-
Multa histórica por elusión ambiental en la Región de Los Lagos: SMA sanciona a proyecto inmobiliario en el río Maullín por 3.800 millones
12 de junio, 2026 -
Más que un ícono otoñal: Las interrogantes que abre la expansión de Amanita muscaria en bosques nativos del sur del mundo
12 de junio, 2026 -
Otorgan suma urgencia a proyecto que autoriza la captura y control de perros ferales o asilvestrados
11 de junio, 2026
Nuevas luces para las momias chinchorro: Investigación revela detalles desconocidos sobre su complejo proceso fúnebre
Durante miles de años, las comunidades que habitaron la costa del desierto de Atacama practicaron uno de los rituales funerarios más complejos de la prehistoria americana: la momificación artificial de sus muertos. Ahora, una nueva investigación revela una dimensión que hasta hoy permanecía sin medir, la escala real del esfuerzo material que ese proceso exigía.
Una nueva investigación liderada por el director del Centro de Gestión Chinchorro de la Universidad de Tarapacá, Bernardo Arriaza Torres, reveló por primera vez la magnitud de la inversión tecnológica detrás de la momificación de la cultura Chinchorro, al cuantificar la cantidad de manganeso utilizada en los procesos de la momificación.
El trabajo de investigación “Assessing manganese mass in adult Chinchorro mummy preparation” (“Evaluación de la masa de manganeso en la preparación de momias de adultos Chinchorro) fue publicado en la revista internacional Journal of Archaeological Science: Reports. La investigación, liderada por la Universidad de Tarapacá, se hizo en colaboración con investigadores del Departamento de Matemáticas y Ciencia de la Computación de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), el Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham en Reino Unido y el Departamento de Anatomía de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

El equipo encabezado por Arriaza, junto a los coautores Arnoldo Vizcarra, Gleen Foos, Vivien Standen y Siân Halcrow, desarrolló un método innovador que cruza la forma tridimensional del cuerpo humano con técnicas de análisis químico de bajo impacto en las muestras, logrando responder por primera vez interrogantes que la investigación arqueológica arrastraba desde hace varias décadas.
El estudio científico utilizó un cuerpo de referencia, que correspondía a un individuo adulto masculino proveniente del sitio arqueológico Morro 1, en Arica, uno de los yacimientos Chinchorro más importantes que se conocen. A partir de ese caso, los investigadores calcularon que la capa externa de pigmento negro pesaba entre 1,6 y 2,4 kilogramos, y que de ese total, aproximadamente 1,4 kilogramos correspondían a manganeso puro.


Lo que hace especialmente significativo ese hallazgo es lo que implica a nivel organizacional. Preparar una sola momia con esa cantidad de mineral requería extraer el manganeso de fuentes locales, transportarlo, procesarlo hasta obtener el pigmento adecuado, y aplicarlo de manera estandarizada sobre el cuerpo. Y eso, multiplicado por cada individuo que la comunidad decidía momificar, supone una cadena operativa de considerable complejidad.
Respecto a los descubrimientos Bernardo Arriaza, señaló al medio El Mostrador que: “Esta investigación nos ayuda a cuantificar el uso de materias primas para profundizar en la organización social de los Chinchorro y, gracias a la colaboración académica, nos da la oportunidad de posicionar el legado Chinchorro en el escenario internacional”.
Siguiendo otra línea investigativa, el estudio científica también abrió un nuevo debate sobre los posibles efectos en la salud asociados a la exposición prolongada al pigmento negro de manganeso en la población que habitaba cerca del Desierto de Atacama.

Bernardo Arriaza añadió a El Mostrador: “Esta investigación nos ayuda a cuantificar el uso de materias primas para profundizar en la organización social de los Chinchorro y, gracias a la colaboración académica, nos da la oportunidad de posicionar el legado Chinchorro en el escenario internacional”.
Este trabajo aporta nueva evidencia científica que refuerza un reconocimiento histórico, al proporcionar evidencia empírica sobre la sofisticación técnica de esta cultura milenaria. El estudio valida directamente los avances del conocimiento sobre las profundidades históricas de las civilizaciones que habitaron el territorio.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.