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Cactus desafían la gravedad y pueden crecer sobre los árboles, según reciente estudio en Hidalgo
Según una reciente investigación realizada en Hidalgo y publicada en la revista Journal of Arid Environments, algunos cactus mexicanos pueden crecer sobre árboles en ecosistemas áridos. Aquí te contamos más detalles sobre este fascinante descubrimiento.
Cuando pensamos en plantas que viven sobre otras sin parasitarlas (hábito conocido como epifitismo), solemos imaginar orquídeas o bromelias de selvas tropicales. Sin embargo, una nueva investigación llevada a cabo en la Reserva de la Biosfera Barranca de Meztitlán, en el estado de Hidalgo, demuestra que varios cactus terrestres también pueden crecer “en el aire”.
En el árido matorral xerófilo mexicano, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), del Institute of Biology and Environmental Sciences de Oldenburg en Alemania y del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontraron que cerca del 70% de las especies de cactus estudiadas son capaces de desarrollarse como epífitas, un comportamiento inesperado para plantas adaptadas a ambientes secos.
Para los investigadores fue una gran sorpresa la interacción entre plantas, especialmente por tratarse de un entorno considerablemente más seco que una selva tropical, que es donde más se ha registrado este fenómeno. Además, había una preferencia importante. El hallazgo reveló que el 99% de los cactus que lograron establecerse sobre árboles utilizaron como hospedero al mezquite (Neltuma laevigata) una especie característica de ambientes áridos y semiáridos que es tolerante a la sequía debido a su extensísima red radicular y gruesa raíz principal.
Entre las especies observadas de cactus que adoptaron al epifitismo como estrategia se encuentran biznaguitas como Mammillaria polythele y Mammillaria crinita, además del garambullo (Myrtillocactus geometrizans) y el candelabro (Isolatocereus dumortieri).

Publicado en 2026 en la revista Journal of Arid Environments, el estudio documentó que al menos 9 de las 13 especies de cactus presentes en la zona de estudio pueden crecer como epífitas. Además, encontró que este comportamiento varía según la especie: los cactus globosos del género Mammillaria son capaces de crecer, madurar y florecer sobre los árboles, mientras que especies arborescentes como Isolatocereus y Myrtillocactus solo utilizan esta estrategia durante sus primeras etapas de vida antes de establecerse en el suelo.
Pero no todos los cactus aprovecharán esta oportunidad evolutiva. Especies como Mammillaria longimamma y distintos nopales (Opuntia spp.) mostraron una preferencia absoluta por crecer directamente sobre el suelo, lo que sugiere, según los investigadores, que la capacidad de vivir como epífita depende de adaptaciones específicas y no de una estrategia compartida por toda la familia de las cactáceas.
Lo más sorprendente es que este fenómeno no es completamente nuevo. Aunque había sido prácticamente ignorado por la comunidad científica durante décadas, existen registros botánicos de cactus terrestres creciendo sobre otras plantas desde hace más de un siglo. En 1908 Thomas MacDougall, botánico británico, informó de la existencia de cavidades en un gran cactus arbóreo (Carnegiea gigantea) y especuló que estas cavidades podrían proporcionar un lugar adecuado para que crecieran otros cactus. No estaba equivocado.
Ahora, este estudio aporta la evidencia mucho más sólida para entender cómo y por qué ocurre este comportamiento en ecosistemas áridos.

“El estudio de este fenómeno amplía nuestra comprensión de la diversidad funcional en ecosistemas áridos y proporciona un área para explorar procesos evolutivos y mecanismos de coexistencia en una de las familias de plantas más emblemáticas de México. Además, contribuye a la discusión actual sobre la evolución del epifitismo en general”, señalan los autores.
Estos resultados, a su vez, amplían el conocimiento sobre la biodiversidad de los ecosistemas áridos de México y muestran que todavía existen estrategias de supervivencia poco conocidas, incluso en grupos ampliamente estudiados como las cactáceas. Los autores mencionan cómo el comprender estas relaciones ecológicas también nos puede aportar información importante para la conservación de una de las familias de plantas más representativas de nuestro país.
La investigadora Dra. Alicia Callejas Chavero, concluye: «algunas perspectivas basadas en nuestros resultados muestran que muy posiblemente el crecimiento epífito en cactáceas de zonas áridas no es excepcional, amplía nuestra comprensión sobre la diversidad funcional de ecosistemas áridos y la importancia de las interacciones biológicas, diferentes al nodricismo clásico, en la ecología y evolución de las cactáceas».

Mariana Mastache