Crédito: © Santiago Figueroa/Cactus Lagarto
Crédito: © Santiago Figueroa/Cactus Lagarto

El 60% de las especies de cactus está en peligro de extinción por el cambio climático, apunta un reciente estudio publicado en la revista científica Nature Plants, que destaca que la familia de las Cactáceas —familia de plantas originarias de América— es uno de los grupos de organismos más amenazados del planeta. Los autores de este estudio apuntan a la pérdida de hábitats, cambios de usos de suelos y procesos antropogénicos.

Esta investigación —que abarcó el estudio de una muestra de 408 especies de cactus— ha logrado establecer que estas plantas pueden estar en peligro a medida que el planeta se vuelve más cálido. Los científicos estudiaron cómo su rango geográfico podría cambiar bajo tres trayectorias diferentes para el calentamiento global en este siglo.

Bárbara Goettsch, autora del estudio y presidenta de Cactus and Group de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, dijo a The New York Times que es ese estrecha predilección por los entornos particulares, lo que hace que ciertos cactus sean vulnerables al cambio climático y a otras amenazas. Es lo que los investigadores llaman microendemismo, o la distribución exclusiva de un sitio puntual, generalmente aislado. “Si solo lo encuentras en un área muy pequeña, y alguien viene y lo ara para cultivar lo que quiera, toda la población desaparece”, aseguró Goettsch.

Crédito: © Santiago Figueroa/Cactus Lagarto
Crédito: © Santiago Figueroa/Cactus Lagarto

Actualmente, más del 30% de estas plantas están clasificadas como amenazados de extinción, según señalan los autores.  Las que se podrían ver más afectadas por el cambio climático son aquellas en las que existe una mayor diversidad de especies, como la Florida, el centro de México y grandes extensiones de Brasil. “A los cactus que viven en los árboles les va especialmente mal, quizás porque sus vidas están muy entrelazadas con las de otras plantas”, apuntó Goettsch.

Es posible encontrar cactus silvestres desde Canadá hasta Tierra del Fuego, en Argentina. Generalmente vistas como plantas resistentes a entornos hostiles que han desarrollado un mecanismo de defensa ante el inclemente calor y las largas temporadas de sequía y en ecosistemas con condiciones poco favorables de temperatura y escasa presencia de agua, estas plantas cumplen funciones esenciales en los ecosistemas: son fuente de forrajeo de muchos animales, sirven de refugio del calor para animales como lagartijas y serpientes, además de permitir que las aves hagan sus nidos.

Nido de picaflor gigante sobre cactus ©Santiago Figueroa / Cactus Lagarto
Nido de picaflor gigante sobre cactus ©Santiago Figueroa / Cactus Lagarto

Además, son una fuente de alimento y agua para otras especies, incluyendo venados, roedores de bosque, conejos, coyotes, pavos, codornices, lagartos y tortugas, los cuales ayudan a la dispersión de semillas de cactus. También, estas plantas dependen necesariamente de los polinizadores para cumplir su función reproductiva, dado que las flores de los cactus proporcionan néctar para los colibríes y los murciélagos, así como a las abejas, polillas y otros insectos, los cuales, a su vez, polinizan las plantas.

«Existe la percepción de las Cactáceas no se verían afectadas, o incluso de que se verían beneficiadas por el cambio climático. Y esta es una percepción a priori, porque lo que hace el cambio climático en todo el mundo es aumentar la aridificación de los ecosistemas. Pero pensar que las cactáceas se verían beneficiadas de esto porque viven en entornos áridos es una visión un poco simplista de cómo opera y funciona la naturaleza. Y por eso es importante este estudio, porque ayuda a derribar esta apreciación o mito, porque según este entonces no debieran ser foco de mayor preocupación«, precisa Pablo Guerrero, del Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias Naturales & Oceanográficas en la Universidad de Concepción, pero quien además forma parte del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

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Entonces, ¿Qué las hace especialmente vulnerables? ¿A qué son sensibles? Guerrero detalla que es una familia con una enorme cantidad de especies (algunas estimaciones apuntan a que son más de 4.000, otras colocan esta cifra en 5.000 especies), pero algunas de estas especies forman parte de endemismos locales, o como también menciona Santiago Figueroa, «micro endemismos», o rangos de distribución acotada, reducida, en entornos pequeños, remotos, especiales en sus condiciones. Esa «exclusividad» por zonas es también su Talón de Aquiles: Un cambio mínimo, afectación o catástrofe en una extensión pequeña de su hábitat y toda una especie podría desaparecer.

