A poco más de tres meses de los incendios forestales que afectaron a la Región del Biobío en enero de 2026, se han registrado esperanzadores rebrotes de naranjillo en la localidad de Penco-Lirquén. Durante una reciente visita al área afectada, Damaso Saavedra, colaborador de la Fundación Keule, logró observar nuevos brotes de esta especie clasificada como vulnerable, los que ya alcanzan entre 10 y 80 cm de altura. “Si se les da la oportunidad, podrían volver a crecer”, señala.

Los incendios de este año alcanzaron una magnitud sin precedentes en la Región del Biobío, afectando gravemente al bosque nativo. Ejemplares de naranjillo de entre 10 y 12 metros de altura fueron completamente carbonizados. Si bien la especie ya había enfrentado incendios anteriormente, nunca fue con un impacto de esta escala.

Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule
Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule

El naranjillo o huillipatagua (Citronella mucronata) es una especie endémica de Chile, presente desde la región de Coquimbo hasta Los Lagos. A pesar de su amplia distribución, sus poblaciones han sido fuertemente presionadas por la pérdida de hábitat, producto de la expansión agrícola, la extracción de leña y carbón, y, más recientemente, por incendios forestales.

Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule
Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule

En la comuna de Penco, esta especie sobrevive en fragmentos de bosque nativo, zonas de protección asociadas a cursos de agua y sectores rodeados por plantaciones de pino y eucalipto, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a perturbaciones como el fuego.

Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule
Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule

Por otro lado, Saavedra advierte que el hábitat del naranjillo se ve amenazado por el desarrollo del proyecto minero de tierras raras en la zona, emplazado en un territorio de alta biodiversidad pero con importantes problemas de conservación. Según explica, esta iniciativa también podría afectar a otras especies nativas como el pitao (Pitavia punctata) y el queule (Gomortega keule), dificultando aún más la recuperación de estos ecosistemas.

Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule
Foto por Damaso Saavedra de Fundación Keule
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