Reserva Nacional Río de Los Cipreses, región de O’Higgins, Chile. Crédito: © JAY/LaderaSur
Reserva Nacional Río de Los Cipreses, región de O’Higgins, Chile. Crédito: © JAY/LaderaSur

Una región y su gente se resisten a sucumbir. Y lo han hecho a fuerza de persistencia, de aguantar no más, de ponerle el pecho a las dificultades y seguir apostando por lo autóctono, por lo local, por la naturaleza, y —también— porque están convencidos de las potencialidades y privilegios de una zona que ofrece paisajes alucinantes, que roban el aliento. Este es, mas o menos, el carácter de comunidades enteras que ahora parece que toman nuevo aire, tras pasar los rigores de la pandemia, y se embarcan en promover y ofrecer servicios y una variada oferta de actividades para dar impulso a lo local. La característica principal a destacar: todo está cerca, a apenas dos horas de la Región Metropolitana.

Ladera Sur recorrió durante octubre la región de O’Higgins, invitados por Sernatur y Turismo O’Higgins, para conocer la variada oferta de atractivos y la calidad de su gente en un tour que abarcó cuatro días y que puso de manifiesto que es en el apego y confianza en las bondades de la región lo que hoy constituyen parte de la mejor oferta de la zona central de Chile.

Día 1. Canyoning en Rengo y Viña Valle Secreto, en Los Maquis.

Canyoning en Rengo, en Chile, donde On Tour Adventure promociona esta actividad. Crédito: Cortesía @afondoni/AusterraSociety
Canyoning en Rengo, en Chile, donde On Tour Adventure promociona esta actividad. Crédito: Cortesía @afondoni/AusterraSociety

Comenzamos el día en Rengo, desde donde nos desplazamos a la Reserva Tipaume, un área repleta de olivos que en otrora fue parte de una fábrica de aceite de oliva y que hoy ha sido convertida en una calmada zona donde ahora se abre el acceso a locales para que puedan practicar treeking, caminatas o senderismo en una zona de relieve variado y que cuenta con un atractivo especial: Los Tres Chorrillos, o como se conoce al cauce de agua que corre entre montañas y que se ha moldeado en emocionantes caídas de agua y pozos, ideales para la práctica del canyoning, una actividad que también es conocida como barranquismo, y que en ocasiones es confundida por su similitud con el rappel.

Esta actividad se practica en cañones rocosos, ríos o quebradas con cascadas de agua, cuevas y pozos de agua. En terrenos donde los obstáculos sobran. Escaladas, caídas de agua, toboganes, saltos a pozas para atravesar a nado. Se cree que la modalidad nació como deporte en la década de los 70 en Europa, aunque en la actualidad también se haya extendido y no sean ya solo deportistas quienes lo practican, sumándose los entusiastas, aficionados y turistas en múltiples lugares del mundo como una actividad que combina también la aventura con la sensación tremenda que proporciona el agua de las cascadas.

Canyoning en Rengo, Chile. Crédito: Cortesía Pablo Silva/OnTour Adventure
Canyoning en Rengo, Chile. Crédito: Cortesía Pablo Silva/OnTour Adventure

Es, además, una disciplina que puede ser practicada por todos, sin muchas restricciones, que contribuye a vencer los miedos y que requiere el empleo de equipos especializados y de seguridad también usados en el rappel como son: cuerdas, arnés, cascos, chalecos salvavidas, guantes y ropa cómoda incluyendo buenas zapatillas deportivas. Es una actividad que se debe practicar en grupo y que tiene buenos escenarios para su práctica en Latinoamérica, dada la increíble variedad de paisajes y escenarios con ríos, cascadas y espacios naturales en general.

En Chile, esta disciplina es promovida por On Tour Adventure, que ejecuta tours y enseña a todo público a explorar las cascadas de la Reserva Tipaume, en Rengo, en la Región de O’Higgins. Pablo Silva, instructor y guía de esta actividad en este país, explica a Ladera Sur: «Lo más emocionante del canyoning es vivir aventura en un lugar mágico que solamente nosotros podemos estar, enfrentar los miedos y sobrepasarlos. Vivir la experiencia y quedarte con la sensación de que lograste algo que no creías posible. No tenemos ninguna restricción o limitación física para poder practicar esta actividad más que la mental, pero logramos que otros vayan sobrepasando sus miedos y puedan disfrutar de la experiencia«. El canyoning también es impulsado como destino en la región por Turismo O’Higgins.

Silva comenta que el canyoning en ocasiones es confundido con el rappel, disciplina que abarca los descensos por riscos y montañas mediante el uso de cuerdas: “Sí, claro, la gente puede confundirlo con el rappel. De hecho durante un tiempo se hacía la diferenciación como rappel seco y húmedo. Pero esto puede confundir un poco. Rappel es descender de cualquier parte en forma seca el cañón. En cambio, el canyoning mezcla este elemento que es el agua, que es fuente de vida y que —además— forma parte de nosotros, porque somos gran porcentaje en agua. Pero también mezcla este increíble medio que en el que además del agua, están las cascadas, la vegetación, el musgo».

Viña Valle Secreto, Los Maquis, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur
Viña Valle Secreto, Los Maquis, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur

La segunda parte de nuestro itinerario transcurre en la Viña Valle Secreto, cerca de Los Maquis. Este valle ofrece una tierra y unas características ideales para la vitivinicultura y la elaboración, además, de vinos de alta gama. Alejandra Vallejo, enóloga de Valle Secreto, explica que el proyecto de la viña se concretó teniendo como objetivo principal la producción de un vino de características únicas en un lugar privilegiado por su clima y las bondades de la naturaleza.

Viña Valle Secreto, Los Maquis, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur
Viña Valle Secreto, Los Maquis, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur

Valle Secreto se proyecta —además— como un proyecto de innovación en la industria del vino, en el que también se ha logrado la maduración de vinos en contenedores hecho de piedra local y concreto, aportándole otras características de aroma y sabor. La viña también ha avanzado en lograr un modelo de negocio que complementa el turismo y la vitivinicultura, unificando todo en las dependencias de Valle, con modernas instalaciones, que además incluyen una iglesia, un centro de eventos en el cual los visitantes pueden gozar mes a mes de novedades. También tiene una agradable sala de ventas, en la cual es posible disfrutar de degustaciones, una buena tabla de quesos, jamones y frutos secos, acompañado de amigos, familia o un buen libro.

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Día 2. Glaciar Universidad, Alto Colchagua, O’Higgins.

Glaciar Universidad, Alto Colchagua, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur
Glaciar Universidad, Alto Colchagua, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur

El segundo día lo ocupa una expedición al increíble glaciar Universidad, en Alto Colchagua. Acá es posible hacer un recorrido guiado a una zona prístina, poco explorada, de increíble riqueza escénica y natural. El glaciar Universidad está enclavado en una zona privilegiada de la Cordillera de los Andes, abrazado por las montañas y rodeado de al menos otros tres cuerpos o masas de hielo que juntas constituyen el campo de hielo más grande de Chile fuera de la Patagonia y que encierra también un pedazo de historia: cerca al glaciar se encuentra también la Quebrada San Hilario, por donde descendieron dos de los sobrevivientes de la Tragedia de Los Andes, como se conoce al accidente o siniestro del equipo de rugby uruguayo que cayó en un avión de la Fuerza Aérea de ese país en diciembre de 1972.

Crédito: Cortesía @afondoni/Austerra Society
Crédito: Cortesía @afondoni/Austerra Society

El glaciar Universidad se encuentra en la provincia de Cachapoal, Región de O’Higgins. Conforma la más extensa zona de hielos en Chile Central y conecta con otros gigantes, el glaciar Cortaderal, el glaciar Palomo Norte y glaciar Cipreses. Para llegar hasta acá, se ha debido conducir 55 kilómetros desde la población de San Fernando, en la Región de O’Higgins. En otrora, el acceso a esta agreste área habría requerido reales hazañas y una sólida demostración de tenacidad propia de ese afán tan humano de abrirse paso por lo desconocido, de explorar y de dominar.

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La exploración, investigación y peregrinación a esta zona es ahora más sencillo. El glaciar se encuentra en un predio privado, en el que también opera una hidroeléctrica. Los caminos han sido abiertos a fuerza de máquinas. Glaciares de Colchagua, la empresa que opera desde 2019 expediciones hasta esta zona, ha construido un campamento base en Los Maitenes y ofrece servicios de tours con guías especializados, equipos y transporte. En el paquete se incluyen también refrigerios y charlas sobre la zona. Sus representantes afirman que se trata de un desarrollo turístico local, sustentable, y que busca mostrar este atractivo y posicionar la región como un destino con las bondades de la Patagonia a menor costo y a apenas dos horas y media de Santiago.

Cuevas de hielo en glaciar Universidad. Crédito: © JAY/LaderaSur
Cuevas de hielo en glaciar Universidad. Crédito: © JAY/LaderaSur

«Lo que buscamos es promover este sitio como un destino turístico sustentable. Protegemos esta área, la cuidamos. Este glaciar es como un tesoro, que tenemos que resguardar. Queremos evitar cualquier alteración a este ecosistema. Y que no se cometan algunos de los errores que se han cometido en la Patagonia chilena, donde el turismo masivo en ocasiones ha provocado daños al entorno por falta de un modelo de gestión responsable», explica Roberto Franck Tagle a Ladera Sur.

Día 3. Reserva Nacional Río de los Cipreses, Machalí, Región de O’Higgins

Reserva Nacional Río de los Cipreses, Machalí, Región de O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur

Durante el tercer día hacemos una caminata o paseo a la Reserva Nacional Río de los Cipreses. En la reserva se pueden encontrar las formaciones vegetacionales de la región de las estepas y de la región del bosque y el matorral esclerófilo de la precordillera andina. Uno de los grandes atributos de esta Reserva es que cuenta con instalaciones para personas con movilidad limitada o alguna condición de discapacidad. Gran parte de esta área cuenta con rampas de acceso, algunos senderos en concreto y hasta varios miradores que permiten observar las montañas y incluso las laderas plagadas de loreras, como se conoce a los orificios donde las aves locales, especialmente el loro tricahue, hace sus nidos y se refugia.

