Según el Diagnóstico Nacional de Montaña, publicado por la FAO en 2012, Chile es un país que en un 63,8% de su superficie se encuentra cubierto por montañas. El informe es una radiografía que expone las interacciones y condiciones culturales y ecosistémicas únicas en el mundo y que tienen lugar en estos territorios. 

“La montaña tiene muchas singularidades a escala nacional y planetaria”, señala la Dra. Carla Marchant, académica a cargo de Laboratorio Natural Andes del Sur de Chile, un proyecto que actualmente está estudiando estos territorios, en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. “Una de ellas es que estamos insertos en socio-ecosistemas de volcanes activos, bosques templados, glaciares, cuencas hidrográficas y asentamiento humanos que nos van a permitir pensar la montaña de manera distinta, de manera integrada”.

Sierra Nevada, comuna Lonquimay. Créditos Tomás Altamirano
Sierra Nevada, comuna Lonquimay. Créditos Tomás Altamirano

Esto hace, por lo tanto, que se trate de un lugar que puede ser considerado como un Laboratorio Natural. De acuerdo con la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), estos son territorios con características naturales únicas que entrega comparativas para el desarrollo de la ciencia y la tecnología de impacto planetario.

Es en ese contexto surge el proyecto lleva por nombre “Laboratorio Natural Andes del Sur de Chile”, una iniciativa financiada por la (ANID) en el concurso Nodos para el Desarrollo en Investigación de Laboratorios Naturales en Chile, Convocatoria 2021, y que es ejecutado por la Universidad Austral de Chile (UACh). 

volcán Lonquimay. Créditos Patricio Contreras.
volcán Lonquimay. Créditos Patricio Contreras.

Se trata de un proyecto que, hasta mayo de 2023, realizará un trabajo de diagnóstico de la producción científica existente sobre la montaña de la Región de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. “Recoger, recopilar y analizar cuál es la investigación científica realizada en la montaña en los últimos 40 años”, según explica el coordinador ejecutivo del Laboratorio Natural, Patricio Contreras.  El proyecto reúne a académicos y académicas de distintas casas de estudios. Se trata de la Universidad Católica de Temuco (UCT), la Universidad de la Frontera (UFRO), la Universidad de Los Lagos (ULA), la Universidad Mayor y la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), Campus Villarrica. 

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Se trata así de una plataforma de información y articulación territorial en la que confluyen distintos tipos de conocimientos para comprender procesos naturales en esta zona montañosa única en el mundo.

Investigación en un territorio único en el mundo

El proyecto se compone de tres laboratorios temáticos. El primero de ellos es «Evolución y Herencia Geológica», coordinado por el académico de la UACh, Pablo Sánchez. Los Andes del sur tienen una gran diversidad geológica asociada al proceso de subducción, donde la placa de Nazca se desplaza por debajo de la continental de Sudamérica. En ese contexto se produce la actividad volcánica, deslizamientos de roca, aluviones y sismos, entre otros fenómenos. Se trata también de uno de los territorios más habitados, por lo que su estudio ayuda a evaluar su riesgo geológico y sus posibles usos productivos, teniendo un impacto social importante. Por ello, la investigación en el área es fundamental para el conocimiento y la conservación del patrimonio natural del territorio, donde hay 19 áreas protegidas, dos reservas de la biósfera y un Geoparque Mundial.

Cráter volcán Llaima. Créditos Daniel Basoalto.
Cráter volcán Llaima. Créditos Daniel Basoalto.

El segundo laboratorio temático, coordinada por Alejandra Zúñiga, académica de la UACh, tiene que ver con el cambio global: las interacciones del bosque, el suelo y los recursos hídricos. Las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, se caracterizan por su alta riqueza de especies y endemismos, siendo fundamentales para el desarrollo de la investigación científica. En el caso de los suelos, estos son de origen volcánico y existe una alta fertilidad en ellos. También hay presencia de micorrizas y microbios con un rol importantísimo en el ecosistema, como lo es la regulación del ciclo de nutrientes. Además, las aguas superficiales y acuíferos subterráneos son alimentados de cauces superficiales, aguas y derretimiento de glaciares, siendo fundamentes reservorios de agua en el país. En este sentido, el laboratorio busca evaluar los efectos del clima, perturbaciones naturales y/o antrópicas en la vegetación, los suelos y los recursos hídricos, para el desarrollo de planes de restauración ecológica y otras medidas.

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El tercer laboratorio temático se relaciona con modos de vida y habitar la montaña, coordinado por el académico UC, Tomás Ibarra. Las montañas de los Andes del sur se caracterizan por su multiculturalidad, donde se manifiestan distintas territorialidades que conforman una memoria biocultural heterogénea. Este laboratorio busca comprender las particularidades de las prácticas en los Andes del sur, proponiendo modelos de gestión y educación asociadas al ordenamiento y planificación territorial para estrategias de desarrollo local sustentable.

Huerta Rukapillán. Laboratorio Natural
Huerta Rukapillán. Créditos: Tomás Ibarra

El Laboratorio, el primero de su tipo en el país, apuesta también por un territorio que no solo reúne características únicas a nivel nacional, sino que también a nivel mundial. “Chile es un verdadero país de montañas”, señala Ibarra. “En particular en esta zona de la Cordillera de los Andes, los seres humanos estamos intrínsecamente integrados a las montañas (…). Aquí se presenta un escenario que es único para poder hacer investigación científica de frontera desde el sur de Sudamérica para todo el planeta”. 

Vinculaciones con el territorio

El Laboratorio busca generar una vinculación efectiva y provechosa con las comunidades que habitan los territorios que se están estudiando. Fue en ese marco que durante junio, el equipo que encabeza el proyecto, recorrió las comunas de Curacautín, Lonquimay, Villarrica y Curarrehue, con el fin de realizar mapeos participativos de todas las iniciativas científicas posibles de localizar en zonas de montaña.  “La idea es que no seamos solo actores facilitadores de la ciencia, sino que las preguntas y necesidades de las comunidades interpelen a la ciencia que se está generando, para que esta dé respuesta efectiva, orientada a entregar soluciones”, señala el coordinador de la línea “Evolución y herencia geológica”, Pablo Sánchez. El próximo mes se recorrerán otras 6 comunas de las regiones de Los Ríos y Los Lagos. 

“Actualmente, la tarea es visibilizar la existencia de esta plataforma y poder consolidar los vínculos y la red de investigadores con el territorio y con los tomadores de decisiones”, asegura Marchant.

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