Aunque la escalada suele asociarse a desafíos físicos y aventuras al aire libre, en distintos rincones del planeta también ha demostrado ser una herramienta capaz de generar cambios sociales. Allí donde existen montañas, acantilados o paredes rocosas, este deporte puede abrir nuevas posibilidades ligadas al turismo, la educación, la conservación y el fortalecimiento del vínculo entre las personas y el territorio que habitan.

Esa visión ha guiado durante años el trabajo de Climbing for a Reason, una organización fundada por el escalador chileno Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa, NatGeo Explorer que durante la última década ha producido, filmado y dirigido diversos documentales.

«Climbing for a Reason es una organización sin fines de lucro que busca convertir a personas locales en escaladores de sus propias rocas. Esto quiere decir que, de alguna manera, la organización busca o recibe solicitudes de distintos lugares del mundo que tengan rocas muy buenas para practicar la escalada, pero que no tengan ni los recursos ni los conocimientos para desarrollar el deporte», relata Birkner.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

«Nace de las ganas de compartir esto con el mundo, ya que nosotros sí tenemos los recursos como organización, sí tenemos la energía, el tiempo y la motivación para poder desarrollar este tipo de sectores de escalada. Yo a nivel personal sigo abriendo rutas por placer y por gusto, pero teníamos ganas de llevar también eso un poco más allá. Con Mateo, que es el otro fundador, nos preguntamos qué más podíamos hacer con toda esta suerte que nos llegó a nosotros, ¿cómo la podíamos compartir con esa persona que quizás está al lado?», añade.

Siguiendo esta línea de acción, su último proyecto tuvo lugar en Cuba, un país donde la escalada ha crecido gracias a la perseverancia de una comunidad que durante décadas ha debido sortear diversos obstáculos. Las dificultades económicas, el acceso limitado a equipamiento especializado y la ausencia de reconocimiento oficial para la disciplina han condicionado parte importante de su desarrollo, pese al enorme potencial que ofrecen sus formaciones rocosas.

Fue en este contexto donde se decidió colaborar con escaladores y agrupaciones locales en Bariay. La iniciativa no solo permitió fortalecer el desarrollo de esta actividad en la zona, sino también abrir nuevas posibilidades para una comunidad que busca proyectarse a través del deporte, la naturaleza y el turismo sostenible.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

Un impulso para la escalada en Cuba

A diferencia de otros proyectos desarrollados por Climbing for a Reason en lugares donde la escalada era prácticamente desconocida, Cuba ya contaba con una historia ligada a esta disciplina. Sus orígenes se remontan a comienzos de la década de 1990, cuando integrantes de grupos de espeleología comenzaron a experimentar con técnicas de progresión vertical y la instalación de anclajes en formaciones rocosas cercanas a La Habana. Con el paso de los años, la actividad se expandió a distintos sectores de la isla y dio origen a una comunidad cada vez más organizada.

Destinos como Viñales adquirieron reconocimiento internacional gracias a la calidad de sus paredes de roca caliza, atrayendo a escaladores de diferentes países. Sin embargo, el crecimiento de la disciplina no estuvo exento de dificultades. Durante años, la escalada careció de reconocimiento oficial y quienes la practicaban debieron abrirse camino con escasos recursos y pocas posibilidades de acceder a equipamiento especializado.

En el presente, las limitaciones económicas del país siguen siendo uno de los principales desafíos para el pleno florecimiento de este deporte. Conseguir cuerdas, arneses, anclajes, chapas o herramientas para equipar nuevas rutas resulta especialmente complejo, lo que restringe el desarrollo de nuevos sectores y dificulta el mantenimiento de los ya existentes. A pesar de ello, una activa comunidad de escaladores ha continuado impulsando la disciplina, generando redes de colaboración y promoviendo espacios de formación para nuevas generaciones.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

En los últimos años, estos esfuerzos comenzaron a traducirse en avances concretos. Escaladores de distintas regiones del país se organizaron para impulsar el desarrollo de la disciplina y trabajar por una mayor legitimidad institucional. Aunque todavía quedan desafíos pendientes, este proceso ha permitido fortalecer la comunidad y sentar las bases para futuros proyectos.

«En Cuba existe el deporte de escalada desde antes, pero por muchos años fue ilegal, o sea, los cubanos no podían escalar, pero sí los extranjeros. Entonces, hace unos años, cuando la escalada empezó a ser olímpica, las personas en Cuba pudieron empezar a practicar este deporte oficialmente. Los diferentes escaladores en Cuba existían antes de eso, escalaban de alguna manera, ilegalmente. Nos contaban cómo se metían por los terrenos y se escondían para poder escalar, pero de repente llegaban los militares y bueno, había problemas. No podían escalar, pero igual se creó una comunidad. Ellos empezaron a mover los hilos para que el deporte fuera legal en el país», comenta Birkner.

«Entonces, me contacté con el gato, que se llama Jorge Luis Piñero, y con Yúnior Suárez Peña. El gato es de La Habana y Yúnior es de Holguín. Para que te hagas una idea, La Habana queda a 13 horas de Holguín y Bariay está a una hora de Holguín. El gato es un tremendo escalador, de hace más de 20 años, y es el uno de los que ha movido todos los hilos para que el escalador sea aceptado por las distintas organizaciones. Empezamos a hablar con él, con Yúnior, y comenzamos a crear la idea de visitar Cuba y hacer un proyecto», agrega.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

Fue en medio de este escenario donde Climbing for a Reason llegó a Bariay, una localidad ubicada en la costa norte de Holguín y conocida históricamente por ser uno de los lugares donde desembarcó Cristóbal Colón durante su primer viaje a América. Más allá de su relevancia histórica, la zona llamó la atención de los organizadores por la presencia de extensas formaciones de roca caliza que ofrecen condiciones ideales para la escalada deportiva.

«Desde que empecé a escala siempre escuché de la escalada en Cuba, o sea, siempre escuché que había rocas, que Cuba tenía una de las mejores calizas de esta parte de del mundo. Pero nadie iba, poca gente, porque era ilegal, peligroso y te podían sacar los militares. Creo que nosotros como organización tenemos la tarea de contarle al mundo que ahora es legal, que es hermoso, que la gente es lo máximo de cariñosa y que existe un sistema a través de una organización para hacerlo aún más seguro y cómodo, que es a través de nosotros», indica Birkner.

«Yo creo que lo que más nos sorprendió fue que, a pesar de las adversidades que estaba enfrentando ese país, la escalada rápidamente tomó un protagonismo muy grande y pasó a ser una prioridad en las actividades de niños y niñas, e incluso de algunos adultos. En un lugar en que las prioridades están marcadas principalmente por sobrevivir, conseguir alimentos, donde no hay combustibles, donde no hay trabajo, entonces, que la escalada siga siendo una prioridad, resulta muy conmovedor», complementa Mateo Barrenengoa.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Mateo Barrenengoa.

Desde años anteriores, escaladores cubanos y visitantes extranjeros habían comenzado a explorar el potencial de estas paredes, equipando algunas rutas y generando interés por el lugar. Entre esas iniciativas destacó el trabajo realizado por la escaladora polaca Ola Przybysz y su equipo, quienes contribuyeron a la apertura y reequipamiento de varias vías, sentando parte de las bases sobre las que posteriormente se desarrolló el proyecto.

El trabajo impulsado por Climbing for a Reason buscó dar continuidad a esos esfuerzos. Durante la intervención se realizaron labores de equipamiento y mejora de sectores de escalada, se incorporaron materiales especializados y se llevaron a cabo instancias de capacitación destinadas tanto a escaladores experimentados como a quienes se acercaban por primera vez a esta disciplina. Además, se construyó infraestructura destinada al aprendizaje y entrenamiento, ampliando las oportunidades de acceso para la comunidad local.

«Entre noviembre y abril logramos comenzar ya el proyecto, pero sin estar ahí, trayendo distintos voluntarios de distintos lugares de Italia, España, Chile, etc. Con los voluntarios logramos hacer algunas reparaciones en la escuela, logramos llevar materiales de España, Italia, que íbamos a necesitar para el proyecto. Se logró comprar material escolar para toda la comunidad, se empezaron a hacer los primeros talleres de seguridad con cuerda, todo antes de que llegáramos nosotros. Ola también fue y con algunos voluntarios españoles logramos mandar el material para abrir nuevas vías. Entonces, cuando nosotros llegamos ya había muchas rutas abiertas que se sumaron a las que nosotros fuimos a abrir», relata Birkner.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

«Nosotros como organización logramos abrir alrededor de 35 nuevas vías de escalada en roca, de escalada deportiva en un tipo de roca y lugar realmente alucinante. Se le suman alrededor de 50 vías que ya habían abierto los polacos, algunos voluntarios nuestros, etcétera. O sea, ya queda el sector con casi 100 vías, rutas de escalada, que ya es un número muy grande para que visite gente de todo el mundo. El potencial del lugar da para más, no sé, 500 rutas más», agrega.

Por otro lado, un aspecto central del proyecto fue su dimensión educativa. Bariay cuenta con una pequeña escuela primaria cuyos estudiantes crecieron rodeados de estas formaciones rocosas sin necesariamente conocer las posibilidades que ofrecían. A través de talleres y actividades prácticas, la iniciativa buscó acercar a niños y niñas a la escalada, promoviendo valores como la cooperación, la confianza, el respeto por el entorno y la vida al aire libre.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

«Se construyó un muro de escalada artificial público, gratis para toda la comunidad. Es un muro de escalada con muchas presas de colores hermosos, que nos donaron algunas marcas del mundo. Tiene colchones que también fueron donados por algunas marcas del mundo. Tiene un techo en un lugar que llueve mucho, un radier en el suelo para que sea cómodo, asientos. La casa de Ángel, un escalador local de Bariay que nació a través de todos estos proyectos que se han estado haciendo, fue donada por él para que se construyera este muro de escalada. Este muro quedó con luces solares que llevamos porque no hay electricidad allá. Entonces, quedó el establecimiento con un panel solar y una estación de energía para que también la gente del pueblo pueda ir a cargar lo que sea que necesiten. Eso es una donación que hizo nuestra amiga Ola y también es un tremendo aporte social de la organización», ahonda Birkner.

«Nosotros como organización sabemos que hay necesidades más importantes que la escala en este momento y las tratamos de ayudar. Nosotros colaboramos allá con alimentación y con otras cosas. De hecho, una de las metas más grandes que tiene nuestro proyecto en estos pueblos, más que convertir a los escaladores, es hacer labores sociales en el pueblo. La primera en Cuba fue reconstruir una escuela, la pintamos por dentro y por fuera, se hizo toda la electricidad, se cambió el techo que se llovía, se arreglaron los baños. Esa es una de las 40 tareas que vamos a lograr con todo este sistema de voluntariado que está recién comenzando en Cuba», añade.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

La intervención también se desarrolló en estrecha colaboración con organizaciones cubanas que llevan años impulsando la escalada en el país. Entre ellas destaca SKALA+, una escuela fundada en 2006 que ha desempeñado un papel fundamental en la formación de escaladores, instructores y equipadores, además de promover estándares de seguridad y fortalecer el desarrollo de la disciplina a nivel nacional.

«Quedamos con proyectos futuros también, para seguir cuáles son los siguientes pasos de reconstrucción de la escuela. Vamos a crear un lugar para recibir a los voluntarios, que se está construyendo también. Tenemos ya un lugar, pero vamos a reconstruir otro que está un poco en mal estado. Se deja una donación grande de equipo, de equipamientos frontales para la cabeza, cuerdas, arneses, zapatillas, taladros, mosquetones, cinta exprés, magnesio, todo para que ellos puedan escalar de manera autosuficiente», profundiza Birkner.

«A nivel de talleres, todos los días se hacían talleres en el rocódromo, en el muro, guiados por los voluntarios que te comenté. Siempre iba una gran cantidad de niños, los que quedaron fanáticos y son muy buenos. Están muy motivados y felices de recibir más gente de todo el mundo que quiera venir a seguir enseñándoles y ayudándolos. Se va a dejar la escuela con un profesor de inglés, para que los niños puedan aprender inglés y se puedan comunicar con los voluntarios en el futuro. Se deja establecido un horario de clases en distintos horarios, todas las semanas de aquí en adelante, gratuitas», añade.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

Una escalada con propósito

La historia de Climbing for a Reason comenzó a miles de kilómetros de Cuba. Durante un viaje a la localidad de Badami, en India, Lucho Birkner conoció a un grupo de niños que vivían junto a impresionantes formaciones rocosas y observó una realidad que marcaría el rumbo de los años siguientes. Aunque aquellos jóvenes convivían diariamente con algunas de las paredes más reconocidas de la zona, tenían un acceso muy limitado a la escalada y a las oportunidades que esta podía generar.

«El origen de Climbing for a Reason nace desde un viaje que realiza mi colega Lucho Birkner a India, donde se encuentra con una roca maravillosa para escalar y una persona intentando enseñar a un grupo de niños, pero con escasísimos recursos, sin cuerda, sin casco, sin zapatos. Y él se compromete a volver al año siguiente con el equipo correspondiente. Me invita a mí y realizamos ese viaje. Yo hice un documental y nos dimos cuenta de que había un potencial muy grande en este tipo de experiencias y proyectos que podían cambiar realmente la vida de muchos niños y niñas», relata Barrenengoa.

Esa experiencia dio origen a una pregunta que terminaría convirtiéndose en el corazón de la organización: ¿cómo ayudar a que las personas puedan beneficiarse de los paisajes que forman parte de su vida cotidiana? La respuesta comenzó a tomar forma a través de un proyecto que buscaba acercar la escalada a las comunidades locales, no como una actividad externa, sino como una herramienta que pudiera ser apropiada y desarrollada por quienes habitan esos territorios.

De regreso en Chile, Birkner comenzó a reunir apoyo junto a Barrenengoa. Así nació el primer proyecto de la organización, desarrollado precisamente en Badami, donde trabajaron para entregar equipamiento, formación y nuevas oportunidades a niños y jóvenes de la comunidad. La experiencia confirmó que la escalada podía transformarse en mucho más que un deporte: podía convertirse en una plataforma para generar cambios sociales concretos.

«Este trabajo, como te dije antes no tiene fines de lucro, pero sí nos llena el corazón y también nos permite a nosotros seguir en constante movimiento, que es lo que nos gusta. Transformamos nuestra energía conociendo todos estos lugares de una manera mucho más conectada, a raíz de una entrega a estos pueblos con los que trabajamos. Nos conectamos con la gente de una forma mucho más humana, mucho más real», indica Birkner.

Desde entonces, la organización ha llevado adelante iniciativas en distintos países de América, Asia y África. Cada una ha respondido a contextos y necesidades diferentes, pero todas han compartido una misma filosofía: ayudar a que las comunidades descubran el valor de las montañas, paredes y formaciones rocosas que las rodean.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

«Nosotros trabajamos en pueblos donde la gente que vive en ellos pueda acceder a sus rocas caminando. Por lo mismo, si hay que tomar un auto, es un proyecto que nos llama menos la atención. Obviamente, como tenemos esta organización que trabaja a nivel global, conocemos a gente de todos lados del mundo y podemos acceder a todo tipo de información sobre dónde están estas rocas escondidas. Estas rocas que la comunidad no conoce, pero que saben que existen. También recibimos solicitudes todo el tiempo, nos escriben de distintos puntos del mundo», señala Birkner.

En algunos lugares, los proyectos se han enfocado en promover nuevas alternativas de turismo local. En otros, han buscado ampliar el acceso al deporte para niñas y mujeres que enfrentan barreras culturales o sociales. También han desarrollado acciones vinculadas a la educación, el fortalecimiento comunitario y la mejora de infraestructura destinada a niños y jóvenes.

Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en Pakistán, donde la organización trabajó junto a niñas de la región de Shigar para acercarlas a la escalada en un contexto donde las oportunidades deportivas para las mujeres suelen ser limitadas. La experiencia permitió crear espacios de participación y confianza que trascendieron el ámbito deportivo, convirtiéndose en una poderosa herramienta de empoderamiento.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

Otro proyecto significativo tuvo lugar en Surinam, donde la organización colaboró con comunidades locales para impulsar el desarrollo de la escalada y mostrar el potencial turístico de sus formaciones rocosas. Experiencias similares también se han desarrollado en Nepal, Tanzania, México y Chile, siempre adaptándose a las particularidades de cada territorio.

«En países como en Tanzania tenemos niños en escuelas privadas, tenemos niños en la universidad. A esos niños se les paga una mesada semestral, se les arrienda una habitación en una ciudad, se les compra cama, computador para que ellos estudien. Hay un montón de cosas que hace la organización que no tiene nada que ver con la escalada, pero sí entendemos la necesidad de esa alegría que está necesitando ese pueblo», indica Birkner.

La experiencia desarrollada en Bariay se suma ahora a esta trayectoria internacional. Más que una intervención puntual, representa un nuevo capítulo en una historia construida sobre la convicción de que las rocas pueden transformarse en espacios de encuentro y aprendizaje para quienes viven junto a ellas. Una idea que comenzó en una pequeña localidad de India y que hoy continúa dejando huella en distintos rincones del mundo.

«Traer esa alegría a este pueblo de Cuba fue monumental, o sea, escuchar a los padres de los niños llorar frente a nosotros y decirnos: “Lucho, esto nos está cambiando la vida. Esta es una alegría que necesitábamos para nuestros hijos y para nosotros, y que lo venga a hacer un agente de afuera es algo que no sabemos cómo agradecerlo”. Porque una cosa son los alimentos y otra cosa es mantener a los niños felices. Entonces, realmente la escalada creó un impacto positivo en la comunidad», recuerda Birkner.

«Se podría decir que en Bariay hace algunas semanas había dos escaladores, hoy día hay decenas.  Los niños son absolutamente escaladores, escalan todos los días después de la escuela. Están totalmente fanáticos. Encontraron una actividad maravillosa que desarrolla su confianza, su fuerza, amistad. Claramente, esto va a ser un impacto muy grande para toda la comunidad», sentencia Barrenengoa por su parte.

Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.
Proyecto más reciente de Climbing for a Reason. Este se desarrolló en Bariay, Cuba, una localidad con un enorme potencial para la escalada. Créditos (CC-BY): Cortesía de Luis “Lucho” Birkner y Mateo Barrenengoa.

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