Cactus Mammillaria herrerae, endémico de México y en peligro crítico ©Jardín Botánico Regional de Cadereyta
Cactus Mammillaria herrerae, endémico de México y en peligro crítico. Crédito: © Jardín Botánico Regional de Cadereyta

Otra de sus vulnerabilidades es que hay especies que solo viven en grietas de rocas, lo que no solo significa que deban contar con condiciones macro favorables, sino que si no existen estos microhabitats, no podría prosperar. «El ciclo de vida de los cactus requiere de interacciones biológicas con otros organismos, especialmente animales: Para poder tener una polinización exitosa y generar muchas semillas se necesita que muchos polinizadores, que pueden ser vertebrados, como aves, o invertebrados, como abejeas, visiten las flores. Por tanto, el éxito reproductivo no solo depende de dos individuos de cactus, sino de un tercer organismo. Eso los hace mas vulnerables«, explica Guerrero.

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Santiago Figueroa, creador de Cactus Lagarto, coincide en que algunas condiciones específicas de las Cactáceas las hacen también vulnerables. Una de estas es también la denominada camanchaca, o niebla en la cordillera de la costa, que se genera por las montañas cercanas a la costa y la brisa marina del litoral desértico como la neblina costera.

Esta neblina produce microclimas más húmedos que favorecen a los cactus en estas montañas, pero dado al cambio climático y cambios en la configuración o espesor de esta niebla en algunas cotas de altura, algunas poblaciones endémicas de cactus en estas zonas están secándose y muriendo. Figueroa también precisa —y Guerrero coincide— en que en el norte de Chile las poblaciones de cactus, especialmente endémicos, son más vulnerables a presiones y a amenazas que están provocando la reducción drástica de ejemplares.

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También son plantas perennes, que viven muchos años y no pueden escapar de la sequía, como otras plantas. El tamaño de los cactus está relacionado a su capacidad para almacenar agua en sus tejidos y son totalmente dependientes de agua, pese a que son buenos almacenadores de agua.

Copiapoa cinerea reproducida desde semilla ©Santiago Figueroa / Cactus Lagarto
Copiapoa cinerea reproducida desde semilla ©Santiago Figueroa / Cactus Lagarto

Las Cactáceas son plantas maravillosas, pese a que la percepción un tanto extendida es que no requieren muchos cuidados y atenciones. La óptica bajo la cual son vistas generalmente se circunscribe a sus cualidades ornamentales, o a paradigmas difundidos a través de la televisión, el cine y los dibujos animales, que las muestran como parte de paisajes desérticos.

Uno de los mayores atributos de las Cactáceas son sus variadas formas. Crédito: G. Mütrel, Leipzig ; Berlin ; Wien. F.A. Brockhaus
Uno de los mayores atributos de las Cactáceas son sus variadas formas. Crédito: G. Mütrel, Leipzig ; Berlin ; Wien. F.A. Brockhaus

Algunas de las cualidades más sorprendentes de estas plantas es que están adaptadas a sobrevivir en entornos hostiles en los que otros organismos no podrían resistir las condiciones adversas y los elementos. Están capacitadas para captar agua y almacenarlas en sus cuerpos, además, sus cortezas a veces duras les permiten disminuir la pérdida de agua y soportan temperaturas y radiación mejor que otras plantas y organismos.

Echinopsis peruviana, cactus endémico de Perú. Crédito: © Uleli/Wikimedia Commons
Echinopsis peruviana, cactus endémico de Perú. Crédito: © Uleli/Wikimedia Commons

«Las cactáceas hacen enormes esfuerzos para lograr su reproducción«, explica Guerrero, quien agrega que producen una variedad increíble de flores súper vistosas, muy coloridas, para atraer a polinizadores. Pero también poseen la cualidad de que sus cuerpos son sorprendentemente diversos: existen cactus que pueden llegar a medir hasta 18 y 20 metros, mientras que las especies más diminutas pueden medir 0,5 centímetros. «Las formas de sus cuerpos son muy variadas«, destaca Guerrero.

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México es el país en Latinoamérica con mayor diversidad de cactus, mientras que después siguen Perú, Bolivia, Chile y Argentina. En México, las cactáceas se encuentran principalmente en las siguientes regiones: En los desiertos de Chihuahua y Sonora, así como en algunos valles de Hidalgo y Querétaro, se encuentra cerca del 60% de los géneros de México, de los cuales, el 25% son propios o exclusivos del país. En la región de Tehuacán-Cuicatlán, en Puebla y Oaxaca, existen al menos 81 especies de cactáceas, el 25% de las cuales son endémicas de la zona. Mientras que San Luis Potosí posee una mayor diversidad, con un registro de 151 especies, según apunta el Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SERMAT).

México es el país en Latinoamérica con mayor distribución de especies de cactus. Crédito: © Sputnik Mundo
México es el país en Latinoamérica con mayor distribución de especies de cactus. Crédito: © Sputnik Mundo

La familia Cactaceae tiene en Perú 43 géneros y alrededor de 250 especies (Brako & Zarucchi, 1993; Ulloa Ulloa et al., 2004), mayormente cactus arbustivo-columnares. Seis géneros, Calymnanthium, Lasiocereus, Matucana, Mila, Oroya y Pygmaeocereus son endémicos al Perú. En Chile, la familia de las cactáceas está representada, aproximadamente, por más de 150 entidades taxonómicas, según detalla el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG)..

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