Ladera Sur La protección de la Antártica: ciencia, investigación y exigencias para conservar el continente blanco
La protección de la Antártica: ciencia, investigación y exigencias para conservar el continente blanco

Columna de opinión

La protección de la Antártica: ciencia, investigación y exigencias para conservar el continente blanco

En la actualidad, la Antártica está protegida por una serie de tratados internacionales para asegurar que las actividades de la zona no generen discordia internacional. Eso es lo que explica en esta columna Daniel Benoit, experto en medio ambiente y recursos naturales, quien agrega que existen 52 países con Intereses Antárticos que pueden generar proyectos en la zona, siempre y cuando pasen por una evaluación ambiental rigurosa. Así, la mayoría corresponden a la investigación y ciencia. Sin embargo, también han sucedido algunos desastres ambientales.

 

Poco se sabe sobre el Continente Antártico y la ciencia desarrollada a partir de los experimentos que allí se realizan. Fue descubierta por navegantes del Imperio Británico y nuestro interés viene de la época Colonial al considerarla una prolongación de la Capitanía General del Reino de Chile o la Terra Australis Incógnito. Sin embargo, nuestro interés oficial se materializaría solo en 1906 siendo Chile el primer país en reclamar soberanía sobre en Continente Antártico.

En la actualidad coexisten 52 países con Intereses Antárticos sobre una superficie de 14, 2 millones de kilómetros cuadrados con 29 programas Antárticos Nacionales y 28 idiomas distintos. Se mantienen operativas 38 estaciones, más de 30 aeródromos y la población de científicos concentrados en investigaciones oscila entre las 1.100 y las 6.500 personas según la época del Año. En lo que respecta a Chile, nuestras bases son 10 siendo la más importante la Base O’Higgins, además de contar con 2 refugios (Collins y Ripamonti) infraestructura que permite realizar importantes investigaciones científicas.

Protección Antártica @Cortesía Daniel Benoit
@Cortesía Daniel Benoit

Este continente se encuentra protegido por una serie de tratados internacionales para asegurar el “interés de toda la humanidad para que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”, instando a la libertad de investigación científica y a la cooperación.

Para la realización de actividades en la Antártica se debe pasar por una evaluación ambiental rigurosa donde se predicen los impactos ambientales directos e indirectos, acumulativos y las medidas adecuadas para minimizarlos o revertir, incluso, aquellos que no se previeron debido a lagunas de conocimiento, procurando proteger el ecosistema antártico o sus ecosistemas dependientes o asociados.  Conforme a lo anterior podemos señalar que, de un total de 123 proyectos evaluados, un 28% corresponden a investigación, un 18% a ciencia, un 16% a infraestructura y un 12% a Turismo entre otros. 

A modo de ejemplo, se conocen investigaciones sobre cultivos Hidropónicos en la Base Polaca; investigaciones sobre vigilia y sueño en la Base O” Higgins; y evaluaciones de impacto aprobadas favorablemente para filmar en el continente o autorizar el sobrevuelo de aeronaves comerciales con retorno a Punta Arenas.

@Cortesía Daniel Benoit
@Cortesía Daniel Benoit

Pese a toda la protección legal relacionada con el continente antártico, por ser la reserva de agua más significativa del planeta y corresponder a un área menos intervenida, “ejerciendo una gran influencia global en los fenómenos atmosféricos, climáticos, meteorológicos y oceanográficos”, han habido accidentes que han generado daños ambientales, como el ocurrido en noviembre de 1979 cuando se estrelló un avión de Air New Zealand  en el Monte Erebus de la Antártida, muriendo todos sus pasajeros a consecuencia de la negligencia de los operadores aéreos de un base  Naval Norteamericana.

Otro daño ocurrió hace 30 años, cuando se realizó la incineración de alimentos descompuestos sin contar con la respectiva autorización ambiental en la misma estación naval polar comentada.

Conservemos para los hijos de nuestros hijos y sus nietos las reservas de aguas descubiertas por Roald Amundsen o Robert Falcon Scott hace 110 años.

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