Durante más de 30 años, la Cryptantha marioricardiana permaneció fuera de los registros de los botánicos. Descrita en 1993 a partir de un único ejemplar encontrado en el desierto de Atacama, la planta volvió a aparecer durante una expedición científica realizada en octubre, que permitió identificar una población completa en las dunas al sur del Parque Nacional Llanos de Challe. 

El registro forma parte de ExpediCONC, una iniciativa que combina el trabajo en terreno con el estudio de colecciones científicas para ampliar el conocimiento sobre la diversidad vegetal nacional. El proyecto cuenta con el patrocinio del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la colaboración del Herbario CONC de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción. 

Acompañado por el botánico y biólogo chileno, Sebastián Teillier Arredondo, quien había descrito la especie hace más de tres décadas, el investigador del IEB y líder del proyecto Fondecyt Regular 1260845, Ricardo Segovia Cortés, relató que la presencia de Cryptantha marioricardiana constituye un relevante antecedente para el conocimiento de la flora de Atacama.  

“Encontramos una población de varios individuos. No hemos hecho todavía el estudio de conteos específicos de individuos, pero sí se ve bastante saludable y la encontramos no tan lejos del camino, en ambientes dunares al sur del Parque Nacional Llanos de Challe”, detalló.  

La Cryptantha marioricardiana es una planta endémica de Chile que crece en ambientes arenosos de la costa del desierto de Atacama. Perteneciente a la familia Boraginaceae, este subarbusto ramificado, se caracteriza por sus tallos leñosos y hojas verdes, lineares y ligeramente suculentas. Su distribución conocida es restringida y su desarrollo de hojas y flores podría depender de la disponibilidad de humedad, lo que hasta ahora había dificultado su detección en terreno.  

Evitar el riesgo de extinción 

Hasta ahora, la ausencia de nuevos registros había limitado la posibilidad de reunir antecedentes suficientes para evaluar su situación. Con esta nueva información, los investigadores podrán regresar al lugar, contabilizar los ejemplares y estudiar las características de la población para darle una categoría oficial de conservación en el sistema de clasificación de especies del país.  

“Conocer la biodiversidad es súper importante y, en algunos casos, las poblaciones o las especies están representadas por muy pocos individuos. Por lo tanto, nuestro conocimiento de ellas es muy escaso, está restringido a lo que hemos podido ver. Y este es un caso de ellos”, explicó el investigador.  

El académico de la Universidad de Concepción, agregó que en este caso, “la planta está en una zona con mucha presión turística, entonces es súper importante que se sepa cuáles son sus riesgos de desaparición para que no sea intervenida más allá de lo adecuado”. 

Cortesía: Universidad de Concepción
Cortesía: Universidad de Concepción

Hallazgos en los ecosistemas de Atacama

Las condiciones de este año fueron determinantes para la expedición. Las precipitaciones favorecieron una floración particularmente abundante generando oportunidades para observar especies que no siempre son visibles en estos ambientes áridos. 

“El desierto florido en realidad da oportunidades esporádicas de conocer su diversidad y este año fue un año particularmente apto, con una floración magnífica, maravillosa”, comentó el botánico. 

Uno de ellos fue la floración de los tillandsiales, formaciones vegetales compuestas por plantas del género Tillandsia, presentes en ambientes poco favorables de la cordillera de la Costa de la Región de Atacama.  

“Las tilandsias son marcadores de la neblina en zonas bastante áridas, dunas principalmente, sobre arena. Este año, como llovió en la región, también florecieron esos tilandsiales. Entonces eso fue algo muy particular que encontramos a nivel de ecosistema”, detalló.  

La expedición en terreno también permitió observar especies en una abundancia mayor a la conocida previamente. 

“Encontramos también una especie de oziroë que la había descrito otro de los botánicos que nos acompañaba, que era Arón Cádiz, y también la vimos mucho más abundante de lo que la conocíamos. Todavía tenemos muchas especies que trabajar en el herbario, que podrían ser nuevas especies para la región y, potencialmente, especies que no han sido descritas todavía”, relató.  

Registros de la flora chilena 

El proyecto se sustenta en el trabajo de digitalización de colecciones botánicas y en la organización de registros sobre las plantas presentes en el país. En este proceso, el Herbario CONC de la Universidad de Concepción cumple un papel central, al reunir ejemplares que permiten documentar la diversidad vegetal y orientar nuevas investigaciones. 

“Como ya tenemos todo eso digitalizado y ordenado, tenemos la capacidad de hacer estudios de vacíos de información en el territorio chileno, podemos saber dónde no hay colectas botánicas, dónde los especialistas no han trabajado todavía y podemos priorizarlas como espacios que deben ser trabajados y explorados botánicamente”, señaló. 

La iniciativa contempla cuatro años más de exploraciones. Durante su primer año, el equipo realizó una campaña en Arica durante el otoño, después de las precipitaciones estivales en el altiplano, y posteriormente recorrió durante octubre distintos sectores entre Iquique y Atacama, coincidiendo con el desierto florido. 

“Hay zonas de la Cordillera de los Andes que tampoco han sido visitadas entonces va a venir un periodo de montaña. También estamos trabajando con colectas en muros de escalada, porque estos tampoco han sido muy explorados”, indicó el investigador. 

Las próximas etapas consideran también territorios cordilleranos y regiones que han recibido una menor atención desde el punto de vista botánico, como Aysén. 

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur

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