A miles de metros de profundidad, una cadena de montañas submarinas atraviesa el océano desde Rapa Nui hasta las costas de Sudamérica, formando uno de los ecosistemas marinos más extraordinarios del planeta. Sin embargo, gran parte de este mundo permanece fuera de toda protección internacional. 

Se trata de las cordilleras submarinas de Salas y Gómez & Nazca, que concentran cerca del 40% de los montes submarinos del Pacífico Sur. Aunque Chile y Perú han avanzado en la protección de sectores dentro de sus jurisdicciones nacionales, más del 73% de este ecosistema se encuentra en alta mar, es decir, en aguas internacionales donde las herramientas de conservación han sido históricamente limitadas. 

Ese escenario podría comenzar a cambiar. La entrada en vigor del Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales —conocido como Acuerdo BBNJ o Tratado de Alta Mar— abrió por primera vez una vía concreta para crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales. Las dorsales de Salas y Gómez & Nazca son una de las principales candidatas para transformarse en la primera zona protegida bajo este nuevo acuerdo global.

En torno a esta propuesta se ha articulado una red de científicos, organizaciones ambientales, comunidades vinculadas al océano y representantes gubernamentales. Entre ellos se encuentra Oceana en Chile, que forma parte de la Coral Reefs of the High Seas Coalition (CRHSC), alianza internacional que trabaja para avanzar en medidas concretas de conservación y posicionar la protección de las dorsales como una prioridad internacional.

Un erizo de mar del género Argopatagus —considerado una nueva especie— fue documentado durante la inmersión 695, mientras exploraba una cresta sin nombre (denominada internamente "Espalda del Dragón") a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Un erizo de mar del género Argopatagus —considerado una nueva especie— fue documentado durante la inmersión 695, mientras exploraba una cresta sin nombre (denominada internamente «Espalda del Dragón») a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Peces (posiblemente una mezcla de Sargocentron wilhelmi y Pristilepsis oligolepis) observados durante la inmersión 668 a lo largo de un transecto en la cima del monte submarino Pukao, ubicado a unos 86 km al oeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Peces (posiblemente una mezcla de Sargocentron wilhelmi y Pristilepsis oligolepis) observados durante la inmersión 668 a lo largo de un transecto en la cima del monte submarino Pukao, ubicado a unos 86 km al oeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

Un corredor submarino único en el planeta

Esta gigantesca cadena de montañas submarinas permanece prácticamente invisible para el mundo, pese a extenderse por cerca de 3.000 kilómetros y conformar uno de los sistemas más extensos y biodiversos del planeta. Entre volcanes, cañones submarinos, pendientes abruptas y arrecifes coralinos, alberga más de 110 montes submarinos, los que funcionan como verdaderas islas biológicas en medio del océano. 

Su importancia ecológica radica en que modifican las corrientes marinas: cuando el agua choca con estas estructuras, nutrientes provenientes de las profundidades ascienden hacia capas más superficiales e iluminadas, generando zonas de alta productividad biológica. Este proceso favorece el desarrollo de complejas tramas alimenticias y convierte a las dorsales en puntos de concentración para numerosas especies marinas.

«En esta zona se presentan condiciones extraordinarias. Una de ellas es que, dada la baja productividad en las zonas aledañas, la penetración de la luz es muy grande, por lo que nos encontramos con comunidades de corales que dependen de luz a 250 metros de profundidad o con praderas de algas a 200 metros, cosa que es absolutamente inusual para lo que ocurre en otras partes», comenta Carlos Gaymer, director del Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI), institución basada en la Universidad Católica del Norte, con investigadores de numerosas instituciones chilenas y extranjeras. 

El equipo científico documentó este ejemplar de Squalus mitsukurii (perro espinoso de espina corta) en el lecho marino cerca de un monte submarino inexplorado llamado T12, a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
El equipo científico documentó este ejemplar de Squalus mitsukurii (perro espinoso de espina corta) en el lecho marino cerca de un monte submarino inexplorado llamado T12, a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

En esta línea, uno de los aspectos que más llama la atención de los científicos es el extraordinario nivel de endemismo presente en la zona. Investigaciones indican que cerca de la mitad de las especies registradas en algunos grupos biológicos no existen en ninguna otra parte del planeta. El aislamiento geográfico de estos ecosistemas habría favorecido procesos evolutivos únicos durante millones de años, dando origen a especies altamente especializadas.

