-
Monumento Natural Quebrada de La Plata: Un bastión para la conservación de los vertebrados terrestres de Chile central
26 de mayo, 2026 -
Un patrimonio oculto bajo la superficie: Descubriendo 10 especies minerales emblemáticas de Chile
22 de mayo, 2026 -
En la celebración de los 15 años de “San Sebastián”: Fernando Milagros lanza inédito proyecto inmerso en los paisajes andinos del norte de Chile
20 de mayo, 2026
Mexicano transforma sargazo en bloques para construcción con innovador proyecto
El sargazo vuelve a marcar récords en el Caribe mexicano. Durante los últimos meses, toneladas de esta macroalga han llegado a las costas de Quintana Roo, generando preocupación por sus impactos en los ecosistemas marinos, la actividad turística y las comunidades costeras. Aunque se trata de un fenómeno natural del océano Atlántico, su aumento en la última década ha despertado alertas científicas y esfuerzos regionales para comprender sus causas y mitigar sus efectos.
Cada año, entre abril y agosto, las costas de Quintana Roo enfrentan masivas llegadas de sargazo, una macroalga cuya proliferación ha sido vinculada a cambios en el Océano Atlántico y al cambio climático. Solo en 2018 se retiraron cerca de 60 toneladas, mientras el monitoreo actual registra decenas de puntos con presencia excesiva.

Frente a este escenario, el mexicano Omar Vázquez Sánchez decidió transformar el problema en solución. Fundó Blue-Green en Puerto Morelos y demostró que el sargazo puede convertirse en biomaterial para la construcción, levantando en apenas 15 días una vivienda con bloques elaborados a base de adobe y sargazo.



La mezcla fue sometida a pruebas por la UNAM, donde comprobó resistencia ante sismos y vientos de huracán. Así nació “Casa Angelita”, considerada la primera casa construida con sargazo en el mundo, cuyo cuarto aniversario se cumple este año.
El bloque se fabrica deshidratando y triturando el sargazo, que compone el 40% del material, mezclado con residuos de poda y piedra caliza. No requiere horneado, seca en aproximadamente seis horas y cuesta alrededor de 12 dólares por unidad. Sus cavidades internas facilitan instalaciones eléctricas e hidráulicas, además de aportar propiedades térmicas y acústicas.


El sistema constructivo permite reducir entre 30% y 40% los costos de edificación, gracias a un ahorro de hasta 70% en cemento y varilla. Esto ha despertado el interés de empresas y constructoras en México, Belice, República Dominicana y las Antillas francesas.
Más que una innovación técnica, esta iniciativa propone repensar la arquitectura desde los fenómenos naturales, convirtiendo una plaga cíclica en oportunidad sustentable. A la fecha, Blue-Green ha donado 13 viviendas a familias de escasos recursos, demostrando que la innovación puede ir de la mano con el impacto social y ambiental.
Para más información visita Blue-Green.
*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.