Ladera Sur Green Glass: el emprendimiento chileno llega a Netflix
Green Glass: el emprendimiento chileno llega a Netflix

Vida Urbana

Green Glass: el emprendimiento chileno llega a Netflix

Días difíciles, penas, frustraciones, logros y alegrías. Por todas las anteriores ha pasado Óscar Muñoz, creador de Green Glass, empresa que fabrica vasos a partir de botellas de vidrio recicladas. Su emprendimiento, que partió sin mayores recursos, hoy genera millones de pesos mensuales pero además contribuye con el medio ambiente, y en los últimos meses, con aportes solidarios a una fundación que realiza risoterapias para niños con cáncer. Una historia digna de una serie de Netflix que podremos ver el 2019.

Óscar Muñoz (27) tenía 18 años cuando un amigo le preguntó si le podía fabricar un vaso a partir de una botella de vidrio para hacer un regalo. Y no de casualidad. Los papás de Óscar eran artesanos, hacían collares y aros de vidrio reciclado y él, desde niño, los ayudaba puliendo. Óscar accedió, su amigo le llevó una botella y el resultado fue interesante. “Quedaron buenísimos, podrías venderlos”, le dijo su amigo.

En esa época Óscar estudiaba Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez y cursaba un ramo de emprendimiento. Entonces, le sugirió a su grupo hacer vasos de botellas de vidrio, pero todos rechazaron la idea, asegurando que nadie los compraría.  Óscar insistió y lo terminaron sacando del grupo. “El profesor me dijo que por esta razón reprobaría el ramo y así Green Glass casi muere antes de partir”, dice.

©Green Glass colección Puyehue
©Green Glass colección Puyehue

Unos días después, un compañero de otro grupo lo llamó para decirle que se uniera a su proyecto. Estaban haciendo alfajores. Para no reprobar el curso, Óscar aceptó, pero otra vez fue con la misma idea fija. “Hagamos vasos de botellas de vidrio”, les planteó. Nuevamente todos dijeron que no, excepto uno, que finalmente logró convencer a los demás. Pasaron el ramo con un 7 y hasta el profesor y los compañeros que lo habían sacado del grupo, compraron vasos. Así comenzó Green Glass. “Me salí de la universidad y empecé a vivir de mi empredimiento”, asegura Óscar.

Una visión clara  

©Green Glass
©Green Glass

Cuando Óscar apostó por Green Glass, lo hizo para “vivir de algo”. Desde ese momento se propuso no pedir plata nunca más a nadie y transformarse en una persona independiente: “Teníamos algunos problemas económicos en ese momento en mi casa y yo no quería ser carga, quería ser ayuda. Entonces dije, si no vendo un vaso hoy, mañana no voy a poder comer”. Con esa visión, trabajó a diario para sacar adelante su proyecto, considerando que además sería un aporte para la sociedad.

Desde sus inicios, Green Glass ha apuntado a valorar el vidrio. El objetivo principal, es dar a entender que éste no es basura y que el trabajo de los cartoneros y recicladores vale oro. La idea de Óscar era causar un impacto positivo antes y después de la venta de sus vasos. Y así es. Todo lo que sobra, aproximadamente 2 toneladas de vidrio al mes, se recicla y se hace botella nuevamente. “Nuestro impacto ambiental es mínimo, promovemos el reciclaje como algo sexy y bacán, no como algo ñoño y latero. Hay que entender el reciclaje de manera integral y a mí me hace muy feliz poder hacerlo en nuestro país”, explica. 

Un negocio lento pero muy seguro

©Green Glass
©Green Glass

Han pasado un poco más de 9 años desde los inicios de Green Glass. Entre medio, Óscar volvió a estudiar Ingeniería Comercial, pero en la Universidad de Chile. Actualmente los vasos se venden como pan caliente a través de Internet, están en los mejores hoteles y restaurantes de Santiago y acaban de abrir una tienda en el Drugstore de Providencia.

El proceso ha sido largo. Óscar empezó vendiendo en ferias universitarias y en la salida del metro, luego hizo un grupo en Facebook y después el sitio web. Allí, el primer año, vendía entre $50 mil y $80 mil mensuales. “Los siguientes cuatro años, fueron de vender $500 mil al mes y entre 1 a 2 millones el quinto año, cuando estaba saliendo de la universidad”, asegura.

©Green Glass
©Green Glass

Hoy se consideran expertos en la venta online, con un promedio de $30 millones mensuales y pretenden llegar a los $50 millones este 2018:  “La meta es facturar 600 millones de pesos anuales, producir 300 mil vasos y donar entre $10 y $20 millones a las distintas fundaciones con las que estamos trabajando”. Claro, porque Green Glass no sólo tiene un compromiso con el medio ambiente, sino que también se ha sumado a diferentes causas solidarias a través de importantes donaciones.

El año pasado hicieron su primer White Friday, que vendría siendo como un Black Friday, pero en una versión más amable. “Ese día, nosotros no hacemos descuentos, donamos la mitad de nuestras ventas a alguna fundación o buena causa. El año pasado, compramos ropa de trabajo para 15 trabajadores de nuestros centros reciclaje, gorros, zapatos y poleras, y el segundo año, juntamos $2,7 millones, para la fundación Vivir más Feliz, que hace risoterapias para los niños con cáncer del Hospital Calvo Mackenna.

