Loreto Salinas (44) tenía siete años cuando pintó por primera vez una flor en óleo. Su abuela le enseñó, durante un verano, todo sobre los colores: a no usar el negro, a trabajar por capas, a usar técnicas para traspasar el dibujo al formato en el que se pinta. Curiosamente, esa flor se parece a su trabajo actual en algunos libros. Ahora está enmarcada y colgada encima de la chimenea de su otra abuela.

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 © Loreto Salinas 

Quizás esa pequeña Loreto no se hubiera imaginado que años más tarde, y pese a sus múltiples cursos de ilustración -como un taller que tomó con Alberto Montt y Francisco Javier Olea en 2006- las clases de su abuela siempre quedarían marcadas en su memoria, dejando una huella para la elaboración de múltiples libros infantiles. Entre ellos, Animales de Chile, Jardín de Chile, Animales Peruanos, Animales Argentinos o Animales Mexicanos. Y también, recibiendo distinciones como el premio Colibrí (Chile), el Destacado Alija (Argentina) y ambas sedes del IBBY (International Board on Books for Young People).

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©Loreto Salinas

Pero la verdad es que cada uno de ellos, más que solo la ilustración, ha sido un viaje de aprendizajes para transmitir a los niños.

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Unos tres años más tarde de sus primeras pinturas en óleo, Loreto dormía en una carpa con su familia. El suelo se movía; los temblores que provocaba la erupción del volcán Lonquimay la asustaban. Ellos estaban acampando cerca del lago Icalma, fuera del peligro de la erupción, pero viviendo sus consecuencias: los sonidos, los movimientos y la ceniza que cubría el lugar donde dormían. Ahí, recuerda, sintió la fuerza la naturaleza. Y fue parte de los múltiples viajes al sur de Chile que marcaron su infancia.

De alguna forma, esas tardes en Conguillío, sus recuerdos de las caravanas de citronetas en el camino y conocer los distintos paisajes de la zona sur, son cosas imborrables de sus primeros acercamientos con la naturaleza. Pero no dibujaba lo que veía, ni lo pintaba. Quedó todo en sus recuerdos y en las diapositivas que ahora se guardan en los baúles familiares.

Canelo ©Loreto Salinas
Canelo ©Loreto Salinas

No fue hasta que terminó sus estudios de arquitectura en la universidad, realizó un par de cursos de ilustración y buscó un libro fotográfico de animales de Chile, cuando decidió unir el dibujo con la naturaleza. “Yo buscaba un libro que me mostrara una diversidad de animales. No lo encontré. Solo había libros de aves y de mamíferos exclusivamente. Entonces me dije: ‘voy a hacer un libro sobre esto con mis herramientas’”. Así surgió su primera obra: Animales Chilenos.

-De ese libro, ¿cómo fuiste aprendiendo a hacer la investigación, seleccionar los animales y seleccionar la información?

-Fue super intuitivo. Después de este se han repetido varios libros en el mismo formato. Con el tiempo hice una metodología y fue más rápido buscar, además de que he ido armando redes, lo que no lo hace más fácil, pero sí más fluido. En ese libro, que fue el principio de todo, fui mucho a la biblioteca. Incluso a la de la Conaf (Corporación Nacional Forestal) a buscar el libro rojo (que recopila información de la flora y fauna amenazada de Chile). Ahí regalaban unos libros que eran selecciones o listados enormes de todas las especies que viven en chile. La editorial puso a cargo a Bárbara Saavedra (directora WCS Chile) para hacer una revisión final del libro y que todos los datos estuvieran respaldados. Fue harto trabajo inicial de investigación y de ir aprendiendo qué tipos de animales hay y cómo son. Fue lento, como un año más o menos. Metí toda la información en un Excel, donde puse el nombre común, nombre científico, tamaño, estado de conservación, alimentación, dónde su ubica geográficamente, si eran endémicos o nativos, introducidos. Era toda una lista y todo eso ayudó mucho a visualizar el todo, el libro completo.

Portada_Animales_Chilenos
Animales chilenos

– ¿Y siempre la idea fue que sea para niños?

