Ladera Sur Araucarias milenarias bajo una tormenta de nieve
Araucarias milenarias bajo una tormenta de nieve

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Araucarias milenarias bajo una tormenta de nieve

Nuestra colaboradora argentina y fotógrafa, Ángeles Peña, nos presenta un escenario único en estas fotografías que muestran la ruta del Pehuén en la Patagonia argentina, durante una tormenta.

©Ángeles Peña
©Ángeles Peña

La Ruta del Pehuén es un recorrido maravilloso entre araucarias milenarias. Se transita por el área cordillerana del centro de la provincia de Neuquén, al norte de la Patagonia argentina. La ruta tiene como eje la presencia en esta región de los únicos bosques de Araucaria araucana (o Pehuén, para los nativos mapuches) en Argentina.

Además ésta une tres importantes destinos de la región: Aluminé, Villa Pehuenia y Caviahue-Copahue. Los invito a conocer esta impresionante escenografía bajo una tormenta de nieve:

©Ángeles Peña
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©Ángeles Peña
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EL PEHUÉN

“Árbol soberbio, el más bello del territorio mapuche, autócrata vegetal, que no me admite a sus pies desarrollo vegetal alguno, ni aún de plantas parásitas. Es de antiquísima prosapia y figura como árbol tutelar de la raza. El Pehuén es el representante en nuestra flora de las coníferas que en el periodo terciario adquirieron desarrollo gigantesco y convivieron posiblemente con los grandes animales antediluvianos. En las faldas de la cordillera andina, en la parte comprendida entre los volcanes Copahue y Lanín, se extiende una zona boscosa de coníferas agrupadas en forma tan original que sugiera las más abstractas concepciones e imprime un sello de arcaismo y de misterio. Son los bosques de pehuén. Su conjunto semeja una multitud de gigantes en guerrera y actitud de dispersión; una cohorte sobreviviente a la hecatombe que agitó a la pretérita Neuquenia. Se les ve en los más agreste de las cumbres, en donde más fuertemente despliegan su furor los vientos”.

©Ángeles Peña
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“Existen ejemplares de pehuén masculinos y ejemplares femeninos. Los segundos son los que llevan las piñas erizadas, de diez a veinte centímetros de largo por ocho a veinticuatro centímetros de grueso. Éstos, que encierran de cien a doscientos piñones de cinco centímetros, tardan de año y medio a dos años en madurar. El piñon, llamado ngulliu, contiene una sustancia farinácea parecida en gusto a la castaña europea; fue durante siglos case de la alimentación de las tribus cordilleranas conocidas bajo la denominación de pehuenches”.

–Extracto del libro “Mapuche”, tomo 5, de Esteban Erize, Editorial Yepun–.

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