Ladera Sur ¿Límite nacional? Hitos fronterizos desde una perspectiva natural
¿Límite nacional? Hitos fronterizos desde una perspectiva natural

Cultura y Patrimonio

¿Límite nacional? Hitos fronterizos desde una perspectiva natural

Nuestra colaboradora invitada es Pamela Jara, geóloga de la Universidad de Santiago, quien nos cuenta un poco más acerca de los hitos fronterizos. Esos extraños pilares que encontramos muchas veces perdidos en el paisaje y que nos avisan que allí está el límite entre el territorio nacional y el de nuestro país vecino.

A poco más de un mes del “mes de la patria” en Chile, y a propósito de fiestas nacionales, banderas y límites… en esta contribución queremos preguntarnos: ¿Dónde están esos límites que en los mapas definen al país? Si revisamos un mapa político-geográfico, habrán notado que algunos de los límites son líneas rectas y no se correlacionan directamente con el paisaje que limitan, otros, por otra parte, corresponden a zonas cordilleranas, donde el límite no es claro, y obviamente no hay una línea o guardia policial limítrofe que nos guíe. Sin embargo podemos encontrar ubicados en algunos puntos, los hitos fronterizos.

Hito Paso Las Llaretas ©Pamela Jara
Hito Paso Las Llaretas ©Pamela Jara

Los hitos fronterizos son construcciones erigidas en algunos puntos del límite fronterizo, en este caso, entre Chile y nuestros vecinos. Si bien en este texto no profundizaremos en este tema (respecto de convivencia y límites entre países vecinos, o historia y tratados internacionales), sí resulta interesante, y llama nuestra atención, que al visitar lugares que naturalmente parecen no tener límites, nos encontremos con estos “pilares” metálicos. En algunas zonas del país algunos de los hitos fronterizos pueden estar ubicados coronando algunas de las cumbres andinas, mientras que otros se ubican en zonas de mejor acceso y no en la parte más alta de las cumbres, pero generalmente en lugares recónditos. De todas formas resulta interesante preguntarse, ¿por qué están ahí? (y no en el cerro contiguo por ejemplo, aunque sea este último más alto).

No puedo saber qué genera en quien se encuentra con uno, pero en mi experiencia resulta muy difícil no tentarse a fotografiar(se) con estos avisos “perdidos” en medio de la cordillera; es que en muchos lugares es casi la única señal de construcción humana.

Arrieros y geólogo ayudante de terreno en Hito Paso Las Llaretas ©Pamela Jara
Arrieros y geólogo ayudante de terreno en Hito Paso Las Llaretas ©Pamela Jara

Por estudios geológicos me ha tocado toparme con hitos fronterizos de parte de la cordillera principal de Chile central (entre 32°-33°S); estos se pueden encontrar numerados y descritos en la sección XII del listado de hitos limítrofes del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Algo interesante del límite fronterizo de esta región, y buena parte del límite internacional que cruza la cordillera de Los Andes, es que éste corresponde al límite de aguas; esto significa que el agua (natural) que corre desde estas cumbres (por ejemplo posterior a una lluvia) baja por las laderas en todas direcciones, pero termina en territorio chileno si fluye hacia el Oeste o, a esta latitud, en territorio argentino si fluye hacia el Este. En otras palabras, el agua cordillerana que fluye “alimentando” o convirtiéndose en un afluente de un río que baja desde las altas cumbres hacia el poniente, marca el límite fronterizo chileno –a esta latitud–.

Google Earth Hitos V Region ©Pamela Jara
Google Earth Hitos V Region ©Pamela Jara

Algunos de estos hitos datan de inicio del siglo pasado o fines del anterior. Ejemplos de ello son los hitos Portezuelo de la Quebrada Honda construido el 30 de enero de 1899, o el Paso Las Llaretas que data del 08 de abril de 1901. Aunque los hitos nos parecen antiguos, resulta incomparable a la edad de este paisaje y más aún respecto de la edad de las rocas involucradas en la deformación que dio origen a ésta. Por ejemplo, a unos 2 km del primer hito mencionado, las rocas datan de aproximadamente 19 millones de años (Ma), mientras que a pasos del segundo hay rocas datadas en unos 23,5 Ma. (Jara y Charrier, 2014). Hacia el oriente, en Argentina pero aún en la cadena cordillerana principal, hay rocas jurásicas ¡de más de 150 Ma!, y si nos movemos un poco hacia el sur, por ejemplo a la misma latitud del cerro Aconcagua, hay rocas dentro del límite fronterizo chileno que tienen fósiles marinos jurásicos. ¿Qué las trajo hasta esas alturas y tan lejos del actual Pacífico?

