El pasado 30 de septiembre, el presidente José Antonio Kast presentó ante el Congreso el proyecto de Presupuestos 2027, que plantea cambios importantes para el financiamiento ambiental. Aunque el presupuesto total del Ministerio del Medio Ambiente aumenta en un 0,3%, los recursos se distribuyen de manera desigual entre sus distintos programas.

La Subsecretaría del Medio Ambiente registra una disminución de 0,4% en sus recursos, organismo que actúa como el jefe superior del servicio y el asesor, consejero y colaborador directo del ministro, encargándose de la gestión técnica y administrativa del ministerio. Dentro de sus programas, destacan las bajas en Cambio Climático y Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), el que cae en un 57,2%. Estos recursos financian el trabajo ministerial para cumplir los compromisos climáticos del país.

Santuario de la Naturaleza Carlos Andwanter, Valdivia. Créditos: José Ángel Almonacid Ángel, fundación Kennedy
Santuario de la Naturaleza Carlos Andwanter, Valdivia. Créditos: José Ángel Almonacid Ángel, fundación Kennedy

El programa de Desarrollo Productivo Sostenible, que impulsa el crecimiento económico equilibrado en las áreas económica, social y ambiental, también disminuye sus recursos en un 100%. Mientras, el Fondo de Protección Ambiental (FPA), que se destina a organizaciones sociales y comunitarias del país, presenta una reducción de un 31,4%.

Los recursos destinados a su protección aumentarían en un 20,7% para 2027. Dentro de esta línea, los fondos destinados a gastos en el funcionamiento del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), institución pública encargada de proteger, conservar y gestionar la biodiversidad en Chile, registra un alza de 18,1%.

Chungungo en los roqueríos
Créditos: Dalila Parraguez.

Estos cambios no afectan únicamente al funcionamiento interno del Ministerio del Medio Ambiente, sino también a las distintas herramientas con las que el Estado aborda problemas ambientales a nivel nacional. Los programas sobre cambio climático, conservación y participación ciudadana permiten desarrollar políticas públicas, apoyar iniciativas territoriales y avanzar en compromisos ambientales asumidos por el país.

En el caso del Fondo de Protección Ambiental, sus recursos cumplen un rol en el financiamiento de proyectos impulsados por organizaciones comunitarias y sociales, que desarrollan iniciativas relacionadas con educación ambiental, gestión de residuos, protección de ecosistemas, entre otras. De esta manera, cualquier modificación en estos fondos puede tener efectos en la capacidad de las comunidades para desarrollar acciones ambientales en sus propios territorios.

Laguna de la Flor de Loto, Valdivia. Créditos: Matías Ignacio Macaya Fajardo, fundación Kennedy
Laguna de la Flor de Loto, Valdivia. Créditos: Matías Ignacio Macaya Fajardo, fundación Kennedy

Por otra parte, la desaparición de algunas líneas presupuestarias que anteriormente aparecían de manera diferenciada e individual dificulta identificar cómo se financiarán determinadas áreas de gestión ambiental durante el próximo año. Esto ocurre en materias como la conservación de especies y la protección de humedales, que requieren acciones de monitoreo constante, gestión y coordinación entre distintas instituciones para enfrentar distintas amenazas sobre estos ecosistemas.

En este sentido, Ezio Costa, director ejecutivo de la ONG Fima, señala que “no son solo los recortes en el Ministerio de Medio Ambiente, que por ejemplo dejan de lado a las zonas de sacrificio, sino también en ministerios como Vivienda, donde se está eliminando la inversión en infraestructura verde. Lo mismo pasa con las reducciones en cambio climático, donde la prioridad debiera ser generar condiciones de vida seguras y estables”.

La especie de puma en Montana, como en la mayor parte de Norteamérica, es el puma concoloR. Créditos: Mikelane45.
La especie de puma en Montana, como en la mayor parte de Norteamérica, es el puma concoloR. Créditos: Mikelane45.

El proyecto tampoco contempla una asignación explícita para implementar el Acuerdo de Escazú, el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe y el único que establece medidas específicas para proteger a quienes defienden los derechos humanos en asuntos ambientales.

Del mismo modo, varias líneas que tenían asignaciones propias este año, como Conservación de Especies y Gestión para la Conservación de Humedales, ya no aparecen individualizadas para el 2027. Sobre esto, Costa agrega que “los recortes y eliminaciones en el presupuesto 2027 son un reflejo de la falta de comprensión del gobierno en temas ambientales y la falta de compromiso con la calidad de vida de las personas”.

La partida del Ministerio del Medio Ambiente será discutida ahora en la subcomisión mixta de Presupuestos, antes de pasar a las salas de la Cámara de Diputadas y Diputados y el Senado. Al tratarse de un proyecto de ley, sus cifras todavía pueden modificarse durante la tramitación.

Pingüino de Humboldt. Créditos: Oikonos
Pingüino de Humboldt. Créditos: Oikonos

*Todas las cifras y variaciones presupuestarias presentadas anteriormente fueron obtenidas del Proyecto de Ley de Presupuestos 2027, elaborado por la Dirección de Presupuestos (DIPRES).

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.

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