«En esta zona nos encontramos con una biodiversidad única, de hecho, aquí están los mayores niveles de endemismo para ecosistemas marinos del planeta. Eso significa que, si estos ecosistemas se ven degradados, o se ven afectados por actividades de alto impacto, estas especies no solo se perderían para Chile, sino que se perderían para el mundo entero», indica Gaymer.

Del mismo modo, más de 90 especies amenazadas o en peligro habitan la región, incluyendo tiburones, rayas, tortugas, aves, peces de profundidad y mamíferos marinos. Entre ellas destacan especies como la ballena azul y la jorobada, que utilizan las dorsales como corredores migratorios durante sus desplazamientos.

«Expertos, como Rodrigo Hucke, piensan que probablemente en la cordillera de Nazca, se encuentra el área de reproducción de ballena azul. Cosa que es muy extraña, porque es el animal más grande del planeta, pero nadie sabe aún dónde está su zona de reproducción. Saben dónde se alimenta, pero no saben dónde se reproduce», profundiza Gaymer.

El buque de investigación oceanográfica Falkor (también) en el Pacífico Sur, navegando sobre la dorsal de Nazca, una cadena de montes submarinos frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.
El buque de investigación oceanográfica Falkor (también) en el Pacífico Sur, navegando sobre la dorsal de Nazca, una cadena de montes submarinos frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.
Estas son las primeras imágenes de un calamar vivo del género Promachoteuthis. Hasta ahora, este género de calamar solo se había caracterizado a partir de ejemplares muertos encontrados en redes. El calamar fue documentado durante la inmersión 693. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Estas son las primeras imágenes de un calamar vivo del género Promachoteuthis. Hasta ahora, este género de calamar solo se había caracterizado a partir de ejemplares muertos encontrados en redes. El calamar fue documentado durante la inmersión 693. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

La zona posee además una enorme relevancia para especies de interés económico. Distintos estudios han señalado que estas aguas cumplen funciones de reproducción, desove y crianza para especies como el jurel y el pez espada, recursos fundamentales para las pesquerías del Pacífico Sur y para la seguridad alimentaria de millones de personas.

Por otro lado, se suma además una profunda dimensión cultural e histórica. Mucho antes de las exploraciones científicas modernas, pueblos polinésicos ya recorrían estas rutas oceánicas guiándose por corrientes, estrellas y conocimientos tradicionales de navegación. Las comunidades de Rapa Nui mantienen hasta hoy vínculos históricos con los montes submarinos a través de antiguos sitios de pesca conocidos como hakanononga.

«A través de esta cordillera los pueblos de la Polinesia se comunicaron, antes de la llegada de los europeos a esta zona, con los pueblos sudamericanos y viceversa. Hay evidencias bien interesantes que han sido publicadas por los científicos. Por ejemplo, a través de estas conexiones culturales es que el camote llegó desde Sudamérica a la Polinesia, y la cúrcuma llegó desde el otro lado del Pacífico hasta Sudamérica», ahonda Gaymer.

Coral primnoideo con sus asociados, incluyendo cangrejos ermitaños y langostas enanas, durante la inmersión 665, un transecto en el lado occidental del monte submarino Moai, a unos 26 km al oeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Coral primnoideo con sus asociados, incluyendo cangrejos ermitaños y langostas enanas, durante la inmersión 665, un transecto en el lado occidental del monte submarino Moai, a unos 26 km al oeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

El desafío de proteger la alta mar

Aunque cubre cerca de dos tercios del océano global y constituye el ecosistema más grande del planeta, la alta mar ha permanecido durante décadas como uno de los espacios menos protegidos. Se trata de las aguas que se encuentran fuera de las jurisdicciones nacionales, más allá de las 200 millas náuticas de las zonas económicas exclusivas de cada país.

Esta zona cumple un papel clave para el equilibrio climático y biológico de la Tierra, sobre todo si se tiene en cuenta que los océanos absorben cerca de una cuarta parte de las emisiones de CO₂ generadas por la actividad humana, funcionando así como uno de los mayores sumideros de carbono del mundo.   

Sin embargo, la protección efectiva de estos espacios ha sido históricamente limitada. Durante años, la gobernanza de la alta mar funcionó de manera fragmentada, con distintos organismos regulando actividades específicas —como pesca, transporte marítimo o minería submarina— sin mecanismos sólidos de coordinación.