Una inyección de felicidad 

©Green Glass
©Green Glass

Pero este último aporte, se transformó en un desafío. Teniendo la posibilidad de ayudar a esta noble causa, no quisieron esperar a hacer una vez al año el White Friday y decidieron presentar un propuesta de alianza de colaboración permanente con la fundación Vivir más Feliz.

Para esto, creamos la línea de vasos Animales Fabulosos. Cada pack vendido, dona $5 mil pesos a la fundación, para realizar estas risoterapias o musicoterapias, que llenan de alegría y energía a los niños y por ende a sus familias, en esta dura lucha contra el cáncer”, explica. Una labor extraordinaria.

©Green Glass
©Green Glass

Durante el primer mes con los vasos Animales Fabulosos, lograron juntar $1 millón en donaciones, ahora van por el segundo, que esperan sea igual de fructífero. “Ha sido increíble trabajar con los niños, todo el proceso ha sido muy emotivo. Hemos ido a jugar con ellos, les llevamos vasos de regalo e hicimos un video, para mostrarle a los clientes que esto es real, que gracias a ellos, nosotros podemos aportar de esta forma. Es muy fuerte ver cómo afecta el cáncer a la gente y poder hacerles los días más llevaderos es impagable”, asegura.

El llamado de Netflix 

©Green Glass
©Green Glass

Un día común y corriente, Óscar recibió una llamada telefónica, donde le preguntaban si le gustaría contar su historia de emprendimiento a una audiencia global. Sin saber de qué se trataba, dijo que sí. “Es para Netflix”, le dijeron. Quedó en blanco y después de unos segundos gritó: “wooohoo”.

Había sido uno de los 10 seleccionados, de 600 mil emprendedores que estaban en Shopify, una plataforma líder para crear sitios web de venta online. El proyecto, se trata de una serie documental de 8 capítulos basados en emprendimientos que buscan generar un impacto positivo a nivel mundial. “Vino un equipo de diez canadienses y estuvimos grabando durante un mes todos los días. Lo increíble, es que justo ahí, hicimos el lanzamiento de los vasos Animales Fabulosos, la apertura de la tienda y la de un nuevo centro de reciclaje. Nos grabaron greenglasseando on fire, la experiencia fue increíble”, cuenta.

Durante las grabaciones, no pararon. Dice Óscar que allí se verá de todo; frustración, lágrimas, alegrías y triunfos. La serie está programada para el 2019 y Green Glass, será el segundo capítulo completo. 

¿Pensaste alguna vez que tu emprendimiento te llevaría tan lejos? 

Yo quería que Green Glass fuera la empresa más bacán. Un aporte al mundo, a las personas. Una empresa que generara cosas buenas. Sinceramente nunca pensé que fuera tal como lo estoy viviendo hoy, pero mi objetivo era que llegara lejos. Muchas veces, estuve a punto de tirar la esponja, estaba endeudado con la universidad, íbamos a perder la casa con mi familia, pero por eso nunca me rendí. Y hoy miro hacia atrás y pienso que todas las cosas que alguna vez creí que eran imposibles, no lo eran. Como seres humanos, tenemos la capacidad de crear y las cosas pueden ser un gran desastre o pueden ser buenas y ayudarnos. Sólo hay que lanzarse.

¿Cuál es el objetivo futuro de Green Glass?

Que siga creciendo, que cada vaso del mundo se haga de botella y que podamos generar muchos empleos. Nos gustaría ser un ejemplo mundial de reciclaje, que la gente entienda lo importante que es y que se valore el trabajo de los cartoneros y recicladores. Queremos trabajar de la mano de ellos también. Y además buscamos ser inspiración para los emprendedores, entregar un mensaje de apoyo y ánimo. Nosotros sin ser un “Super Star” tecnológico, estamos logrando resultados interesantes con un proyecto súper bonito. ¿Por qué otros no? Quiero que Green Glass sea un aporte 10 veces más grande, 100 veces más grande, 1.000 veces más grande y luego ¡Green Glass en todo el mundo! (Grita “Woooh”).

Y los siguientes proyectos concretos

Vamos abrir Green Glass en Colombia y Brasil. Además pretendemos tener nuestro propio centro de acopio de botellas, donde hayan hartos cartoneros, varios de ellos viven en marginalidad y queremos suplirlos de carritos y uniformes. Por otro lado, queremos abrir la venta online a todo el mundo.

¿Algún consejo para los emprendores? 

Uff, varios. Además de Green Glass, yo creé una plataforma web que se llama “haciendola.com”, donde se entrega ayuda a los emprendedores, así es que lo primero es sugerirles que ingresen.

Por otro lado, decirles que nunca se rindan. ¿Cómo? Tomando en cuenta que lo que estés haciendo, tiene que poner la comida en tu plato cada día. Tu vida debe depender de tu proyecto.

Y por último, tres tips fundamentales: Que tu proyecto no sólo sea para beneficio propio, que realmente ames lo que estés haciendo y que te enfrentes a tus miedos para que estos no te paralicen. Los miedos parecen monstruosos, pero cuando ya pasaron, te das cuenta de que eran gatitos tiernos.

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