Sí, y muy pensado en ellos. Igual uno hace un poco el símil con lo que a uno le gustaría, pero también pensado que tuviera esa sencillez. Me acuerdo de que en la editorial me pidieron fondos para contextualizar dónde habitan y yo me negué porque al agregarles fondo se pierde el foco. La idea es que fuera muy simbólico, muy sencillo, sin añadir otro elemento y esa información se añadía en una ficha o la primera página. Y también me acuerdo de que, dentro del libro, que tiene una estructura y un ritmo, me propusieron que se ordenaran de norte a sur. Yo expliqué que el concepto era la diversidad y, además, en ese momento estaban hechas las ilustraciones e hice un juego de trabajar con los colores: hacían parejas, porque cada animal estaba enfrentado, y la idea es que fueran parejas diversas y se unieran a través del color.

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En un principio, Loreto pintaba todas sus ilustraciones con acrílico. Así hizo los libros Animales Chilenos y Jardín de Chile. Plasmó sus obras en un papel texturizado. Pero lo «plástico» del acrílico la hizo querer cambiar a una técnica distinta, el gouache, también en base al agua. Pero más allá de los trazos y de darle el color a los animales, para ella lo más valioso es la investigación.

Flor ©Loreto Salinas
©Loreto Salinas

– ¿Cómo es tu proceso creativo?

-Yo siento que lo más importante es la etapa de recopilación de datos. A veces partes con una idea y eso se va transformando a través de lo que vas recibiendo, y pasa que hay conexiones muy bonitas que uno no había notado. Por ejemplo, en Animales Peruanos hay una pareja que es el lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) y el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), estos animales son de un color cafesoso y de patas largas y negras. Se unen visualmente y habitan un mismo territorio. En Jardín de Chile también se hicieron conexiones bien bonitas, descubrí, por ejemplo, que en la quila a veces se veía al colilarga ave (Sylviorthorhynchus desmurii) y el colilarga ratón (Oligoryzomys longicaudatus) también se asocia a ella. Ambos son colilarga y tienen la misma proporción de cuerpo vs cola; esta es que el cuerpo es dos veces la cola. Entonces era bonito mostrar estos dos animales que se relacionaban con la misma planta. Obviamente hay muchos otros que se relacionan con ella, pero al ir descubriendo, era bonito darle acento a eso. También me pasó con el tamarugo, que recibe, no sé, 20 especies del desierto y muchos tienen en su apellido tamarugo. Y eso no lo descubres solo con decir: “voy a hacer un libro de flores”, sino que en el momento que se van haciendo estas conexiones bien bonitas.

Presentación Planeta Animales Peruanos 51
Animales peruanos.

– ¿Trabajas de la mano de científicos? 

-Depende del proyecto, pero sí, los últimos he trabajado con científicos y te mandan correcciones. Mi ilustración es infantil y en eso no se puede perder el foco. A la vez es una mezcla, entonces trato de acercarme a cierta realidad, pero también, de ponerle fantasías o recoger colores que se dan en algún momento del día. Me apoyo mucho de fotografías de las pieles o un zoom a ellas para ir exacerbando un poco eso. Al principio no era así, pero ahora trato de hacerlo, porque los niños son bien concretos también, entonces si el animal tiene tres dedos en las patas, no le voy a dibujar cuatro. Que esos pequeños detalles se noten y se diferencien especies, pero siempre en el lado más infantil, artístico, más que en el científico. La idea es mezclar ambas.

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Hace algunos años, Loreto recibió un mensaje. Era una mamá que le había mostrado a su hija el libro Jardín de Chile y con él, la pequeña conoció las especies del desierto florido. Tuvo su primer encuentro con una garra de león (Leontochir Ovallei) y, para la niña, era un símil a conocer a una cantante famosa. Así de emocionada estaba: ante sus ojos había una flor que no siempre está, que se da en una época específica y con condiciones especiales. Ella gritaba de felicidad. Y para Loreto, hubo un sentimiento de gratificación. Jardín de Chile es, coincidentemente, su libro favorito entre sus obras.

Jardín de Chile ©Loreto Salinas
Jardín de Chile ©Loreto Salinas

– ¿Por qué Jardín de Chile es el que más te gusta?

-Por el tema, por cómo se fue armando. Lo hicimos con la Carolina Moya y al principio era la idea de hacer un libro de flores y después fue un libro de flores con polinizadores para enganchar a los niños a través de los animales. Luego nos dimos cuenta que existían más relaciones que solo la polinización, entonces lo ampliamos, y ahí empezamos a conversar con mucha gente, a empezar a buscar las conexiones con estos animales y descubrir que estamos súper hiper conectados y estas plantas eran más emblemáticas.

