El Chile California Conservation Exchange (CCCX) pone en contacto a científicos, autoridades, políticos y profesionales de la conservación medioambiental de Chile y California dedicados a proteger la biodiversidad y el medio ambiente natural, mediante la organización de reuniones y conferencias, y la facilitación de viajes y colaboraciones. 

Durante la segunda semana de octubre, en colaboración con el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) de Chile, el CCCX organizó un simposio relacionado a los temas del desafío «30×30» de dos días de duración en el Centro Cultural La Moneda, en Santiago de Chile. 

«30×30» es una iniciativa mundial destinada a proteger el 30 % de las superficies terrestres y marinas del planeta para la naturaleza y la biodiversidad de aquí al año 2030. Este objetivo se deriva del Marco Mundial para la Biodiversidad adoptado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica. El objetivo cuantitativo es claro: el 30%. Hasta la fecha, Chile ha protegido el 21 % de su superficie terrestre y más del 42 % de sus aguas oceánicas, mientras que California ha protegido el 26,1 % de su superficie terrestre y el 21,9 % de sus aguas costeras. Sin embargo, el simposio no se centró en el objetivo del 30 %, sino más bien en cuestiones cualitativas: la durabilidad y la sostenibilidad de la protección, las mejores prácticas de gestión y la insuficiencia de recursos financieros.

El simposio se celebró a continuación de la celebración del centenario del Sistema de Parques Nacionales de Chile, organizada en el mismo lugar por el Programa de Chile de Pew Charitable Trusts. El CCCX llevó una delegación de 20 californianos a la celebración del centenario y al simposio, entre los que se encontraban el director de Parques Estatales de California, un pescador comercial, un experto en turismo de conservación, expertos en conservación marina, líderes en conservación de la tierra y líderes de la tribu Pulikla del pueblo Yurok y de la tribu Santa Ynez de los indios Chumash. El secretario de Recursos Naturales, Wade Crowfoot, que no pudo asistir al simposio porque tenía previsto estar en la COP sobre Biodiversidad en Armenia, envió un saludo en vídeo al simposio en el que expresó su apoyo a la colaboración entre Chile y California y al movimiento 30×30. 

Simposio Chile California 2026. Créditos: Chile California Conservation Exchange (CCCX)

Al simposio asistieron unos 70 chilenos procedentes del gobierno, el mundo académico, ONGs y representantes de pueblos originarios de Rapa Nui y de las comunidades de Juan Fernández. Tomás Saratscheff, director de la SBAP, inauguró el simposio junto con Jennifer Norris, directora ejecutiva de la Junta de Conservación de la Vida Silvestre de California, que gestiona la mayor parte de los fondos públicos destinados a la conservación marina y terrestre en California. Ambos describieron el marco institucional de la iniciativa de conservación «30×30» en Chile y California. A continuación, se celebraron sesiones sobre turismo, conservación marina, gestión indígena de las áreas protegidas, conservación de terrenos mediante la colaboración público-privada, financiación de la conservación y filantropía.

El simposio concluyó con breves talleres sobre la gestión de las áreas protegidas terrestres y marinas, el papel de las comunidades locales y de pueblos originarios, el turismo y el uso público, y la financiación de la conservación. El programa del simposio, las biografías y fotos de los ponentes, algunas de las presentaciones y las notas de los talleres de clausura se publicarán en la página web del CCCX (cccx.cl).

A continuación, se presentan algunas conclusiones de los talleres:

  • La colaboración del SBAP con otros ministerios, gobiernos regionales y comunidades locales y de pueblos originarios, es esencial a medida que el organismo asume sus funciones. 
  • La obtención de ingresos de las áreas protegidas a través del turismo, la venta de madera, los créditos de carbono y la pesca artesanal puede contribuir a la sostenibilidad financiera, pero la protección de los recursos —la razón por la que un área está protegida— debe ser la máxima prioridad.
  • Las áreas marinas protegidas tendrán que adaptarse a medida que los efectos del cambio climático afectan se hacen más visibles, elevando las temperaturas y cambiando las corrientes.
  • La participación de la comunidad es un componente esencial de la conservación de tierras, de las áreas costeras y del océano. Los modelos de ciencia ciudadana tienen un gran valor y se hacen cada vez más relevantes. 
  • En lo que respecta a la pesca, es necesaria la cooperación interinstitucional para prevenir daños ecológicos, fomentar la confianza social y abordar las lagunas normativas, como las capturas accidentales que amenazan al pingüino de Humboldt.
  • El SBAP deberá crear un grupo de trabajo permanente con las comunidades de pueblos originarios para diseñar una hoja de ruta a largo plazo. 
  • La Red Tribal de Gestión Marina de California y la colaboración con las tribus ofrecen caminos posibles para Chile; además, sería conveniente contar con algún tipo de foro virtual permanente para el intercambio de información y las visitas presenciales. 
  • Además de los pueblos originarios, las comunidades locales (residentes tradicionales y usuarios de las áreas protegidas) deben integrarse en la gobernanza de las áreas protegidas.
  • La insuficiencia de recursos para la gestión del uso público constituye un problema clave. 
  • Se necesitan programas de formación específicos para la gestión de emergencias y las operaciones de rescate en zonas silvestres, el diseño de programas de uso público, técnicas de interpretación del patrimonio natural y cultural, y modelos de concesión de turismo sostenible. 
  • El uso público debe convertirse en un pilar fundamental de los espacios de conservación.
  • La conservación no es una prioridad filantrópica en Chile. Es necesario fomentar la educación y gatillar un cambio cultural.
  • Promover las ventajas de la conservación para la sociedad: infraestructura esencial para la vida, mitigación del cambio climático, creación de empleo y salud mental.

Tras la conclusión del simposio, la Fundación Tierra Austral organizó una excursión al Santuario Natural Cerro Poqui (https://santuariocerropoqui.cl), mientras que otros participantes de California visitaron Valparaíso y se dirigieron hacia el sur para disfrutar de los magníficos paisajes de la Región de los Lagos y la Patagonia. Los comentarios de los participantes en el simposio indican que las conexiones personales y las oportunidades de colaboración futura que se generaron constituyen uno de los beneficios más valorados del evento. En 2027, el CCCX espera organizar una serie de talleres más reducidos para profundizar en los temas tratados en el simposio.

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram