hemos conformado la agrupación ciudadana de hecho “Alerta Isla Riesco”, con presencia local, regional, nacional e internacional www.alertaislariesco.cl

Mina Invierno, Isla Riesco 2015.
Mina Invierno, Isla Riesco 2015.

Nuestra historia

Pero no quisiera adelantarme antes de contar nuestra historia que se ha escrito en comunión con este lugar. Somos hijos de hijos de inmigrantes croatas, mi abuelo llegó a Isla Riesco en 1954. Siendo dentista, deseaba ser ganadero y bajo el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, logra que el Estado le entregue el lote n° 1 de la sección Ponsomby, con la condición de hacerlo “producir”. Funda la estancia “Anita Beatriz”, que hoy creemos, constituye la estancia más pequeña, pero también una de las más productivas por hectárea de Magallanes, dado lo fértil de sus tierras, las siembras que hace más de 30 años hizo mi padre y el manejo holístico que hoy lleva mi hermano, lo que hace que pueda seguir existiendo.

Comienza así la historia de mi abuelo en esas tierras, haciendo camino con un Ford-A, llevando encomiendas a vecinos, levantando el casco de la estancia, que más parece un pueblito pequeño, lleno del encanto de la Patagonia. El muere muy joven al pie de su sillón odontológico y deja a sus hijos Jorge y Julio Stipicic Bilbao como herederos, sin embargo, ellos con solo 18 y 17 años se van a estudiar al “norte” y esta queda bajo la administración de dos grandes personas claves en nuestra historia, Don Santiago Violic y Don Juan Draguicevic, al cual todavía recuerdo con su paso cansino y manos atrás, su rostro noble y cariñoso, su manos fuertes y un hablar de acento enredado como para ser entendido por una niña pequeña.

Al volver mi padre hecho un profesional, se hace dentista rural por casi 3 años, parte de ellos en la Comuna de Río Verde y desde ahí comienza mi propia historia. Conmigo recién nacida, mi madre Ema Escauriaza Gebauer salía diariamente al camino a esperar el retorno de mi padre, que volvía a casa después de haber atendido en la posta y visitado a pacientes en las diversas estancias…vieran las historias que tenía como dentista rural! Así también se hace cargo de la estancia, labor que realizó con tanto amor, esmero y entrega que marcó nuestras vidas hasta que falleció, producto de un accidente automovilístico en Isla Riesco el año 2006, a los 63 años de vida.

Somos tres hermanos (Javiera, Gregor y Ana-yo), los que hemos recibido la crianza y vivencia de crecer en Isla Riesco, la cual viéndola con ojos del hoy, nos ha teñido completamente. Gregor el menor de los tres, médico cirujano de profesión, dejó todo para hacerse cargo del campo y vive ahí desde el fallecimiento de nuestro padre. Desde el 2010 junto mis hermanos hemos trabajado incesantemente en proteger este lugar, ya que al aprobarse Mina Invierno, nos convertimos en los vecinos más cercanos del rajo minero, otorgándonos una posición tal, que ha hecho posible que participemos en los espacios que da el sistema de evaluación ambiental para opinar acerca del proyecto y sus impactos. Hemos llegado a la corte suprema, interpuesto denuncias en contraloría, carabineros, PDI, superintendencia de medio ambiente, acudido a autoridades, políticos, medios de comunicación, ongs nacionales e internacionales y un largo de etcéteras en un deambular agotador, buscando hacer comprender lo que está en juego con la explotación y uso del carbón para la generación eléctrica.

En este variado y múltiple aprendizaje, hoy somos distintos. De estar enfocados como cualquier persona en sacar adelante nuestras vidas personales y laborales, pasamos a ver y comprender algunos de los problemas y momentos decisivos que vivimos como humanidad. Es como si algo te hubiera sido revelado, bajo un proceso intenso y concentrado de experiencias, entendimiento y sentires. También estas vivencias, nos han hecho vernos y valorar (reconocer) nuestra propia historia y la gracia que nos ha concedido la vida al crecer en uno de los pocos lugares del mundo que aún conservan la comunión de la vida silvestre, paisajes esplendorosos, costumbres y trabajos de la “gente de campo”.

Estancia “Anita Beatriz” Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic
Estancia “Anita Beatriz” Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic
Estancia “Anita Beatriz” Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic
Estancia “Anita Beatriz” Isla Riesco, 2015. ©Gregor Stipicic

El desafío

Ante la disyuntiva que hoy enfrentamos entre el mal llamado “desarrollo”, citado bajo un prisma netamente de crecimiento económico, versus la protección y conservación de lo rural, del medio ambiente y de la biodiversidad, nos preguntamos, ¿qué será de Isla Riesco? ¿Cuál será el devenir de Magallanes y de toda la Patagonia?, ¿Qué dirán los libros de historia que leerán nuestros hijos y sus hijos? ¿Qué opinarán de nuestros esfuerzos, acciones y de los cambios que logremos generar? Creemos firmemente que no habrá batalla perdida mientras alguien siga luchando.

Hoy mientras escribo desde Santiago, recuerdo (vuelve a pasar por el corazón) mi vida, nuestra vida en y por Isla Riesco, solo esperando que nuestra existencia y la existencia de muchos que como nosotros han despertado y actúan protegiendo lo esencial, logren a su vez despertar y mover al mundo.