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Celebrar es radical: una década mapeando y visibilizando la red de festivales de ríos en Chile
Estos eventos ya forman parte de la identidad de los territorios y buscan generar conciencia sobre la protección de las cuencas hidrográficas y manifestarse por el derecho a fluir por sus cauces.
En nuestro país se celebran más de 20 festivales de río al año y esta cifra va en aumento, consolidando a Chile como líder en estos eventos que fortalece las economías locales, fomenta el turismo interno y los deportes de aguas blancas, con todo el beneficio que esto significa para el bienestar humano y el cuidado de la naturaleza.
Durante los últimos años en Chile han proliferado diversos festivales que buscan sensibilizar sobre la importancia de estos cuerpos de agua, celebrando la libertad con la que fluyen y la vida que nos entregan. Estos conforman el primer circuito de festivales de río en América Latina, organizado por los habitantes locales y amantes de los ríos, con la colaboración de personas y organizaciones de todo el mundo.

Si bien los festivales de río en Chile no son nada nuevo en el mundo, el hecho de traspasar las barreras de lo deportivo, para reconocer el valor político que como habitantes de un territorio poseemos, es algo que caracteriza el circuito chileno. El origen de la mayoría de estos festivales es a partir de la motivación de deportistas, guías y empresas de turismo dedicados al kayak y rafting, quienes han forjado un gran cariño por las personas y los ríos donde practican estos deportes. Uno de estos deportistas, quien representa un inspirador ejemplo de compromiso y acción política, es John Clark. Oriundo de Estados Unidos, este kayakista dejó un gran legado en San Fabián de Alico y la comunidad de los ríos en nuestro país impulsado los primeros festivales de río en el Ñuble y Futaleufú; Ñublefest y Futafest, respectivamente.

Una de las organizaciones que colabora con la protección del río Ñuble es la ONG Defensa Ambiental, que ha apoyado a la organización local Ñuble Libre a la planificación estratégica y jurídica en la defensa del río Ñuble. Actualmente amenazado con la instalación de la central HidroÑuble y el embalse Punilla, inundaría más de 1800 hectáreas en la cordillerana localidad de San Fabián de Alico. Ricardo Frez, Abogado de la ONG, destaca el rol que han jugado los festivales de río, como “un elemento clave para la articulación y visibilización del trabajo de defensa de la cuenca, en particular su parte alta. Entre otras cosas, ayudan a poner en valor al río y demostrar que en torno a este se puede proyectar el deporte, la cultura, el turismo y el cuidado del territorio de manera respetuosa y responsable”.

Aunque existen eventos con más de 20 años de historia —como el emblemático Ñuble Fest-, o el Festival Biobío Vive, que este año cumple 10 años, en su mayoría han surgido como una respuesta ciudadana para conservar los cauces frente a mega-embalses. Por ello, el trabajo sostenido de catastro realizado por diferentes organizaciones, como Bestias del Sur Salvaje, ha permitido articular un circuito nacional que hoy cumple una década de difusión.

La celebración como legado para las nuevas generaciones y su institucionalización
En la época de la productividad y la negación del ocio, la celebración reaparece como una fase vital y regenerativa en cualquier sociedad y comunidad. Para algunos es un ritual sagrado y de veneración hacia los ciclos de la naturaleza, mientras que para otros es una poderosa forma de resistencia y goce colectivo para reafirmar la vida misma. Se convierte en un instante donde el acto de celebración interrumpe la prisa cotidiana de la rutina diaria, para reconectarnos con las personas y el territorio que habitamos, generando un espacio de encuentro, gratitud, belleza, amistad y fortalecimiento de relaciones.
Incluso, en metodologías de diseño de proyectos como “Dragon Dreaming”, la celebración es reconocida como una etapa clave dentro de la gestión de proyectos, asimilando aprendizajes en momentos complejos, honrando resultados alcanzados y transformando la vida de las personas involucradas en torno a un nuevo ciclo de sueños. De esta manera, fortalece el tejido comunitario y transforma la cultura organizacional en un proceso constante de crecimiento, resiliencia y conexión.
Lejos de ser un adorno prescindible o un lujo social, la celebración es el ritual humano que valida el esfuerzo invertido, previene el desgaste y renueva el compromiso vital con los propósitos compartidos. Como bien reflexionó el Nobel de Literatura Octavio Paz al analizar la dimensión profunda del festejo: «La fiesta es una apertura hacia lo sagrado, una recreación del tiempo donde el ser humano trasciende su soledad individual para reunirse con la comunidad y el origen».
Un ejemplo evidente, es el Futa River Fest, que por más de una década ha atraído a los principales referentes del kayak y el rafting a nivel mundial. Lo inspirador en este caso, es que el relevo generacional ha permitido que jóvenes que han crecido en las remotas tierras de la Patagonia sean hoy día los principales referentes y organizadores de este evento; Camila Vallejos y Valentín Concha. Ambos no superan los 21 años, y ya están al frente de la organización de este evento de clase mundial. “El Futa pasa por nuestro patio, es algo natural para nosotros fluir por él y por eso mismo nos llama la atención la baja conexión de las personas con el río, le tienen miedo” nos cuenta Cami con su bello acento patagón. Por eso, iniciativas como estas cobran valor, pues al entrar al agua cambia la perspectiva al vivirlo desde dentro. Vivirlo desde dentro fue clave durante la campaña de protección del Futaleufú, donde gracias a múltiples esfuerzos, fue protegido el año pasado, en conjunto con el río Puelo, mediante reservas de caudal para fines de preservación ecosistémica.

Créditos: Enoc Mansilla
Otro evento que destaca es el Festival Río Palena, un festival de tres días dirigido exclusivamente a su comunidad, liderado por la Municipalidad de Palena y sus vecinos. Destacando el rol del Estado y las instituciones como base para garantizar el derecho a vivir en un ambiente saludable, a la recreación y al acceso a la naturaleza, involucran activamente a sus habitantes en la gestión y la transformación de las políticas públicas que ocurren en su territorio. El festival, que incluye una expedición de dos días por las majestuosas montañas de la cuenca del río Palena, integra deporte aventura, ciencia comunitaria y tradiciones reforzando el compromiso de la comunidad de Alto Palena con la protección de su patrimonio natural y cultural, sentando un precedente a nivel nacional al ser la única municipalidad en organizar una experiencia de este estilo para su propia comunidad.

Además de fomentar la conexión con la naturaleza, la actividad sirve como plataforma para dar a conocer las iniciativas de conservación como la implementación de las Reservas de Caudal para la protección de los ríos Palena, Yelcho y Futaleufú y del Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU), una iniciativa que propone la creación de un área protegida gestionada por la comunidad local. En colaboración con juntas de vecinos, asociaciones locales, ONG’s, emprendimientos y otras instituciones, logran impulsar iniciativas que buscan fortalecer una visión de bienestar social y desarrollo económico que se sostiene por los prístinos paisajes que rodean a quienes habitan en estos remotos valles.
Existe un denominador común de todos estos eventos, cada uno sí con su sello distintivo. Jens Benöhr, Co-fundador de Bestias del Sur Salvaje y coordinador activismo de Patagonia Chile señala que “existe la necesidad de justificar estadísticamente los beneficios de la protección de la naturaleza, de por qué tal o cual río no debe ser represado. Dentro de esta vorágine numérica, queremos recordar que también podemos defender las cosas por un simple hecho: porque las amamos.”

En este escenario de incertidumbre, la búsqueda por espacios de belleza, tranquilidad y reflexión, ha favorecido el interés social por volver a conectarse con la naturaleza. Hoy es una red de seres que celebran y aman sus ríos, promueven su protección y defensa, el turismo local responsable e invitan a las personas a disfrutar de su valor escénico y recreativo. Sandra de Ugarte, Directora de MKT de Bestias del Sur Salvaje, señala desde Hungría que “desde el punto de vista internacional, Chile es la meca del kayak y los chilenos han sido capaces de movilizarse para mantenerlos limpios, protegerlos y poner en valor su importancia para la salud emocional, social y ecosistémica”.

¿Quieres conocer, revisar y descargar los afiches anteriores? Descarga acá los 10 años de afiches de Festivales de ríos 2016-2026. La ONG Bestias del Sur Salvaje invita a revisar el último calendario de Festivales de Ríos para el periodo 2026-2027 en su cuenta de instagram @bestiasdelsursalvaje y también a compartir con aquellas organizaciones que aún no se suman a este catastro llenando el formulario disponible el mismo perfil de la red social.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Bestias del Sur Salvaje