En las montañas del centro de México, entre pinos, pastos y pequeños claros donde el sol alcanza el suelo del bosque, vive un animal que parece salido de otra época. Su cuerpo es ancho y aplanado, está cubierto por escamas puntiagudas y pequeñas espinas, y sus tonos cafés y ocres pueden hacerlo prácticamente invisible entre la vegetación seca y el suelo.

A primera vista podría recordar a un diminuto dragón.

Es el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare), también conocido en distintas regiones como falso camaleón, tapayatzin o llorasangre. A pesar de su nombre común, no es un verdadero camaleón: pertenece a un grupo de lagartos característicos de Norteamérica conocidos como lagartos cornudos.

Además, P. orbiculare tiene una particularidad que vuelve su historia especialmente mexicana: es una especie endémica del país. Se distribuye en ambientes montañosos y puede encontrarse aproximadamente entre los 1,500 y 3,400 metros de altitud, principalmente en bosques de pino-encino y matorrales. 

El "camaleón" de montaña (Phrynosoma orbiculare) es un lagarto cornudo endémico de México que habita en zonas montañosas del país. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
El «camaleón» de montaña (Phrynosoma orbiculare) es un lagarto cornudo endémico de México que habita en zonas montañosas del país. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Durante varios años, esta especie ha sido estudiada en el Parque Estatal Sierra Morelos, un área natural protegida ubicada entre Toluca y Zinacantepec, en el Estado de México. Allí, una serie de investigaciones sobre su actividad, alimentación y mecanismos de defensa han permitido conocer con mucho mayor detalle cómo vive este singular reptil.

Y una de las primeras cosas que hemos aprendido es que, para un camaleón de montaña, no cualquier parte del bosque es igual.

Aunque parece un pequeño dragón, el "camaleón" de montaña es en realidad un lagarto cornudo de la familia Phrynosomatidae. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Aunque parece un pequeño dragón, el «camaleón» de montaña es en realidad un lagarto cornudo de la familia Phrynosomatidae. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Un lagarto que busca el sol

Como todos los reptiles, el camaleón de montaña depende de fuentes externas de calor para regular su temperatura corporal. Sin embargo, estudios mostraron que esta relación con la temperatura también se refleja directamente en los sitios que utiliza.

Se descubrió que los individuos no se distribuían de manera uniforme dentro del bosque. Por el contrario, tendían a concentrarse en claros donde la radiación solar alcanza directamente el suelo. 

Para un visitante, un claro entre los árboles puede parecer simplemente un espacio vacío. Para un camaleón de montaña puede representar un sitio donde calentarse, buscar alimento y realizar buena parte de sus actividades cotidianas.

El lagarto cornudo utiliza los claros del bosque para exponerse a la radiación solar y regular su temperatura corporal. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
El lagarto cornudo utiliza los claros del bosque para exponerse a la radiación solar y regular su temperatura corporal. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Esta relación es especialmente interesante porque tradicionalmente pensamos que conservar un animal de bosque significa simplemente mantener árboles. En el caso del camaleón de montaña, la historia es más compleja: la estructura interna del bosque también importa.

Los pastos que crecen formando macollos pueden servirle como refugio, mientras que los espacios abiertos permiten la entrada de radiación solar. 

También se encontraron diferencias entre edades. Los adultos y los individuos jóvenes no utilizan exactamente los mismos horarios de actividad, algo que probablemente está relacionado con la velocidad a la que organismos de distinto tamaño ganan y pierden calor. En cambio, machos y hembras mostraron patrones temporales semejantes. 

Pero mientras espera inmóvil bajo el sol, el camaleón de montaña también está esperando otra cosa.

Comida.

Phrynosoma orbiculare se alimenta principalmente de hormigas, que representan la mayor parte de las presas registradas en su dieta. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Phrynosoma orbiculare se alimenta principalmente de hormigas, que representan la mayor parte de las presas registradas en su dieta. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Un especialista en comer hormigas

Los camaleones de montaña pertenecen a un grupo de lagartos conocidos por una peculiar especialización alimentaria: muchas especies de Phrynosoma consumen grandes cantidades de hormigas.

Pero ¿qué tan importante es realmente este alimento para Phrynosoma orbiculare?

Para responder esa pregunta se analizó la alimentación de 59 individuos adultos provenientes del Parque Sierra Morelos. Mediante una técnica de lavado estomacal (que permite recuperar el alimento sin sacrificar a los animales) se identificaron 1,451 presas pertenecientes a once órdenes de artrópodos.

Los tonos cafés y ocres del lagarto cornudo le permiten confundirse con el suelo de los bosques templados donde habita. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Los tonos cafés y ocres del lagarto cornudo le permiten confundirse con el suelo de los bosques templados donde habita. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

El resultado fue contundente.

1,326 eran hormigas.

