Declarada como Zona de Interés Turístico (ZOIT) en 2014, la cuenca del lago Ranco goza de un paisaje envidiable: el lago Ranco y sus aguas cristalinas, el frondoso bosque valdiviano y un relieve marcado por los volcanes Carrán, Puyehue y el cordón del Caulle. Este es el destino en el que uno piensa cuando está en busca de una naturaleza exuberante, pero también en zonas rurales ricas en historia y culturas ancestrales –como lo es la cultura Mapuche-Huilliche–.

Hoy junto Parque Futangue, una de las áreas privadas protegidas que conforman este paisaje, queremos invitarlos a conocer 7 paseos que van desde adrenalínicas bajadas de ríos hasta senderos con vistas panorámicas de la zona que harán de su visita, una experiencia inolvidable.

1. Subir la cumbre del cerro Mayo

Con 1.300 msnm es una de las cumbres más altas del lago Ranco y definitivamente una excelente opción para los amantes del trekking. Se trata de una subida con una pendiente de 1000 m de desnivel que pasa por un denso bosque valdiviano de coigües, tineos, tepas, ulmos y mañíos, y que entrega una gran recompensa: una vista panorámica del lago, sus islas, los valles del Riñinahue y Nilahue que se internan hacia el Este y Sureste, los volcanes que rodean la cuenca y el cordón del Caulle hacia el Sur.

Cortesía Futangue
Cortesía Futangue

Camila Silva, una aficionada al trekking que visitó el Parque Futangue –donde está emplazado el cerro Mayo– en noviembre pasado, nos cuenta sobre este sendero: “Son como dos horas de subida y dos de bajada, y tiene una parte bien intensa. Lo bueno de la subida del cerro es que está todo súper bien delimitado, no te vas a perder, y tiene escalones de madera que hacen más fácil el recorrido”. Dentro de sus principales atributos destaca las vistas que se pueden obtener en sus miradores a lo largo de la ruta y el hecho de que se trata de un lugar donde no te encontrarás con tanta gente en el sendero. “Hay distintos miradores marcados, empiezas a ver primero los cerros en los alrededores, hay otro donde se ve el lago y el final que tiene la vista panorámica hacia el lago, los cerros y la cordillera. Cuando fuimos había llovido el día anterior y hasta los cerros se veían azules. Era muy bonito”, dice Camila y agrega: “Aunque uno sienta en el camino que está muy cansado, la vista final lo vale 100%”.

Para realizar el sendero se puede llegar en vehículo 4×4 hasta el sector El Vado, donde comienza el recorrido a pie hasta la cima.

2. Disfrutar de la gastronomía del Restaurant “Mesón del Caulle”

Nuestra segunda recomendación viene como anillo al dedo con la primera, porque qué mejor cierre para una tarde disfrutando de la naturaleza, que pasar a un restaurant en el que se utilizan productos locales del bosque y costa valdivianos con un toque gourmet. El chef del restaurant se llama Cristian Cosme, quien fue sous-chef de Awasi Atacama y el restaurant está abierto a todo público, no es necesario ser huésped del hotel –pero sí se requiere reserva previa–.

Cortesía Parque Futangue
Cortesía Parque Futangue

“Nuestro restaurant tiene mucha identidad local. En el desayuno hay miel de ulmo cosechada en el mismo parque; se usan vinagres en las ensaladas que son de maqui, mantequilla de avellana chilena, mariscos de la costa de Valdivia. Además le compramos los productos a muchos artesanos locales”, cuenta al respecto Matías Ruiz-Tagle, Director del Parque Futangue. ¿Algunos de sus platos insignia? Su tártaro de ciervo, el lomo vetado de vacuno con puré de papas al maqui y salsa criolla o la trucha al horno con papas nativas confitadas, pesto de hierbas y ensaladilla a la chilena.

La temporada del restaurant comienza a partir del 18 de septiembre de 12:30 a 15:00 horas y de 19:30 a 22:00 horas.

3. Bajar el Río Calcurrupe en Kayak

Para los más aventureros, esta ruta de 16 km bajando el río Calcurrupe en kayak es una de esas experiencias que no se olvidan. La travesía consiste en dos tramos: comenzando en el puerto los Lolles en el lago Maihue, parte con un primer rápido –son 7 u 8 en total– al ingresar al río. “No son más fuertes que un rápido categoría uno, entonces son más bien adrenalínicos pero no peligrosos”, asegura Gonzalo Barros de Ranko Lauken Expeditions, quien desde 2017 ofrece esta ruta guiada en kayak de travesía.

©Ranco Lauken
©Ranco Lauken

“Los primeros 8 km vamos remando en el río encañonados en el valle del Calcurrupe, tenemos a la derecha unos nevados bien bonitos que quedan con nieve en el invierno y después empezamos a llegar a la localidad de Auquinco”, comenta Barros. Es precisamente aquí donde se hace una parada para ingresar a 200 m de la orilla al quincho Terague donde una pareja de ascendencia mapuche prepara un asado al palo con carne y verduras de la huerta local al grupo. Luego de la comilona, continúa el segundo tramo de la travesía que, ahora, lleva por un tramo más ancho del río donde se ven más casas, se pasa bajo un puente y se sale a la desembocadura. “Es precioso, porque es como salir a un océano gigantesco, pero es el lago Ranco”, dice el fundador de Ranco Lauken Expeditions.

Tal como asegura Barros en este recorrido se puede disfrutar de la compañía de una decena de aves donde destacan el martín pescador, las grullas, cormoranes y distintos patos, pero también de una experiencia que conjuga la naturaleza con la aventura. “Una vez un extranjero que hizo el tour con nosotros me dijo que había quedado maravillado con el mix de dos experiencias en una. La aventura en kayak en contacto con la naturaleza, que otros han definido como una terapia de relajación, porque es una flotada por el río con muchos pájaros, y la combinación con esta experiencia única que es ir a un quincho local súper escondido con un asado hecho a leña atendido por los dueños. Tienes dos sabores, de naturaleza y comida de campo tradicional que están bien conjugados”, comenta.

El valor del tour es de $55.000 p/p e incluye equipamiento completo, guía, charla de seguridad y almuerzo en el quincho –no incluye traslados, aunque se pueden coordinar y agregar al presupuesto–. Más detalles en su web.

4. Cabalgata al volcán Caulle

©Hugo Contreras
©Hugo Contreras

Si hay alguien que conoce los alrededores de Ranco, es Hugo Contreras, famoso ya por los tour de cabalgatas que ofrece en las inmediaciones del lago Ranco hace 30 años. “Nací en lago Ranco y siempre me gustó la montaña. A los 15 años empecé a ir a la montaña con gente más de edad y en el verano, en vez de irme de vacaciones a algún lugar, me iba a la cordillera”, cuenta Hugo que recuerda que en un momento había varios adultos que le pedían que los guiara. Fue entonces que un amigo le aconsejó que se dedicara al turismo. “Así que empecé a cobrar. Poco pero cobraba y ahí me fui a hacer el turismo. Tengo hartos clientes y varios extranjeros”, nos cuenta, y por lo mismo recomienda que para hacer alguna de las cabalgatas reserven ojalá con un mes de anticipación.

Una de las más recomendadas es la cabalgata que lleva hasta la cima del volcán Caulle, una ruta de tres días a caballo que parte en el sector del Fundo los Venados, en Riñinahue, y se interna en un frondoso bosque nativo (sólo temporada diciembre a abril). “Es un sendero con un paisaje muy bonito donde hay lenga, y después llegamos a la cumbre donde se ven todos los volcanes, el cerro campana, el volcán Llaima, el volcán Villarrica y la cordillera de Los Andes”, cuenta Contreras quien agrega que la ruta termina en el sector de las azufreras del cordón del Caulle e incluye una visita a las termas el segundo día. Para realizar esta ruta, Hugo comenta: “Se tiene que saber andar a caballo aunque no sea muy bien, los caballos van uno al lado del otro, y yo voy con 3 ayudantes”. ¿Y la comida? “Uno les da una lista a los que van a ir de más o menos lo que se come y nosotros cocinamos. Si quieren hacer un asado por ejemplo, lo hacemos”, dice.

El paseo tiene un valor de $60.000 p/p diarios e incluye los caballos, los pilcheros y ayudantes y el guía. También ofrece otras rutas a caballo por el día y durante todo el año, como la Pisada del Diablo, un recorrido de una hora lleno de historias y relatos típicos de la zona ($13.000 p/p), o la ruta que lleva al Valle los Mañíos, de 3 a 4 horas, que incluye la entrada a un salto con miradores donde se ve toda la isla ($25.000 p/p).

5. Visitar los campos de lava en Parque Futangue

Cortesía de Parque Futangue
Cortesía de Parque Futangue

Se trata de un paisaje único formado a partir de la gigantesca erupción ocurrida en el cordón del Caulle en 1922. El sendero Piedras Quemadas es autoguiado, tiene una extensión de 8 km (sólo ida) y comienza en la laguna Pichi –a 300 msnm–. “Los primeros kilómetros son a través del bosque valdiviano y en la medida que uno va subiendo hay distintos miradores en el que se ven cascadas, especies nativas o las primeras partes del campo de lava. Después todo este paisaje de bosques se abre y estás en los campo de roca volcánica. Hacia el fondo puedes ver el cordón del Caulle y el cráter del volcán Puyehue y diferentes restos de erupciones”, cuenta Matías Ruiz-Tagle, Director del Parque Futangue que asegura que no se requiere experiencia técnica para realizarlo sino más bien resistencia, ya que la distancia es larga.

6. Visitar la Isla Huapi y conocer la cultura local

©Municipalidad de Futrono
©Municipalidad de Futrono

Ubicada en el centro norte del lago Ranco, la isla Huapi cuenta con una población de alrededor de 300 habitantes, el 90% de ellos de ascendencia Mapuche-Huilliche. Aquí podrás conocer más detalles de la cultura local visitando sitios como la Piedra Bruja, famoso por los mitos que se cuentan sobre el lugar y en donde, según cuenta la leyenda, aquel que logre pasar por la estrecha cavidad que queda entre los dos bloques de roca de basalto le espera una larga vida, y a quien no se atreva, una vida corta o una desgracia pronta.

Otro de los atractivos naturales de la isla son las Cuevas de Weichafe, unos cráteres mitológicos que representan el hogar de los espíritus ancestrales de antiguos guerreros mapuche; o el cerro Treng Treng, donde según cuenta la leyenda mapuche, al despertar la serpiente de mar Kai Kai de un largo sueño se levantaron las aguas y las lluvias cayeron sin cesar, dejando incluso los montes cercanos a la rivera bajo el agua. Entonces la serpiente de tierra, Treng Treng, vino al socorro de los hombres enfrentándose a Kai Kai y  haciendo temblar la tierra que se levantaba más y más, permitiendo que los hombres se salvaran del agua.

7. Bajar el Río Bueno pescando

©Lelikelen-Ko
©Lelikelen-Ko

Es el río más caudaloso y extenso de la zona, y sus principales afluentes son los ríos Pilmaiquén y Rahue. De aguas claras y profundas y bastante corriente en la parte alta, el río Bueno es un excelente destino para pescar –ya sea con pesca con mosca o en bote– y, al mismo tiempo, disfrutar de paisaje de bosque nativo que lo rodea. Aquí abundan las truchas arcoíris, aunque también se pueden pescar algunas truchas fario y salmones.

Los botes salen desde el sector de Puerto Lapi y el guía que dirige el trayecto, hasta el sector de La junta, llamado así por la confluencia del río Ignao con el río Bueno. Al finalizar el recorrido se puede además degustar de la gastronomía local típica Mapuche – Huilliche.

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