Coral primnoide parcialmente cubierto por dos especies de coral zoántido, observado durante la inmersión 677 a lo largo de un transecto en el flanco oriental de un monte submarino inexplorado y no registrado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Coral primnoide parcialmente cubierto por dos especies de coral zoántido, observado durante la inmersión 677 a lo largo de un transecto en el flanco oriental de un monte submarino inexplorado y no registrado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

En ese contexto, el Acuerdo BBNJ representa uno de los cambios más importantes en gobernanza oceánica de las últimas décadas. Impulsado bajo el alero de Naciones Unidas, el acuerdo busca crear herramientas concretas para proteger la biodiversidad en aguas internacionales y facilitar la creación de áreas marinas protegidas en alta mar.

«Ese tratado, dentro de los varios temas que toca, uno es la protección de la biodiversidad a través de áreas marinas protegidas. Fue recientemente ratificado. Entró en vigor en enero de este año, porque ya había 60 países que habían ratificado, pero falta implementarlo. No sé se sabe aún cómo se van a tomar las decisiones, cuáles son los comités de científicos, cuál va a ser el proceso real de las áreas marinas protegidas», señala Felipe Paredes, director de campañas de Oceana en Chile.

La necesidad de avanzar en esa dirección se volvió cada vez más evidente frente al aumento de amenazas sobre los ecosistemas oceánicos. En el caso de las dorsales de Salas y Gómez & Nazca, distintas investigaciones advierten que la presión humana ya comienza a hacerse visible. La pesca industrial en sectores cercanos involucra flotas internacionales que operan principalmente sobre especies pelágicas altamente migratorias. Al mismo tiempo, científicos alertan sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas profundos presentes en la zona.

Se documentó un ejemplar de Neolithodes sp. (cangrejo rey) con crecimiento de epibionte (Poecilasma sp.) durante la inmersión 691 en el Guyot Shorygin, a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Se documentó un ejemplar de Neolithodes sp. (cangrejo rey) con crecimiento de epibionte (Poecilasma sp.) durante la inmersión 691 en el Guyot Shorygin, a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Este ejemplar de Helicolenus lengerichi (pez escorpión) fue documentado durante la inmersión 692, mientras el equipo científico exploraba un monte submarino sin nombre ni explorar (identificado internamente como T06) a lo largo de la Dorsal de Nazca. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Este ejemplar de Helicolenus lengerichi (pez escorpión) fue documentado durante la inmersión 692, mientras el equipo científico exploraba un monte submarino sin nombre ni explorar (identificado internamente como T06) a lo largo de la Dorsal de Nazca. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.

«Cuando tú estás en un sistema altamente productivo, como el de Humboldt, tienes tal cantidad de alimento disponible que hace que incluso ante impactos sumamente potentes sea mucho más fácil y mucho más rápido recuperar los ecosistemas intervenidos. Acá no, hay muy poco disponible y, como hay muy poco disponible, eso hace obviamente que la recuperación ante las perturbaciones sea muy lenta. Y lo otro, que es importantísimo, es que en esta zona todos estos montes submarinos están dominados por especies que viven en el fondo, que son muy longevas. Como ocurre con algunas especies de corales y de esponjas que sabemos que viven de 2.000 hasta 3.000 años. Por lo tanto, son especies muy frágiles y vulnerables», explica Gaymer.

A ello se suma la amenaza del cambio climático. El aumento de la temperatura oceánica, la acidificación del mar y la disminución del oxígeno disuelto podrían alterar profundamente las dinámicas ecológicas del área y comprometer la supervivencia de especies altamente especializadas. Otro foco de preocupación es la contaminación marina. Debido a la influencia del giro del Pacífico Sur, residuos flotantes y plásticos pueden concentrarse en sectores cercanos a las dorsales, afectando a numerosas especies mediante enredos, ingestión y degradación de hábitats marinos.

«Hay colegas oceanógrafos que han ido viendo que, con el cambio climático, hay ciertos escenarios que van a ir cambiando en esta zona del Pacífico. Por ejemplo, a partir de zonas altamente productivas, que normalmente están limitadas a las cercanías del continente, en el sistema de Corriente Humboldt, sabemos que va a empezar a haber un desplazamiento de nutrientes hacia el océano Pacífico», comenta Gaymer.