Pero otros libros también la marcaron. Animales Chilenos se regaló durante 3 años seguidos a los segundos básicos de colegios municipales de Chile, provocando que los niños conocieran y valoraran a las especies que habitan en su país. Animales Peruanos tuvo un excelente reconocimiento e hizo a Loreto querer acercar más estas especies y su importancia a los habitantes de Perú, mientras que lo desarrollaba en plena época de incendios en el Amazonas. Y así, cada uno tiene un lugar especial en su memoria.

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– ¿Qué te motivó a ir más allá de solo la biodiversidad de Chile e ilustrar libros, por ejemplo, sobre Perú o Argentina y México? 

-Mi idea es poder rescatar el valor de lo local. En general, mi generación y las de más atrás, estudiamos con los libros que llegaban de Europa. Ese es un vacío y las cosas han ido cambiando (…). Si le preguntabas a un niño y te hablaba de animales, no eran tan cercanos, por ejemplo te mencionaban al león o al tigre. Entonces era necesario ese rescate local. Y ese ha sido mi foco, el rescate local de la fauna de la flora.

Loreto Salinas ©Loreto Salinas (1)_1
© Cortesía Loreto Salinas 

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El taller de Loreto es simple. En un costado tiene un estante lleno de libros. En frente, su computador. Al lado, una mesa con algunos pinceles y una cámara apoyada. Al otro, un lavamanos y, cerca de este y la puerta de entrada, una mesa para que sus hijos la acompañen. Aunque ya la usan menos, dice ella, porque crecieron. Las ventanas de su mesa y detrás del computador dan a su jardín: ahí donde crecen todas las plantas que compró para cuando hizo Jardín de Chile, y llegan los picaflores en invierno y los fío-fíos en verano. En ese lugar Loreto escucha a los zorzales en las tardes y ve a todos los polinizadores que, durante mucho tiempo, no captaron su atención.

Loreto Salinas ©Loreto Salinas (1)
Cortesía ©Loreto Salinas

En su taller ella investiga y dibuja. Ese es el lugar donde encuentra el “corazón” de sus libros. Donde Jardín de Chile fue diversidad y sus relaciones. Donde Animales Mexicanos se basó en el árbol de la vida, inspirado en los cerámicos de México, de Izúcar. O donde Animales Peruanos hizo lo mismo, de la mano con el rescate cultural. “A mí lo que me gusta es investigar, conectar las cosas, darle alma al libro”, dice Loreto.

Portada animales mexicanos
Portada animales mexicanos

– ¿Cuáles han sido los desafíos de dedicarte a la ilustración en Chile? ¿Cómo los has ido superando?

-Hay desafíos en varios aspectos. Al principio era conseguir información, pero ya uno va haciendo redes. También al ir conociendo los ritmos del libro, uno va descubriendo y asombrándose y uno eso lo trata de plasma. Si ese asombro se llega a plasmar, eso se siente, le llega al lector y lo va a recibir. Y tomar conciencia de lo que estás haciendo. Yo me acuerdo de que cuando estaba haciendo Jardín de Chile vino una mujer española que es experta en libros informativos de niños y ella hizo unos talleres y yo los tomé. En ese tiempo me di cuenta de que estaba haciendo libros informativos. Antes ya había hecho tres libros y no sabía que era específicamente esta rama de la literatura infantil juvenil. A la vez ahora te das cuenta de que estos libros se están transformando, y están siendo una mezcla les llaman libros híbridos y en realidad son un poco informativos, poéticos, narrativos, que tienen toda una transformación y se empieza a mezclar todo. Y es un poco lo que está pasando en todo orden de cosas en el mundo, como que hay una revolución de pensamientos y como ir internalizando este trabajo.

Mar ©Loreto Salinas
Mar ©Loreto Salinas

Así, Loreto es parte del grupo Colectoras de Naturaleza, que está recién “agarrando vuelo” en redes sociales, pero que además de analizar libros de naturaleza para niños y jóvenes buscan lograr cosas concretas con ello. Mientras tanto, está trabajando en más libros. Uno sobre reptiles y anfibios, otro sobre animales de Guatemala, uno totalmente distinto a lo que hace comúnmente y otro del que no puede entregar detalles. Con todo este trabajo, en algún minuto busca retomar sus raíces y elaborar proyectos autorales como un próximo Animales Chilenos o Jardín de Chile.

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