Ladera Sur 5 panoramas diferentes para disfrutar en la Región de Atacama
5 panoramas diferentes para disfrutar en la Región de Atacama

Naturaleza

5 panoramas diferentes para disfrutar en la Región de Atacama

Trekking con vistas privilegiadas, un recorrido para conocer un bosque de olivos centenarios con árboles de más de 400 años con degustación de aceitunas y aceites de oliva incluida, un paseo en bote conociendo diferentes cetáceos… todo esto y más es lo que nuestra editora Romina Bevilacqua pudo conocer a fines de diciembre cuando Sernatur Atacama nos invitó a experimentar los espectaculares atractivos que tiene para ofrecer esta región. ¡Aquí todos los detalles de una ruta perfecta para este verano!

Hace un tiempo mientras recorría los alrededores de la Región de Atacama escuché a alguien decir que esta zona era opacada por sus vecinas, la Región de Coquimbo y la Región de Atacama, con sus populares atractivos como La Serena, Valle de Elqui, San Pedro de Atacama, el Valle de la Luna, entre otros.

Lo cierto es que después de recorrer sus alrededores durante una semana, puedo decir que Atacama tiene sus propias maravillas para competirles. Aquí las distancias a recorrer son largas, los poblados menos bulliciosos y la fauna más bien escaza –al menos a simple vista–, sin embargo cuando menos lo esperas, te encuentras con valiosos tesoros que harán de tu experiencia, una inolvidable.

A fines de diciembre fuimos invitados por Sernatur Atacama a conocer algunos de los  atractivos que tiene esta región para ofrecer. Aquí recomendamos algunos de ellos:

Trekking en el Parque Nacional Pan de Azúcar

©Romina Bevilacqua
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Es el parque más visitado de la región y no en vano. Aquí las alternativas para los amantes de la naturaleza y deportes al aire libre son variadas: paseos en bote para conocer la fauna que da vida a la isla Pan de Azúcar, caminatas por la costa, senderos que llevan a miradores en altura o se internan en quebradas e incluso rutas para recorrer en bicicleta.

©Romina Bevilacqua
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Sin duda un imperdible es el sendero al Mirador, una ruta de 5 km ida y vuelta que lleva hasta un mirador a 500 msnm aprox. con vista panorámica a la isla Pan de Azúcar y sus alrededores. El camino pasa junto a un centenar de cactus de los géneros Copiapoa y Eulychnia y cuenta con estaciones de descanso, para comer algún snack y resguardarse del sol. Incluso si tienes suerte y vas en silencio, es posible que te encuentres con algún guanaco o zorro chilla merodeando por ahí.

Para conocer más alternativas de trekking al interior del parque, te recomendamos este artículo.

Conocer un campo de olivos centenarios

©Romina Bevilacqua
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Después de recorrer un paisaje predominantemente seco y con escasa vegetación, el Valle del Huasco aparece abruptamente, como un verdadero espejismo. Alimentado por las aguas del río Huasco, su abundante vegetación sin duda llama la atención. Sin embargo pocos saben que aquí además se esconde un preciado patrimonio: un bosque de olivos centenarios.

“Quiero que presten atención a estos olivos de aquí, para que cuando vean a los más antiguos noten las diferencias”, nos dice Daisy Rojas apuntando a una línea de olivos que divide sus terrenos de los de su vecino. En sus 6 hectáreas Daisy tiene más de 600 olivos, entre ellos, los más antiguos de la zona alcanzando más de 400 años de edad. Éstos, los más añosos, se pueden diferenciar por las torceduras de sus ramas. “Después de los 100 años las ramas se empiezan a torcer y los árboles se van poniendo más altos y gruesos”, dice.

©Romina Bevilacqua
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Desde 2012 Daisy ofrece la Ruta de los Olivos Centenarios, un recorrido que invita a los visitantes a conocer estos añosos árboles, que según cuenta la leyenda, habrían sido traídos por el mismo Pedro de Valdivia, y degustar el exquisito aceite de oliva que producen en la zona. Uno que por lo demás, cuenta desde 2018 con la única denominación de origen en Latinoamérica otorgada a aceites de oliva.

©Romina Bevilacqua
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Esta ruta turística, ganadora del concurso Más Valor Turístico 2018 organizado por Sernatur, se puede disfrutar durante todo el año en Huasco Bajo y hace un recorrido por la historia de los olivos centenarios que fueron trabajados a comienzos de 1900 por Francisco Ceferino Rojas Rojas, más conocido como don Pancho Rojas, bisabuelo de Daisy y primer olivicultor del Valle del Huasco. También lleva a conocer el proceso de elaboración del aceite de oliva de la familia, producido a través del método tradicional (molienda, prensado en frío y decantación para que se asiente y se separe el aceite del agua) y finalmente invita a una degustación de olivas y aceites, donde se conocen interesantes datos sobre estos frutos y sus productos derivados.