Accesos preferenciales en RN Río de Los Cipreses, en O’Higgins. Crédito: Cortesía Felipe Legumir/Revista Outdooor
Accesos preferenciales en RN Río de Los Cipreses, en O’Higgins. Crédito: Cortesía Felipe Legumir/Revista Outdooor

La Reserva cuenta, además, con un museo o Centro de Educación Ambiental, con exhibiciones o muestras de la fauna local, material educativo y fotografías a gran escala. El propósito es entregar al visitante información sobre los recursos culturales y naturales presentes en la reserva, de forma tal que permita un recorrido autoguiado. Desde lo alto se aprecia el río Cipreses, que antes brotaba del glaciar del mismo nombre. La espectacularidad del paisaje y las vistas son impresionantes y de seguro es un destino para disfrutar en familia, puesto que hay áreas para camping, práctica de deporte, pozos en los que es posible darse un baño y varias cascadas que invitarán a cualquiera a experimentar la energía y vitalidad de la naturaleza.

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También hay varios senderos de excursión: El primero, llamado Los Peumos, en el área de camping Ranchillo, con una extensión aproximada de 2,5 km; El segundo, llamado Tricahues, situado en el área del mismo nombre: de 250 m de longitud, está habilitado para personas en situación de discapacidad, con textos en Braille, con descripción de las distintas especies de plantas existentes y la historia de vida del loro tricahue. También están los senderos Las Arpas, de 2 km; Ranchillo-Maitenes, de 6 km; Puente La Leona: de 6 km; y finalmente La Hacienda: 6 km.

Entrada a la RN Río de Los Cipreses, en Machalí, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur
Entrada a la RN Río de Los Cipreses, en Machalí, O’Higgins. Crédito: © JAY/LaderaSur

Día 4. Ecocabalgata en Codegua – La Leonera, Codegua.

Tour con Ecocabalgatas Codegua. Crédito: © JAY/LaderaSur
Tour con Ecocabalgatas Codegua. Crédito: © JAY/LaderaSur

El último día de recorrido transcurre en Codegua, a donde hemos llegado desde Machalí. Nos refugiamos en un área de vegetación alta, en el sector La Leonera, en la que disfrutamos de un agradable paseo a caballo o ecocabalgata por las áreas más remotas de esta área. Es en este lugar, apacible por demás, donde encontramos a doña Verónica Valdivia, de Ecocabalgatas Codegua, quien coordina y gestiona junto a su esposo los recorridos, que tienen distintas duraciones y rutas y te permiten experimentar una travesía agradable entre un río y vegetación, por senderos en los que podrás despejarte, aislarte un poco de la civilización, el ruido, y compartir y aprender de estos increíbles animales.

Verónica Valdivia, de Ecocabalgatas Codegua. Crédito: © JAY/LaderaSur
Verónica Valdivia, de Ecocabalgatas Codegua. Crédito: © JAY/LaderaSur

«Por tradición de mi marido y de su padre, que era quien hacía la actividad de cabalgatas aquí, es que iniciamos en este emprendimiento. Mi familia siempre estuvo muy ligada al tema de los animales y mis papás desde me enseñaron el amor al campo y a la naturaleza. Yo me fui día a día incorporando al tema de los caballos para poder ayudarle a mi marido. Me fui encantando con este trabajo y ahí fue donde yo empecé a llamar a la gente a vivir esta experiencia, que no se trata solo de cabalgar, sino que detrás de todo esto hay un sentimiento, en la conexión que se tiene con la naturaleza y la conexión que se logra con el caballo«, expresa Verónica Valdivia.

Valdivia destaca que la cercanía con los caballos también tiene un beneficio terapéutico, puesto que ha ayudado en casos de visitantes frecuentes y personas interesadas en esta actividad como algo más que un hobby y entretenimiento, logrando en algunos casos la mejora de síntomas emocionales y autoconfianza.

«Para nosotros es una gran oportunidad para mostrar este lugar que nosotros amamos, porque nosotros somos de acá. Los comentarios que recibimos son muy positivos y nos sentimos muy contentos de que digan qué bonito. Por eso sentimos que es una gran oportunidad la que hemos tenido de poder hacer esto y por tanto estamos muy felices de poder apostar al turismo en la región«, confiesa.

Grupos familiares y niños pueden disfrutar del paseo a caballos, que se realizan de manera guiada, casi en una procesión de los animales y jinetes por las rutas sinuosas del sector. Para el descanso o almuerzo, está en las cercanías las increíbles instalaciones del Hotel La Leonera, que cuenta con todas las comodidades para los visitantes.

***

Agradecimientos especiales a: Sernatur Chile, @turismo.ohiggins, @ontouradventure, @ecocabalgatascodegua@travel_tour_chile, @glaciaresdecolchagua, @leonerahotel, @hotel_piedraverdemachali

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