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Impresionante escena: Cóndores se alimentan de ballena muerta en el Canal de Beagle, Argentina
Operadores de una agencia de turismo de Ushuaia, en Argentina, registraron a cóndores y petreles alimentándose de una ballena jorobada, aparentemente juvenil, muerta en el Canal de Beagle. Ambos son carroñeros con presencia en la zona austral. En particular, el registro permite observar la marcada jerarquía de los cóndores al comer y demuestra su alimentación en base a cetáceos y lobos marinos muertos en el fin del mundo.
Nuestro colaborador invitado, @patagoniaishuaiatours nos comparte un registro de una ballena muerta siendo carroñada por petreles gigantes antárticos (Macronectes giganteus) y cóndores (Vultur gryphus) en Ushuaia, Argentina. Ambos son carroñeros de los canales de la zona austral.
“Se aprecia un gran número de cóndores en el islote y dos machos adultos que comen sobre el abdomen de la ballena. Son machos dominantes, y el resto que aguarda, casi todas hembras, probablemente bajarán a comer cuando los machos se retiren. Los cóndores son muy jerárquicos, dominando los machos sobre las hembras y los viejos sobre los jóvenes, lo que resulta evidente durante la comida”, comenta Eduardo Pavez , médico veterinario y Doctor en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias de la Universidad de Chile.
Los cóndores pueden explorar zonas costeras patagónicas para alimentarse de cetáceos muertos y lobos marinos que hayan varado en las playas, además de ocasionalmente huevos y pollos de aves marinas. “Hasta principios del siglo XX su presencia era también regular en la costa norte de Chile, actualmente su presencia en esa zona es ocasional”, agrega Eduardo.
La ballena es una jorobada (Megaptera novaeangliae), especie cuya presencia ha aumentado en el canal de Beagle, lo que se logró identificar gracias al proyecto de ciencia ciudadana Jorobadas del Beagle, impulsado por las biólogas marinas Natalia Dellabianca y Mónica Torres, integrantes del Laboratorio de Investigaciones en Mamíferos Marinos Australes del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET).
“Me llama la atención que haya cóndores alimentándose de una ballena, se conecta la cordillera con el mar, y la continuación del ciclo de nutrientes. Pero en esa zona es más frecuente ver cóndores cerca de la costa. Solo espero que la muerte de la ballena sea por un ciclo natural y no choque por embarcaciones”, comenta Rodrigo Hucke Gaete, cofundador del Centro Ballena Azul y asesor científico de la Fundación Patagonia Azul.
Equipo LS