La familia Cactaceae se originó entre 30 y 35 millones de años atrás en América del Sur. Durante millones de años, las cactáceas —comúnmente llamadas cactus— se adaptaron a vivir donde pocas formas de vida podían hacerlo. Impulsadas por procesos de aridificación, se diversificaron y se expandieron por el continente americano, adaptándose a condiciones extremas como la escasez de agua, la radiación solar y los drásticos cambios de temperatura entre el día y la noche.

Créditos: Chester Zoo, cortesía de  equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Chester Zoo, cortesía de equipo XPP Copiapoa.

Hoy son cerca de 1.850 especies distribuidas desde Canadá hasta la Patagonia. El imponente saguaro (Carnegiea gigantea) domina el desierto de Sonora en Norteamérica, el patriarca (Leptocereus nudiflorus) distingue las costas caribeñas, y las especies del género Copiapoa adornan las planicies y quebradas del desierto de Atacama. Todas ellas son parte esencial de algunos de los paisajes y ecosistemas más emblemáticos del continente. México, Brasil, Cuba, Argentina, Bolivia, Perú y Chile concentran algunos de los principales centros de diversidad de esta gran familia.

Créditos: Chester Zoo, cortesía de  equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Chester Zoo, cortesía de equipo XPP Copiapoa.

Sobrevivientes, pero amenazadas

A pesar de su extraordinaria historia evolutiva y capacidad de adaptación, las cactáceas enfrentan hoy importantes amenazas: la pérdida y fragmentación de hábitat, el cambio climático y el tráfico ilegal han puesto a numerosas especies en una situación crítica.

Créditos: Cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Cortesía equipo XPP Copiapoa.


Al menos un 31% de las especies conocidas de cactáceas está amenazada de extinción, según la primera evaluación global realizada por especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Su vulnerabilidad responde tanto a características propias de la familia como a las crecientes presiones humanas. «La mayoría de las especies tienen áreas de distribución muy restringidas, crecen lentamente y presentan bajas tasas de reclutamiento. Todo eso las hace especialmente vulnerables a la extinción», explica la ecóloga Bárbara Goettsch, copresidenta del Grupo de Especialistas en Cactáceas y Plantas Suculentas (Cactus and Succulent Plant Specialist Group) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según la especialista, muchas presentan lo que se conoce como microendemismo, un patrón que también se observa en algunos anfibios y que describe especies con distribuciones extremadamente acotadas y que habitan únicamente una quebrada, una ladera o incluso un afloramiento rocoso.

Una de las amenazas que más ha crecido durante las últimas décadas es el tráfico internacional de cactáceas y otras suculentas, impulsado por un mercado global de coleccionistas. Para el investigador Jared Margulies, autor del libro Los cazadores de cactus (The Cactus Hunters), la extracción de ejemplares desde poblaciones silvestres ya no responde a un fenómeno aislado, sino a una demanda que atraviesa continentes. «Es un comercio completamente global. Hay compradores y vendedores prácticamente en todas partes», afirma.

Créditos: Cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Cortesía equipo XPP Copiapoa.

Sin embargo, explica que no existe un único perfil de coleccionista. «Las motivaciones de un coleccionista en Corea del Sur pueden ser muy distintas de las de alguien en Europa o Estados Unidos». Mientras algunos buscan especies particularmente raras o amenazadas, otros se sienten atraídos principalmente por la estética y la belleza de las plantas. En Corea, por ejemplo, «muchos valoran más la estética que el origen o la procedencia», señala.

Esa demanda cambia con el tiempo y según las tendencias de cada región. Actualmente, coleccionistas japoneses muestran un creciente interés por suculentas como los agaves de California, y desde hace varios años existe una fuerte demanda internacional por las especies del género Copiapoa, tanto en Europa como en otras regiones del mundo. “En general, los coleccionistas suelen buscar plantas más antiguas y de crecimiento lento», explica Margulies.

Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.

La conservación como un esfuerzo compartido

Frente a este escenario, desde distintos rincones del mundo han surgido iniciativas que buscan proteger a las cactáceas. Aunque responden a contextos y desafíos diferentes, muchas comparten una mirada integral que combina investigación científica, educación, trabajo con comunidades y colaboración entre instituciones. Todas persiguen un mismo objetivo: contribuir al cuidado de una de las familias de plantas más amenazadas de América.

Desert Botanical Garden: el arca de las cactáceas

Con cerca de dos tercios de las especies conocidas de cactáceas bajo su resguardo, el Desert Botanical Garden (DBG), en Arizona, Estados Unidos, se ha consolidado como uno de los principales referentes mundiales en la conservación ex situ de esta familia. La institución mantiene colecciones de plantas vivas y bancos de semillas, y recientemente incorporó un programa de criopreservación para resguardar material genético a largo plazo.

Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.

Para la investigadora Tania Hernández, sin embargo, el verdadero desafío no es reunir la mayor colección posible, sino coordinar una estrategia internacional entre múltiples jardines botánicos e instituciones. «No existe ningún solo lugar del mundo que pueda albergar todas las especies de cactáceas», explica. Cada especie ha evolucionado bajo condiciones ambientales muy particulares, por lo que una red de colecciones distribuidas en distintos países resulta mucho más eficaz que concentrarlas en un solo lugar. «La tendencia es coordinar diferentes instituciones de manera internacional (…) La clave es la coordinación», enfatiza.

Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Desert Botanical Garden ,cortesía equipo XPP Copiapoa.

La colaboración y coordinación también se extiende a las comunidades locales. Desde 2022, el Desert Botanical Garden impulsa un programa comunitario en torno al saguaro , el emblemático cactus del desierto de Sonora. A partir de estudios genéticos y proyecciones climáticas, que identificaron como especialmente vulnerables a las poblaciones del extremo sur de su distribución, el jardín invitó a miles de voluntarios a cuidar y mantener ejemplares en sus propios hogares. La iniciativa busca acercar a las personas a la conservación, demostrando que esta también puede fortalecerse desde el vínculo cotidiano entre las comunidades y las especies que habitan sus territorios.

Chester Zoo: una alianza internacional para el género Copiapoa

La conservación de las especies del género Copiapoa también ha trascendido las fronteras de Chile. El alto nivel de amenaza que enfrenta este género ha impulsado la participación de instituciones internacionales que aportan desde la investigación, la conservación ex situ y la articulación de redes de colaboración. Una de ellas es Chester Zoo, en Reino Unido, donde se alberga una de las colecciones ex situ de Copiapoa más importantes fuera de Chile, con 36 taxones provenientes de distintos sectores del desierto de Atacama.

Créditos: Chester Zoo, cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Chester Zoo, cortesía equipo XPP Copiapoa.

Además de resguardar esta colección, el zoológico ha contribuido al desarrollo e implementación del Plan de Acción para la Conservación Integrada del Género Copiapoa, impulsado junto al Ministerio del Medio Ambiente de Chile y la UICN. Esta iniciativa reúne a investigadores, organismos públicos y organizaciones de conservación de distintos países para coordinar acciones en favor de estas cactáceas.

Para Paul Bamford, gerente senior del Programa Regional para América Latina (Regional Field Programme Senior Manager) de Chester Zoo, uno de los principales aprendizajes ha sido comprender que la colaboración requiere tiempo, confianza y la capacidad de adaptarse a cada realidad. «Lo importante para mí es saber escuchar a mis contrapartes, quienes conocen el contexto local, y confiar en que ellos me guíen sobre cuál es la mejor manera de operar», señala.

Créditos: Chester Zoo, cortesía equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Chester Zoo, cortesía equipo XPP Copiapoa.

Bamford sostiene que la conservación también exige cambiar la forma de comunicar estos desafíos. «Necesitamos dejar de hablar tanto de especies individuales y mostrar el puzle completo para entender por qué ese puzzle es importante». A su juicio, proteger el género Copiapoa implica también conservar los ecosistemas que sostienen la biodiversidad y, en última instancia, la vida humana.

En un continente donde las cactáceas forman parte fundamental del paisaje, de la identidad de los territorios y de complejas redes ecológicas, su conservación también depende de la capacidad de construir redes humanas. Visibilizar su valor, compartir conocimiento y coordinar esfuerzos entre comunidades, científicos, jardines botánicos e instituciones públicas aparece hoy como una de las estrategias más prometedoras para asegurar su futuro.

XPP Copiapoa: conservar desde el territorio

Dentro de las cactáceas americanas, el género Copiapoa ocupa un lugar singular. Endémicas de Chile y distribuidas principalmente en la costa del desierto de Atacama —aunque algunas especies alcanzan la precordillera andina—, estas cactáceas reúnen 32 especies y siete subespecies. Su distribución restringida y el alto nivel de amenaza que enfrentan, las convierten en uno de los grupos de flora más comprometidos del país: hoy, más del 80% de las especies del género están clasificadas en alguna categoría de amenaza, según los procesos de clasificación de especies del Ministerio de Medio Ambiente, fundamentados en los criterios formulados por de la UICN.

Créditos: Equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Equipo XPP Copiapoa.

XPP Copiapoa es una iniciativa desarrollada en el marco del Programa de Prevención de Extinciones (XPP), que articula un modelo de colaboración público-privada. Nació para responder a una brecha que sus impulsores venían observando en el norte de Chile: existía abundante conocimiento científico sobre el género Copiapoa, pero faltaban recursos para transformar ese conocimiento en acciones de conservación sostenidas en el tiempo. Desarrollado por Cienciambiental en colaboración con el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) e Insular, el proyecto reúne a investigadores, organismos públicos, municipios y comunidades locales con el objetivo de contribuir a la conservación de estas cactáceas mediante un enfoque colaborativo que integra la investigación científica, la conservación, la restauración ecológica, la educación ambiental y el desarrollo local.

«Ya sabemos que es inviable que sólo el Estado, una organización o una empresa se haga cargo de conservar especies amenazadas. La conservación requiere colaboración y esfuerzos transversales para actuar con la urgencia que estas especies necesitan», afirma Marcela Torres, directora del proyecto por parte de Cienciambiental.

Créditos: Equipo XPP Copiapoa.
Créditos: Equipo XPP Copiapoa.

La iniciativa recibió el apoyo del Fondo de Inversión Social de BHP —con operaciones en el norte de Chile— y hoy reúne a organismos públicos, centros de investigación, municipios y organizaciones sociales. Ese modelo de trabajo colaborativo fue reconocido por la iniciativa nacional ColaboraX, obteniendo el primer lugar en la categoría «Acción por el Clima», impulsada por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, que distingue iniciativas colaborativas con impacto en la acción climática y el desarrollo sostenible.

El proyecto incorpora además una estrategia de educación dado que «la conservación parte por la valoración social. Cuando las comunidades valoran lo que tienen en su entorno, es cuando lo cuidan. Son ellas las que conviven diariamente con estos ecosistemas y quienes pueden transformarse en sus principales cuidadores», concluye Marcela.

*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia (CC-BY) (CC-BY-SA) correspondiente para ser difundidas en este artículo atribuyendo sus créditos.

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