(De izquierda a derecha) María de los Ángeles Gallardo, bióloga marina del ESMOI, UCN, explica a Serafina Moulton (participante del programa de becas) las complejidades del procesamiento de muestras en el Laboratorio Principal a bordo del RV Falkor. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.
(De izquierda a derecha) María de los Ángeles Gallardo, bióloga marina del ESMOI, UCN, explica a Serafina Moulton (participante del programa de becas) las complejidades del procesamiento de muestras en el Laboratorio Principal a bordo del RV Falkor. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.

«Los modelos muestran que van a empezar a caer cada vez más los niveles de oxígeno en esa zona del Pacífico también. Lo que obviamente es una pésima combinación junto con el aumento de la temperatura. Se sabe, por ejemplo, que especies de aguas más cálidas probablemente van a moverse hacia esta zona. Probablemente, vamos a tener movimiento de algunas especies, como los atunes, más hacia el sur. Vamos a ver otras especies que, al ser dependientes de aguas más frías, van a empezar a desaparecer también. Esto no ocurrirá solamente con aquellas especies que son importantes desde el punto de vista de la biodiversidad, sino que también en aquellas que tienen importancia comercial, como es el caso de los atunes, los peces espada y el jurel, que son sensibles a los cambios de temperatura», añade.

A largo plazo, la posibilidad de minería submarina profunda también genera inquietud. Aunque actualmente no existen proyectos activos en las dorsales, la presencia de minerales como costras de cobalto, nódulos de manganeso y tierras raras en montes submarinos del Pacífico ha despertado interés internacional. 

Diversos científicos y organizaciones ambientales advierten que la extracción minera en ecosistemas profundos podría generar daños irreversibles sobre hábitats que aún permanecen escasamente estudiados. Precisamente por eso, muchos especialistas consideran que las dorsales representan una oportunidad única para aplicar un enfoque precautorio de conservación

«Uno de los grandes problemas es que no hay claridad de cuál es el impacto real que tendría la actividad minera, que ya sabemos que en tierra genera impactos tremendos, en un ambiente que es relativamente controlado. Aquí la tridimensionalidad del océano y las corrientes, hace que los impactos sean absolutamente imposibles de determinar. Podría ser un efecto catastrófico, tremendo, si esta minería se desarrolla», señala Gaymer.

Un ejemplar de Bathyphysa conifera, una especie poco común conocida como monstruo de espagueti volador, fue documentado durante la inmersión 692 mientras el equipo de investigación exploraba un monte submarino sin nombre ni explorar (designado internamente como T06) a lo largo de la dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Un ejemplar de Bathyphysa conifera, una especie poco común conocida como monstruo de espagueti volador, fue documentado durante la inmersión 692 mientras el equipo de investigación exploraba un monte submarino sin nombre ni explorar (designado internamente como T06) a lo largo de la dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Giancarlo Troni, ingeniero principal del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey, en consulta con el técnico de ROV Mike Rae antes de instalar la cámara hiperespectral en el vehículo submarino operado remotamente SuBastian. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Giancarlo Troni, ingeniero principal del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey, en consulta con el técnico de ROV Mike Rae antes de instalar la cámara hiperespectral en el vehículo submarino operado remotamente SuBastian. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Instituto Oceanográfico Schmidt.

«Chile ha tenido una postura muy clara, de que mientras no exista la ciencia suficiente que permita determinar que aquí no hay impacto —enfoque precautorio, que es lo que se llama— no debería hacerse minería submarina. Es la postura de este y otros países, que han dicho que no hay que avanzar hasta que no se tenga certeza de que esto no va a generar una catástrofe ambiental», agrega.

Por otra parte, la eventual protección de las dorsales de Salas y Gómez & Nazca también es observada como un caso emblemático para las metas globales de conservación oceánica, incluido el compromiso internacional de proteger al menos el 30% del océano hacia 2030. Para numerosos expertos, alcanzar ese objetivo será imposible sin mecanismos efectivos para proteger áreas de alta mar.

«A nivel global solamente existe un 10% del océano protegido, o sea, nos queda todavía un 20%. Lo que tenemos ahora, el 10%, es mayoritariamente de las aguas que tienen los países bajo su jurisdicción. Los países tenemos las 200 millas náuticas, la zona económica exclusiva, y en Chile hemos creado muchas áreas protegidas dentro de esa área. Son las aguas nacionales en el fondo, y estas son solamente un tercio del mar. Los otros dos tercios es esta alta mar. Entonces, no vamos a alcanzar la meta del 30% si es que solamente contamos el mar de los países. Esperamos que este sitio, de hecho, sea quizás la primera área marina protegida en alta mar con este nuevo tratado», apunta Paredes.

Durante la inmersión número 696, mientras se exploraba un monte submarino recientemente descubierto y cartografiado, catalogado como KW-14176, a lo largo de la dorsal de Nazca frente a la costa de Chile, se documentó un gran coral de bambú que albergaba ctenóforos bentónicos, percebes, una estrella de mar y ofiuroideos. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Durante la inmersión número 696, mientras se exploraba un monte submarino recientemente descubierto y cartografiado, catalogado como KW-14176, a lo largo de la dorsal de Nazca frente a la costa de Chile, se documentó un gran coral de bambú que albergaba ctenóforos bentónicos, percebes, una estrella de mar y ofiuroideos. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Este coral duro (que se cree que es Corallium) fue documentado a 1526 metros de profundidad durante la inmersión 698, mientras los investigadores exploraban un monte submarino sin nombre ni explorar (designado internamente como T09) a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Este coral duro (que se cree que es Corallium) fue documentado a 1526 metros de profundidad durante la inmersión 698, mientras los investigadores exploraban un monte submarino sin nombre ni explorar (designado internamente como T09) a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

¿La primera área protegida bajo el Acuerdo BBNJ? 

La propuesta para proteger las dorsales de Salas y Gómez & Nazca es el resultado de años de trabajo científico, coordinación internacional y articulación entre organizaciones ambientales, comunidades vinculadas al océano y organismos gubernamentales. Hoy, esa red de colaboración busca convertir esta extensa cadena submarina en uno de los primeros grandes casos de conservación efectiva en alta mar bajo el nuevo Acuerdo BBNJ.

Uno de los actores que participa activamente en este proceso es Oceana en Chile, organización que forma parte de la Coral Reefs of the High Seas Coalition (CRHSC), alianza internacional creada para impulsar la protección de arrecifes de coral y ecosistemas vulnerables en aguas internacionales.

«Desde Conservación Internacional, a través de la coalición, identificamos en 2017 las dorsales de Salas y Gómez & Nazca como una prioridad para la conservación por distintas razones. Primero, en ese momento todavía no teníamos un acuerdo de alta mar definido. Estaba todavía en negociaciones en Naciones Unidas y, sin embargo, desde Conservación Internacional pensamos que era importante avanzar la protección de estas dorsales desde antes de tener este instrumento internacional, para que, cuando el instrumento estuviera listo, ya hubiera un progreso», explica Haydée Rodríguez Romero, directora de la CRHSC

Un hidroide observado durante la inmersión 663 a lo largo de un transecto ubicado en el flanco norte de Rapa Nui. La inmersión comenzó a unos 820 m de profundidad y ascendió hasta los 250-300 m. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Un hidroide observado durante la inmersión 663 a lo largo de un transecto ubicado en el flanco norte de Rapa Nui. La inmersión comenzó a unos 820 m de profundidad y ascendió hasta los 250-300 m. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

«Para la coalición ha sido interesante, porque una de las lecciones que hemos aprendido es que la alta mar, y el océano en general, es tan grande que realmente no puede ser el trabajo de un solo país, de una sola organización o de un solo grupo de científicos. Tiene que ser un trabajo articulado», agrega. 

De esta forma, la estrategia busca avanzar en distintos frentes de manera paralela. Por una parte, fortalecer la evidencia científica que sustenta la necesidad de proteger la zona. Por otra, generar respaldo político y diplomático para futuras medidas de conservación. El objetivo es construir un camino gradual que permita avanzar desde regulaciones sectoriales hacia una protección integral de largo plazo. 

Uno de los pasos considerados más urgentes es avanzar en medidas pesqueras dentro de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO), organismo encargado de regular parte importante de las actividades pesqueras en esta región oceánica. La propuesta busca que el comité científico avance en medidas de manejo más estrictas para sectores sensibles de las dorsales, incluyendo posibles cierres pesqueros y restricciones orientadas a reducir impactos sobre ecosistemas vulnerables.

Se avistó un sifonóforo del género Bathyphysa durante la inmersión 677 a lo largo de un transecto en el flanco oriental de un monte submarino inexplorado y no registrado, dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Se avistó un sifonóforo del género Bathyphysa durante la inmersión 677 a lo largo de un transecto en el flanco oriental de un monte submarino inexplorado y no registrado, dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Se observó un sifonóforo durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Dorsal de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Se observó un sifonóforo durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Dorsal de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

«Somos la ONG que está liderando la campaña de protección de Salas y Gómez & Nazca, pero dentro de una coalición. Para lograr la protección del sitio, proponemos un cierre pesquero, o sea, que se prohíba de forma total y permanente la pesca en el área. Entendiendo que, si bien la pesca obviamente es una actividad económica importante, tiene su impacto, por la sobrepesca, la destrucción del fondo marino o la pesca incidental, que es cuando tú pescas otra especie. Por ejemplo, en las redes de pesca a veces caen tiburones o aves, entonces hay un impacto de la pesca», afirma Paredes.

Es así como, para las organizaciones involucradas, estas medidas representan un primer paso concreto hacia la conservación efectiva del área. Aunque todavía no equivalen a un área marina protegida bajo el Acuerdo BBNJ, sí permitirían comenzar a disminuir presiones humanas mientras avanzan los procesos internacionales de protección.

La campaña también ha puesto un fuerte énfasis en la cooperación regional. Debido a que las dorsales se extienden entre zonas vinculadas ecológica y culturalmente a distintos países del Pacífico Suroriental, la propuesta requiere coordinación entre gobiernos, instituciones científicas y actores internacionales. Chile y Perú aparecen como países clave dentro de este proceso.

Un pez dragón de aguas profundas, un superdepredador con enormes mandíbulas repletas de dientes afilados como colmillos, fue avistado durante la inmersión 674 a lo largo de un transecto en el flanco sureste de un monte submarino inexplorado y sin nombre, ubicado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Un pez dragón de aguas profundas, un superdepredador con enormes mandíbulas repletas de dientes afilados como colmillos, fue avistado durante la inmersión 674 a lo largo de un transecto en el flanco sureste de un monte submarino inexplorado y sin nombre, ubicado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.

En los próximos años están contempladas diversas instancias técnicas y diplomáticas consideradas fundamentales para el avance de la propuesta, entre ellas talleres regionales e internacionales sobre áreas marinas protegidas, reuniones científicas de la SPRFMO y futuras conferencias de las partes del Acuerdo BBNJ. 

«No existe un proceso para cierres pesqueros ni para protección de la biodiversidad, que es lo que estamos haciendo nosotros. Entonces, hemos inventado de alguna forma un proceso inédito», apunta Paredes.

«Cuando Chile presentó esta medida del cierre pesquero, con todos los argumentos científicos que tenemos del área, en el área extraordinaria, ellos dijeron: Bueno, esto lo tiene que analizar el comité científico. Después en el comité científico dijimos nosotros: “Bueno, se tiene que crear un grupo de trabajo específico para Salas y Gómez. Se tienen que crear los criterios, se tiene que reconocer el área”. Entonces, todo ese trabajo estamos realizando y es algo que está en desarrollo. En septiembre de este año va a haber una reunión del comité científico en las Islas Feroe. Ahí esperamos que este grupo recomiende un cierre pesquero o medidas para proteger el área», añade.

Un pulpo fue documentado durante la inmersión 674, un transecto de exploración en el flanco sureste de un monte submarino inexplorado y sin nombre, ubicado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Un pulpo fue documentado durante la inmersión 674, un transecto de exploración en el flanco sureste de un monte submarino inexplorado y sin nombre, ubicado dentro de la jurisdicción nacional de Chile, al este de Motu Motiro Hiva. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Un erizo de mar Diadema documentado durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Cordillera de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Un erizo de mar Diadema documentado durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Cordillera de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

En esta línea, la ciencia ha sido uno de los pilares centrales de la iniciativa. Expediciones llevadas a cabo por investigadores de todo el mundo, liderados por ESMOI, dan luces sobre la importancia y vulnerabilidad de sus ecosistemas profundos. Ese conocimiento ha sido clave para posicionar internacionalmente a las dorsales como una prioridad global de conservación. Pero quienes impulsan la iniciativa sostienen que uno de los principales atributos de esta propuesta es que aún existe tiempo para actuar, ya que gran parte de las dorsales conserva todavía un estado relativamente poco intervenido. 

«Se han hecho muchas expediciones, quizás las más destacadas o que llamaron más la atención fueron las tres expediciones que se hicieron a bordo del Falkor too, del Schmidt Ocean Institute, que las lideró ESMOI, en ambas cordilleras. Se están analizando todavía todas las muestras recolectadas. Todo eso permitió caracterizar y describir a la perfección 36 montes submarinos en esta zona, lo que es sumamente relevante, ya que no había caracterización en detalle de esta zona. Hasta la fecha, de las muestras recolectadas, ya sabemos que hay más de 200 especies nuevas para la ciencia. Cientos de especies que son nuevos registros, o sea, me refiero a especies que no son nuevas, pero que no se tenía idea que vivían ahí y que también es algo tremendamente relevante», menciona Gaymer. 

Matías Portflitt Toro, biólogo marino y coordinador de divulgación del Centro para la Ecología y la Gestión Sostenible de las Islas Oceánicas (ESMOI), examina una muestra de crustáceo en el Laboratorio Principal del Buque de Investigación Falkor. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Instituto Oceánico Schmidt.
Matías Portflitt Toro, biólogo marino y coordinador de divulgación del Centro para la Ecología y la Gestión Sostenible de las Islas Oceánicas (ESMOI), examina una muestra de crustáceo en el Laboratorio Principal del Buque de Investigación Falkor. Crédito (CC-BY): Misha Vallejo Prut / Instituto Oceánico Schmidt.
Se documentó una estrella de mar del género Coronaster (Asteriidae) durante la inmersión 664, un transecto en el flanco suroeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Se documentó una estrella de mar del género Coronaster (Asteriidae) durante la inmersión 664, un transecto en el flanco suroeste de Rapa Nui. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

Chile y la oportunidad de liderar

La propuesta para proteger las dorsales no solo podría marcar un precedente ambiental a nivel global sino que abre una oportunidad para que Chile asuma un rol protagónico. Durante las últimas décadas, el país ha construido una posición cada vez más relevante en materia de conservación marina.

«El rol de Chile ha evolucionado desde ser un país que protegía áreas dentro de su propia zona económica exclusiva, a convertirse en un actor que impulsa reglas globales para proteger espacios que pertenecen a toda la humanidad. Este rol ha sido clave, porque ha mostrado claro liderazgo en estos temas y ha sido entre otros, el impulsor de la iniciativa que se llama BBNJ First Movers, que son los pioneros de BBNJ para la creación de área marinas en alta mar», indica Sergio Gahona, senador que preside actualmente la Comisión de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bienes Nacionales de la cámara alta. 

«Chile tiene un 43% de su mar protegido. No muchos países pueden decir que tienen tanto protegido. Hay cierto liderazgo en esto. Todavía nos falta mucho en implementación, tenemos que proteger la costa chilena, en el continente, porque tenemos mucho protegido en las islas oceánicas, como Juan Fernández, Rapa Nui, las Desventuradas.  La misión va más allá, Chile no solamente está conformándose con la protección de su mar, sino que quiere ir a proteger la alta mar», comenta Paredes por su parte. 

Esta escena se documentó durante la inmersión 697, mientras explorábamos un monte submarino recientemente cartografiado (designado internamente como T08) de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Esta escena se documentó durante la inmersión 697, mientras explorábamos un monte submarino recientemente cartografiado (designado internamente como T08) de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Durante la inmersión 693, se documentó la presencia de Chrysogorgia (coral dorado) y sus especies asociadas (langosta enana: Uroptychus sp.; ctenóforo bentónico: Lyrocteis sp.; estrella de mar: Calliaster sp.), mientras el equipo de investigación exploraba un monte submarino sin nombre (designado internamente como T06) a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Durante la inmersión 693, se documentó la presencia de Chrysogorgia (coral dorado) y sus especies asociadas (langosta enana: Uroptychus sp.; ctenóforo bentónico: Lyrocteis sp.; estrella de mar: Calliaster sp.), mientras el equipo de investigación exploraba un monte submarino sin nombre (designado internamente como T06) a lo largo de la Dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.

De esta manera, las dorsales de Salas y Gómez & Nazca representan, en muchos sentidos, una continuidad natural de ese proceso. La conectividad biológica entre estos ecosistemas y las áreas protegidas ya existentes dentro de la jurisdicción chilena y peruana ha reforzado la idea de avanzar hacia una visión más integrada de conservación para el Pacífico Suroriental.

«Me parece que lo importante para poder avanzar en la protección de alta mar es traer un caso que sirva como precedente. Para poder demostrar cómo, a través de la ciencia, de la colaboración entre organizaciones, del apoyo a gobiernos, podemos todos juntos tender puentes, negociar y llegar a la protección de sitios», indica Rodríguez. 

En esta línea, uno de los aspectos que distintos actores consideran clave es que esta propuesta logre consolidarse como una política de Estado de largo plazo. Debido a que los procesos asociados al Acuerdo BBNJ podrían extenderse durante varios años, la continuidad política y diplomática será fundamental para sostener el impulso de la iniciativa.

Un coral Chrysogorgia y una langosta enana fueron ductados durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Cordillera de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Un coral Chrysogorgia y una langosta enana fueron ductados durante la inmersión 672 a lo largo de un transecto en el flanco norte de Motu Motiro Hiva, una isla deshabitada en la Cordillera de Salas y Gómez. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

«Se propone que la secretaría de este Acuerdo BBNJ se haga en Chile. Se sugirió Valparaíso como la sede del tratado de la ONU, y eso significa traer una oficina de Naciones Unidas a Chile, cosa que no pasa en países en vías de desarrollo. No existen sedes en Latinoamérica o en África. Entonces, traerlo también significa un tremendo espaldarazo para el liderazgo chileno en conservación del océano», señala Paredes.

«Además, es importante destacar que este ha sido un rol de Estado, ya que el proceso de BBNJ lleva alrededor de 20 años, con varios gobiernos de distintas tendencias y esto ha sido interesante, porque ha mostrado que el país actúa en consecuencia, cuando se involucra en estos temas que son transversales. Es por eso que en los debates internacionales sobre océanos, Chile suele ser citado como uno de los principales promotores de la conservación marina a gran escala», complementa Gahona.

Tomando todo lo anterior en cuenta, los próximos años serán especialmente decisivos para el futuro de la propuesta. Talleres regionales, reuniones científicas internacionales y futuras conferencias de las partes del Acuerdo BBNJ podrían definir el nivel de apoyo político que logre reunir la iniciativa y la velocidad con que eventualmente avance hacia mecanismos formales de protección.

Un Chaunacops coloratus, comúnmente conocido como sapo marino, utilizando sus aletas pectorales para apoyarse contra la roca y la arena. Documentado a 1430 metros de profundidad en la inmersión 696 mientras exploraba un monte submarino recientemente descubierto y cartografiado, catalogado como KW-14176, de la Dorsal de Nazca frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Un Chaunacops coloratus, comúnmente conocido como sapo marino, utilizando sus aletas pectorales para apoyarse contra la roca y la arena. Documentado a 1430 metros de profundidad en la inmersión 696 mientras exploraba un monte submarino recientemente descubierto y cartografiado, catalogado como KW-14176, de la Dorsal de Nazca frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Durante la inmersión 664, se documentó un ejemplar de Chaunax (género de pez óseo de la familia de los sapos marinos). Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.
Durante la inmersión 664, se documentó un ejemplar de Chaunax (género de pez óseo de la familia de los sapos marinos). Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Instituto Oceanográfico Schmidt.

En ese contexto, Chile tiene la posibilidad de desempeñar un papel clave en una discusión que probablemente marcará el futuro de la gobernanza oceánica durante las próximas décadas. La eventual protección de las dorsales de Salas y Gómez & Nazca no solo podría convertirse en un hito ambiental para el Pacífico Sur, sino también en una señal concreta de que la cooperación internacional puede avanzar hacia nuevas formas de proteger uno de los últimos grandes espacios salvajes del planeta.

«Claramente, el liderazgo de Chile, pero con apoyo de numerosos países, va definitivamente a sentar un precedente para aquellas naciones que están tratando de involucrarse en iniciativas similares en sus aguas, pero que están recién empezando. Creemos que la historia y la experiencia de Chile ha inspirado a muchas otras iniciativas a nivel global y puede demostrar que el Tratado BBNJ funciona en la práctica, no solo como un marco jurídico, sino que entrega herramientas operativas que van a permitir medidas concretas de conservación. Esto es fundamental para mostrar cómo se tiene que hacer sinergia con otros países, para avanzar en la protección de la alta mar, estableciendo criterios para futuras áreas protegidas», sentencia Gahona.

Coral Paragorgia (coral chicle) cubierto de Midas touch (Parazoanthidae amarillo), documentado en el monte submarino T08, en la dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Coral Paragorgia (coral chicle) cubierto de Midas touch (Parazoanthidae amarillo), documentado en el monte submarino T08, en la dorsal de Nazca, frente a la costa de Chile. Crédito (CC-BY): ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.

*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia correspondiente para ser difundidas en este artículo atribuyendo sus créditos.

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram