El reconocido arqueólogo e investigador del Santiago precolombino, Rubén Stehberg, presentó su nueva obra en el Centro Cultural La Moneda ante un gran marco de público. El libro sintetiza décadas de investigación sobre lo que el autor denomina «la historia larga» del valle del Mapocho-Maipo, territorio que hoy conocemos como Santiago de Chile.

Arqueólogo Rubén Stehberg. Créditos: cortesía de Rodrigo Herrera Rubio
Arqueólogo Rubén Stehberg. Créditos: cortesía de Rodrigo Herrera Rubio

La presentación estuvo marcada por los aplausos y por momentos de profunda emoción. Durante la jornada, Stehberg compartió con los asistentes algunos de los principales hallazgos desarrollados en su trabajo: las redes viales prehispánicas e hispano-indígenas, los distintos distritos de irrigación de la cuenca del Mapocho-Maipo, la extensión de las acequias prehispánicas y, por supuesto, el papel del Mapocho como centro administrativo y ceremonial del Tawantinsuyo.

Créditos: cortesía Rodrigo Herrera Rubio
Créditos: cortesía Rodrigo Herrera Rubio

El evento contó con la participación de Emilio de la Cerda, subsecretario de Patrimonio Cultural de Chile; Alejandra Carimán, coordinadora de Participación e Interculturalidad del Centro Cultural la Moneda; y Leo Lobos, gestor cultural chileno. De la Cerda comentó: “Rubén Stehberg ha sostenido una búsqueda durante más de 50 años. Su primera publicación científica fue su titulación en 76’ excavando en Pucará de Chena y, a partir de ese sitio, incaico de la zona central, desde su rol del encargado del área de antropología del Museo de Historia Natural, ha desarrollado toda una investigación que el 2012 cristaliza con el título de Mapocho Incaico y que hoy sale como libro de difusión luego de muchos paper científicos. Él además ha liderado un grupo interdisciplinario de historiadores, geógrafos, entre otros, que han sido clave para instruir la mirada del Mapocho incaico que vemos en el libro”. 

En este sentido, Stehberg dedicó parte importante de su intervención a reflexionar sobre una historia y una identidad que, a su juicio, permanecen relegadas de la memoria colectiva de los habitantes de la zona central. Sus palabras encontraron una fuerte resonancia entre el público, que reconoció con largos aplausos la enorme contribución histórica y arqueológica de una investigación que ha marcado un antes y un después en la comprensión del pasado del valle del Mapocho-Maipo.

El arqueólogo se mostró especialmente conmovido al referirse al mundo indígena y a la relación que muchos chilenos mantienen con ese pasado. Según explicó, aún persiste una tendencia a negar o invisibilizar esa herencia, ya sea por desconocimiento o por prejuicios. Sin embargo, sostuvo que el sentido de pertenencia y el orgullo por esa historia surgirían de manera natural si existiera un mayor acceso al conocimiento.

«Mi libro es para entregar, de una forma amable y con cariño, la historia larga del valle del Mapocho-Maipo a personas que tal vez no tienen tiempo para leer artículos científicos o arqueológicos. Me motiva enseñar a la gente; eso es lo que busco. Hay una pregunta que siempre me acompaña: ¿cómo hacemos para que esta información llegue a los colegios?»

Y agregó: «Yo creo que eso de que la historia de Santiago empieza con la llegada de los españoles ya se acabó».

Los vestigios que tenemos de la presencia inca de la zona central de Chile, son importantes pero fragmentarios (…). Se cruza información histórica, cartográfica, toponímica, legal, arqueológica y transcriben eso en un soporte cartográfico que permite darle una territorialidad a toda esta investigación (…). Este libro es una voluntad para una difusión más generalizada para este pasado incaico, precolombino de Santiago y lo que hace es enriquecer la mirada tradicional que hemos tenido de la zona central. La educación que hemos recibido desde siempre nos dice que Santiago no tenía una ocupación precolombina muy robusta, sino que era más bien fragmentada y que fue el español el que entregó los datos que conocemos. Los datos que mencionamos dan una visión distinta a esos datos históricos. Y eso yo diría que es el mayor aporte que hace Mapocho Incaico. Rubén, además, entra en diálogo con otros investigadores que han trabajado el tema inca en la zona central. Muchos citados en el libro y que no siempre están de acuerdo con las interpretaciones de Ruben, o sea esto es también un diálogo abierto”, explica, por su lado, de la Cerda.

Al término de la presentación, Rubén Stehberg firmó ejemplares y compartió con decenas de lectores con la cercanía y generosidad que lo caracterizan. Muchos aprovecharon la instancia para agradecerle personalmente por una trayectoria dedicada a reconstruir el pasado profundo del valle del Mapocho-Maipo y por abrir nuevas preguntas sobre la historia de Santiago.

De esta forma, su trabajo no solo ha enriquecido la investigación arqueológica chilena. También ha contribuido a instalar una discusión cada vez más presente sobre los orígenes de nuestra ciudad y sobre la necesidad de incorporar, de manera definitiva, la memoria indígena en el relato histórico del Chile central.

Créditos: cortesía  Rodrigo Herrera Rubio
Créditos: cortesía Rodrigo Herrera Rubio

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