Cada otoño, tanto el gremio entomológico como el curioso esperan a la mariposa monarca (Danaus plexippus), la cual emprende un recorrido de casi 5,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de México. Ahí, su llegada es esperada por distintas comunidades e involucra factores como migración, conservación y memoria.

Antes de que las mariposas monarca aparezcan en los bosques de México deben emprender un extenuante viaje. Especialmente en Point Pelee, Canadá (parque nacional ubicado al sur de este país), llegan las primeras noticias y avistamientos de que estos insectos empiezan a agruparse. Luego, inician un recorrido de casi 5,000 kilómetros hacia el sur. 

Para quienes trabajan en su conservación, como el biólogo michoacano Eligio García Serrano —NatGeo Explorer quien conversó con Ladera Sur México y actualmente se desempeña como director ejecutivo del Fondo de Conservación del Eje Neovolcánico (FOCEN) y Fondo Monarca— , ese momento es la señal que da inicio a una temporada compartida por países como Canadá, Estados Unidos y México. “Es de los más grandes fenómenos migratorios de la naturaleza”, comenta Eligio.

Cabe aclarar que la mariposa no tiene un único bosque como destino. Si bien la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca (repartida entre el Estado de México y Michoacán),  es uno de sus principales sitios de hibernación, otros territorios donde las mariposas encuentran refugio son el Área de Protección de Recursos Naturales de Valle de Bravo, el Área de Protección de Flora y Fauna de Nevado de Toluca, el corredor Otomí-Mexica y el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl.

Por ello, puntualiza García Serrano, la protección de la especie ha requerido que la comunidad (tanto científica como la aledaña al área de distribución de la monarca) aprendiera a mirar más allá de los límites de una reserva.

Asimismo, cuando las monarca llegan, su presencia también transforma el paisaje humano. Eligio narra cómo en comunidades como las mazahuas, su arribo coincide con el Día de Muertos (celebrado en México durante el 1 y 2 de noviembre), y forma parte de una relación biocultural forjada durante varias generaciones. 

Además, la puntualidad que suele caracterizar a esta migración incluso funciona para los habitantes locales como una señal de que se aproxima una temporada climática tranquila y favorable.

Los bosques que esperan a la mariposa monarca

Entre los territorios que Eligio ha trabajado para la conservación de la monarca está el Ejido El Rosario, que durante casi cuatro décadas ha sido un referente del turismo asociado con la especie y se ha convertido en el santuario con la mayor concentración de mariposas monarca. 

García Serrano narra un caso de éxito. En Sierra Chincua, santuario de la Reserva ubicado en Angangueo (Michoacán), la apertura al turismo en 1997 planteó nuevas preguntas sobre cómo recibir visitantes sin deteriorar el bosque, especialmente por problemas como el manejo de residuos y el daño al suelo.

La experiencia, cuenta el biólogo, le llevó a fortalecer la regulación y la protección de las zonas núcleo, en un proceso que culminó con un nuevo decreto de protección en el año 2000. Para Eligio, originario de Zitácuaro (en el estado de Michoacán) y vinculado a la conservación desde 1993, estas transformaciones también le han dejado la, en palabras de él, ineludible lección de que proteger los bosques de hibernación no puede hacerse contra quienes son dueños de la tierra (conocidos como ejidatarios), sino en simbiosis con ellos.

A su vez, este cambio de perspectiva redefinió también la propia trayectoria de Eligio. Tras comenzar a trabajar en un programa de conservación de la biodiversidad financiado por el Global Environment Facility, Eligio decidió complementar su formación con estudios en desarrollo rural para comprender mejor la dinámica de los ejidos y las comunidades. 

La conservación, menciona Eligio, dejó de ser solamente una cuestión de proteger árboles y mariposas para pasar a ser un constante ejercicio colaborativo con quienes habitan esos territorios.

Asamblea en localidad de  Los Remedios, Michoacán. Cortesía: FOCEN
Asamblea en localidad de Los Remedios, Michoacán. Cortesía: FOCEN

Conservar la migración también es apostarle al territorio

Esa colaboración se encuentra en el centro de la estrategia regional. La coordinación entre la Secretaría de Medio Ambiente, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Comisión Nacional Forestal, los gobiernos de México y Michoacán, los ejidos y las comunidades locales ha permitido construir mecanismos de protección basados en la participación. Uno de ellos es el Fondo Monarca un esquema financiero (lanzado en conjunto con WWF) que lleva 26 años operando y que, de acuerdo con Eligio, ha contribuido a disminuir la tala clandestina mediante relaciones de confianza y reciprocidad.

A dicha estructura se suman los consejos microrregionales, creados para atender necesidades y problemáticas específicas de cada zona, así como “una participación cada vez mayor de jóvenes, incluidos hijos de ejidatarios”. De hecho, Eligio platica cómo nuevas juventudes se han organizado en colectivos (muchos de ellos con figuras jurídicas propias) y han comenzado a desarrollar tanto proyectos como recursos para continuar con la protección forestal.

En ese sentido, ese formato de conservación ayuda a comunicar distintas formas de conocimiento. La investigación aplicada combina el rigor científico con el saber tradicional de las comunidades; un ejemplo es la llamada “restauración asistida protegida”, propuesta por el doctor Cuauhtémoc Sáenz (quien trabaja como investigador en la Reserva), que incorpora observaciones locales, como el uso de la planta conocida como “barredero” para proteger los árboles de oyamel… y todo esto tiene repercusiones en cómo pueden prosperar las poblaciones de la monarca. 

Así, mientras cada año las monarca vuelven a cruzar Norteamérica, su llegada (y conservación) implica mantener los bosques, las comunidades y, en experiencia del biólogo García Serrano, las necesarias relaciones que hacen posible que ese maratónico viaje continúe.

Migración de la mariposa monarca. Créditos: FOCEN
Migración de la mariposa monarca. Créditos: FOCEN
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