Ir en busca de cetáceos en Chañaral de Aceituno 

©Romina Bevilacqua
Ballena fin ©Romina Bevilacqua

Es quizás el mejor secreto de la Región de Atacama. Sólo en los últimos años esta pequeña caleta ha ido ganando más popularidad debido a la espectacular fauna que la visita: durante la temporada de verano, llegan a esta área cetáceos como la ballena fin, la ballena azul o la jorobada a descansar y alimentarse,  y se pueden ver diversas especies de delfines, aves y chungungos.

©Romina Bevilacqua
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La caleta cuenta con 36 botes autorizados para realizar paseos de avistamiento de cetáceos. Éstos tienen una duración de aproximadamente 2 horas y llevan a recorrer los alrededores de la isla Chañaral, una de las tres que componen la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt. Además, tal como asegura Ángel Talandianos Miranda, Presidente del Sindicato de Pescadores, aquí al menos en el 95% de las salidas está asegurado el avistamiento de una ballena y 17 es el mayor número de cetáceos que han podido ver en un mismo tour.

Para más detalles, te invitamos a revisar este reportaje sobre Chañaral de Aceituno. 

Admirar el arte de las velas inspiradas en la precordillera Atacameña

©Romina Bevilacqua
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Raúl Silva se ha dedicado 19 años a diseñar velas. Pero las suyas tienen algo especial que las diferencia de las demás: son creadas con arenas de la precordillera de Atacama. Todo comenzó cuando Raúl y su esposa llegaron a Vallenar para instalarse literalmente en la punta de un cerro del sector Las Porotas, en barrio Imperial. Allí vivían primero en una carpa iluminada por la luz de las velas. “De a poco empezó a tener sentido que hiciéramos nuestras propias velas”, cuenta Raúl quien asegura que fue durante un paseo a la quebrada la Totora que finalmente obtuvo la inspiración final para crear su negocio de velas Mehuen. Allí las coloridas montañas de tonos verdes, rojizos y morados llamaron la atención de Raúl que confiesa: “Quería trasladar ese paisaje a una pieza decorativa. Ese lugar tiene una energía muy especial. Fue parte del camino Inca y la tierra se formó en el período jurásico, son minerales que se fueron oxidando en el tiempo y dieron lugar a los colores”.

©Romina Bevilacqua
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Tal como anuncia su nombre, que en mapudungún significa acoger y sostener, en sus velas la tierra tiene la labor de sostener la luz. En su taller, creado con adobe, tiene dos grandes cajones de arena. En ellos compacta primero la tierra y luego, con un molde, crea el espacio que va a contener la cera hirviendo.

©Romina Bevilacqua
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El proceso dura varias horas. Primero la cera se expande y al enfriarse se endurece creando una capa gruesa fusionada con la arena. Luego viene el diseño y tallado con martillo y formón. Muchas de las figuras en sus velas están inspiradas en petroglifos molle y diaguita y al prenderlas, dan el efecto de una puesta de sol.

Contemplar los astros o el eclipse solar de este 2019 en Vallenar

©Romina Bevilacqua
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Para cerrar esta lista de panoramas diferentes, no podía dejar de lado una noche dedicada a las estrellas. Mientras estuvimos en la Región de Atacama, tuve la oportunidad de conocer al equipo de Telescoperos Atacama Sur, una asociación que busca presentar la astronomía y su historia a las personas de una manera más cercana. Cuentan con una serie de gigantescos telescopios que conforman su propio arsenal itinerante, listo para ser transportado donde quiera que los llamen.

©Romina Bevilacqua
©Romina Bevilacqua

Era noche de luna llena, así que contemplar la Vía Láctea a través del lente era prácticamente imposible, sin embargo tuvimos una espectacular vista a la luna –incluidos sus cráteres–, constelaciones como las tres marías e incluso pequeñas estrellas escondidas en el espacio a las que el ojo humano sencillamente no logra ver a simple vista. Todo esto, acompañado de interesantes datos sobre cometas, el porqué ocurren las lluvias de estrellas, o sobre la existencia de las llamadas nebulosas oscuras, unas nubes de polvo y gas que pese a verse completamente negras, en realidad se trata de las áreas más fértiles para la formación de nuevas estrellas.

Pero además Fredy Robledo, uno de los integrantes de Telescoperos Atacama Sur, nos entregó otra información clave para los amantes de los astros que quieran disfrutar del Eclipse Total de Sol que se llevará a cabo el próximo 2 de julio: la Región de Atacama será una de las pocas zonas privilegiadas en el mundo donde se podrá ver el eclipse total y los mejores lugares para verlo serán áreas como Cachiyuyo, Incahuasi y Domeyko. “En el valle del Huasco nosotros tenemos en invierno días despejados y de sol y a diferencia de otras partes como el Valle de Elqui por ejemplo, no hay cerros que limiten la visibilidad, eso hace de esta zona una excelente oportunidad para ver el eclipse”, aseguró Robledo quien además destacó la importancia de usar lentes certificados que protejan los ojos de los rayos UV al momento de observar este fenómeno. “La única vez que se puede observar a simple vista, es durante la totalidad del eclipse, pero en las demás fases es necesario el uso de lentes”.