Hito Paso de la Honda o del Portillo ©Pamela Jara
Hito Paso de la Honda o del Portillo ©Pamela Jara

Pues estas rocas han estado levantándose o alzándose para formar parte de esta cordillera hace millones de años, pero menos millones que la edad de las rocas que la conforman, y aún se siguen alzando, y erodando, en un proceso continuo y casi imperceptible ante nuestros ojos humanos, dado el tiempo geológico de ocurrencia de estos procesos.

Quizás algunos(as) de ustedes tengan en la memoria que la cordillera de Los Andes resulta ser un límite fronterizo natural con algunos de los vecinos; esto da la idea de que la cordillera de Los Andes fuese una gran pared, en la que sus más altas cumbres impiden el paso y nos limitan con los vecinos. Sin embargo, a la misma latitud de la Región de Valparaíso, en Argentina se encuentra la más alta cumbre andina: el cerro Aconcagua, que con sus 6.962  metros sobre el nivel del mar, se encuentra íntegro en la Provincia de Mendoza, Argentina. (Entonces, si subes el Aconcagua no encuentras un hito fronterizo).

Bajando desde el Hito Paso de La Quebrada Fría hacia Chile (al Suroeste) ©Pamela Jara
Bajando desde el Hito Paso de La Quebrada Fría hacia Chile (al Suroeste) ©Pamela Jara

Los hitos fronterizos resultan más bien avisos, para quienes habitan o recorren lugares cercanos al límite de aguas, que anuncian que estamos pasando por un lugar sin aduanas. Nos muestran un paisaje internacional andino, de Andes sin nacionalidad, que a estas latitudes pueden tener unos 100 a 200 km de ancho, y de los cuales, algo cerca de la mitad podría ser adoptado por una nación, dada su dirección de escorrentía.

Me generan una cierta fascinación los hitos fronterizos ya que, al menos se erigen como un aviso y no como una barrera. Para algunos(as) quizás fue señal esperanzadora de hacia dónde dirigirse ya que indican que, hacia cierta dirección, se encuentran los habitantes de un lugar. Me gustan porque al mirar un mapa con límite internacional, este límite es marcado como una línea, pero al estar ahí, frente a un hito, no hay límite.

©Pamela Jara
©Pamela Jara

Nos es raro que los arrieros y/o cabreros de ciertas regiones del país le llamen “Paso” a los lugares donde se indica el límite de frontera internacional, en caso que haya alguna huella que sobrepase ese límite…pues es una frontera irreal que les permite pasar de un lugar a otro en busca de mejor pasto o abrigo para sus animales mientras habitan zonas cercanas a estos hitos fronterizos.

Los seres vivos que habitan esos parajes no saben de fronteras, saben de climas, saben de ladera, la que da sombra o la que abriga; saben de aguas, las que corren a encontrarse con el naciente sol, las que corren a despedirse del que se esconde y entonces, en estos lugares esos seres vivos conviven muy íntimamente con las otras materias y fuerzas de la naturaleza, como son las montañas, fuentes de agua y calor. En otras palabras, toma sentido el llamar en geología “laboratorio natural” a la cordillera de Los Andes, ya que ahí podemos reconocer prácticamente todas las ciencias naturales en acción o en su paso por la historia, pues nos encontramos con grandes cerros y valles, pero también con rastros de antiguos mares y sus habitantes.

Placa del constructor del hito ©Pamela Jara
Placa del constructor del hito ©Pamela Jara

Me gustan los hitos fronterizos… al menos se alzan como un poste y no como una pared, señalan más no impiden, y desde esos lugares puede verse, o pensarse, el agua que corre hacia el Pacífico y el agua que corre hacia el vecino Atlántico.