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Región de Tarapacá: Huellas de dinosaurios de 155 millones de años reescriben el registro paleontológico chileno
Un reciente estudio documenta, por primera vez de forma sistemática, las huellas de dinosaurios de la Formación Majala en la Quebrada de Huatacondo, Región de Tarapacá. Se utilizó una metodología pionera que incorpora modelos obtenidos en terreno, ayudando a generar conocimiento sin la extracción de los fósiles. Las icnitas, datadas en 155 millones de años, son las más antiguas de Chile y ayudan a la comprensión de cómo se distribuían los dinosaurios antes de la separación de Gondwana.
En la Quebrada Huatacondo, a 240 km de Iquique, existen las huellas (icnitas) de dinosaurios más antiguas jamás registradas en el país. Tienen más de 155 millones de años, casi en el límite entre los períodos Jurásico y Cretácico. Fueron dejadas por dinosaurios que caminaron por este lugar mucho antes de que existiera el desierto de Atacama, la Cordillera los Andes, o incluso América del Sur como un continente independiente.

Un reciente estudio, publicado en el Swiss Journal of Palaeontology, documenta por primera vez de forma sistemática cinco niveles con icnitas de la Formación Majala en la Quebrada Huatacondo, Región de Tarapacá. La presencia de varias superficies sugiere que este lugar era frecuentado por una comunidad diversa de dinosaurios.

Las huellas corresponden a terópodos, los dinosaurios bípedos desde donde, por ejemplo, han evolucionado las aves. Abarcan un gran rango de tamaños: desde huellas gigantes de más de 50 cm hasta huellas de apenas siete a ocho cm. Estas últimas son las más pequeñas registradas en todo el margen occidental de Gondwana para el Jurásico Tardío.


Una de las contribuciones más importantes de este trabajo es metodológica, ya que es la primera publicación sobre huellas de dinosaurios en Chile que incorpora modelos fotogramétricos obtenidos directamente en terreno, utilizando drones y fotogrametría de rango cercano. Esta tecnología permite generar reconstrucciones digitales en 3D de las superficies con huellas, con una precisión milimétrica, sin necesidad de tocar ni extraer los fósiles. Es un estándar que abre el camino para futuras investigaciones icnológicas en el país.
En esa época, Chile era parte del borde occidental de Gondwana, el supercontinente que luego se fragmentaría para dar origen a América del Sur, África, la Antártida y Australia. Que estas huellas sean las más antiguas del país y de este margen continental las convierte en una pieza clave para entender cómo se distribuían los dinosaurios antes de que los continentes se separaran.



De esta forma, hace 155 millones de años, Huatacondo era una llanura con ciclos de inundación y sequía. Eso generó condiciones perfectas para que las huellas se fosilizaran.

Marko Yurac