Es decir, aproximadamente 91.4 % de todas las presas consumidas pertenecían a este grupo. Además, se encontraron hormigas en el 93.6 % de los individuos examinados. 

Escarabajos, cochinillas terrestres, arañas, hemípteros y otros pequeños invertebrados también forman parte del menú, pero en proporciones mucho menores. De hecho, el grado de especialización registrado convierte a esta especie en una de las más fuertemente mirmecófagas conocidas dentro de su grupo evolutivo. 

Esto hace que proteger al camaleón implique también pensar en organismos muchísimo más pequeños.

Sin hormigas, difícilmente puede existir un camaleón de montaña.

El lagarto que “llora sangre”

Sin embargo, probablemente ninguna característica de Phrynosoma orbiculare despierta tanta curiosidad como su mecanismo de defensa.

Cuando se siente amenazado, un camaleón de montaña puede aumentar la presión sanguínea alrededor de sus ojos hasta provocar la ruptura controlada de pequeños vasos y expulsar un chorro de sangre desde los senos oculares.

De ahí proviene uno de sus nombres populares: llorasangre.

Cuando se siente amenazado, el camaleón de montaña puede expulsar sangre desde la zona de sus ojos como mecanismo de defensa. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Cuando se siente amenazado, el camaleón de montaña puede expulsar sangre desde la zona de sus ojos como mecanismo de defensa. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

La sangre no representa ningún peligro para las personas. Se trata de una estrategia defensiva desarrollada frente a sus depredadores naturales.

Y tampoco es su única defensa.

La primera consiste, paradójicamente, en no ser visto. Su coloración críptica lo confunde con el suelo; cuando permanecer inmóvil deja de funcionar, puede inflar el cuerpo y utilizar sus espinas para dificultar que un depredador lo capture o ingiera. El lanzamiento de sangre constituye una estrategia más dentro de todo este arsenal.

Por eso un pequeño lagarto que aparentemente pasa horas inmóvil es, en realidad, el resultado de una serie extraordinaria de adaptaciones.

Las espinas del lagarto cornudo forman parte de un conjunto de adaptaciones que dificultan su captura por parte de algunos depredadores. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Las «espinas» del lagarto cornudo forman parte de un conjunto de adaptaciones que dificultan su captura por parte de algunos depredadores. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Una vida marcada por las estaciones

Vivir en las montañas también significa sobrevivir a cambios ambientales pronunciados.

Durante los meses más fríos la actividad del camaleón de montaña disminuye considerablemente y los animales entran en un periodo de dormancia. Con la llegada de temperaturas más favorables reaparecen sobre la superficie y comienza nuevamente su ciclo anual. 

Su reproducción también está sincronizada con este ambiente.

Entre bosques de pino-encino y otros ambientes montañosos, el lagarto cornudo representa una de las especies de reptiles más características de México. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Entre bosques de pino-encino y otros ambientes montañosos, el lagarto cornudo representa una de las especies de reptiles más características de México. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

A diferencia de muchos lagartos que depositan huevos, Phrynosoma orbiculare es vivíparo: las hembras mantienen a las crías en desarrollo dentro de su cuerpo y posteriormente paren individuos completamente formados. El apareamiento ocurre durante el verano y las hembras pueden permanecer gestantes durante más de siete meses, atravesando buena parte de la temporada fría antes de que las crías nazcan durante la primavera. 

Esta prolongada gestación es una solución extraordinaria para reproducirse en ambientes montañosos donde las temperaturas pueden ser demasiado bajas para que huevos enterrados en el suelo se desarrollen adecuadamente.

Phrynosoma orbiculare es una especie vivípara: las hembras mantienen a las crías en desarrollo dentro de su cuerpo hasta el nacimiento. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Phrynosoma orbiculare es una especie vivípara: las hembras mantienen a las crías en desarrollo dentro de su cuerpo hasta el nacimiento. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez

Conservación

A pesar de su amplia distribución, el camaleón de montaña enfrenta distintos problemas de conservación. En México está considerado como Amenazado por la NOM-059-SEMARNAT-2010, mientras que internacionalmente ha sido evaluado como de Preocupación Menor por la UICN. 

Estas categorías aparentemente contradictorias muestran algo importante: una especie puede mantener una distribución relativamente amplia y, al mismo tiempo, enfrentar presiones considerables en poblaciones particulares.

El camaleón de montaña es un reptil único de las montañas mexicanas, discreto en apariencia, pero extraordinario en muchos aspectos de su biología. Su forma de vida, sus adaptaciones y su estrecha relación con los ambientes templados donde habita lo convierten en una especie emblemática de estos ecosistemas y en un recordatorio de la enorme diversidad que aún resguardan las montañas de México.

Phrynosoma orbiculare. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
El singular mecanismo de defensa de Phrynosoma orbiculare le ha valido nombres populares como “llorasangre” en distintas regiones de México. Créditos: Erika Adriana Reyes Velázquez y Aldo Gómez Benítez
Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram