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¡Un boom botánico en el Festival Ladera Sur 2026! Charla abordará el inadvertido y fascinante mundo de la flora chilena
En el marco del Festival Ladera Sur 2026, el biólogo e investigador Felipe Osorio presentará «El monopolio del panda: por qué la flora de Chile no sale en la foto», una charla que invita a cuestionar por qué los animales suelen acaparar la atención cuando hablamos de conservación. A través del concepto de ceguera vegetal y de su experiencia en los bosques templados del sur de Chile, explorará la fascinante diversidad de la flora nativa y la importancia de reconocerla y protegerla.
La conservación de la naturaleza suele poner el foco en los animales que se han convertido en símbolos de la protección de la biodiversidad. El panda, el huemul o el puma son algunas de las especies que despiertan admiración y protagonizan campañas de conservación. Pero ¿qué lugar ocupan las plantas en nuestro imaginario? Aunque son fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas, muchas veces pasan inadvertidas o quedan relegadas a un segundo plano, como si fueran parte del paisaje y no organismos con una diversidad y unas adaptaciones propias.
Esta es una de las reflexiones que abordará Felipe Osorio, biólogo e investigador especializado en briófitas, en su charla «El monopolio del panda: por qué la flora de Chile no sale en la foto», como parte del Festival Ladera Sur 2026, que se realizará del 13 al 15 de noviembre en el Parque Santa Rosa de Apoquindo, en Santiago. A través de una mirada crítica y lúdica, la presentación invita a cuestionar por qué nuestra fascinación por la naturaleza suele concentrarse en determinadas especies animales y cómo esta preferencia puede influir en aquello que conocemos, valoramos y buscamos proteger.
Uno de los conceptos centrales de su presentación será la ceguera vegetal, un fenómeno que describe nuestra tendencia a prestar menos atención a las plantas que nos rodean. Mientras podemos reconocer con facilidad a ciertos animales, muchas veces nos cuesta identificar las especies vegetales que forman parte de nuestro entorno. Un musgo puede pasar inadvertido sobre una roca, una planta puede quedar reducida a la categoría de «maleza» y un árbol nativo puede parecernos uno más entre tantos. Esta forma de mirar no solo limita nuestro conocimiento de la flora, sino que también puede influir en la manera en que comprendemos la biodiversidad y definimos las prioridades de conservación.

Como señala Osorio, las plantas son «la verdadera arquitectura que sostiene la vida en todo el territorio». Su importancia va mucho más allá de su presencia en el paisaje: forman parte de las redes ecológicas de las que dependen numerosos organismos y contribuyen al funcionamiento de los ecosistemas. Reconocerlas como seres vivos con características, ciclos y necesidades particulares es también una forma de comprender mejor las relaciones que hacen posible la vida.
A partir de su trabajo en los bosques templados del sur de Chile, Osorio invita a observar nuestro entorno con más atención y descubrir lo que suele permanecer oculto a simple vista. Un árbol nativo puede parecer solo un tronco cubierto de hojas, pero su superficie puede albergar un verdadero ecosistema vertical, donde conviven líquenes, musgos y otras plantas epífitas. Estas formas de vida encuentran en la corteza y las ramas un espacio para desarrollarse, y convierten a los árboles en pequeños mundos cuya diversidad no siempre percibimos cuando los contemplamos desde lejos.
Esta mirada también permite descubrir que las plantas no son elementos aislados, sino parte de un entramado de relaciones con otros organismos y con las condiciones del ambiente. Al acercarnos a ellas, podemos reconocer distintas formas, texturas y estrategias de adaptación, además de comprender que incluso los espacios que parecen más familiares guardan una diversidad que todavía tenemos mucho por conocer.

«No sacamos nada intentando salvar solo algunos organismos, o los más carismáticos, ya que no podemos dejar que colapse la base de la casa que los refugia», plantea Felipe Osorio. Su reflexión apunta a la necesidad de ampliar nuestra perspectiva sobre la conservación: proteger especies emblemáticas es importante, pero también lo es reconocer los organismos que sostienen los ecosistemas y que, pese a su relevancia, no siempre reciben la misma atención.
La charla también pondrá en valor la riqueza botánica de Chile, desde la flora vascular hasta la no vascular, con especial atención en las briófitas, el grupo en el que se especializa Osorio. A través de sus características y adaptaciones, la presentación buscará acercar al público a organismos que muchas veces pasan inadvertidos, pero que forman parte de la diversidad natural del país. La invitación será a detenerse en los detalles, aprender a reconocer las especies que nos rodean y descubrir las múltiples formas en que la vida vegetal se desarrolla en distintos ambientes.
Con esta propuesta, Osorio busca impulsar un «boom botánico» local: generar vínculos duraderos con nuestra flora nativa, despertar la curiosidad por ella y aprender a maravillarnos con sus formas de vida. Porque conservar la biodiversidad también implica transformar nuestra manera de observar la naturaleza y reconocer que, detrás de cada paisaje, existe una trama de organismos e interacciones que merece ser conocida y protegida.

Equipo LS
