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«No somos tan diferentes a las cucarachas»: estudio analiza cómo la pérdida de biodiversidad altera el cerebro de los insectos y lo compara con los humanos
Una investigación liderada por el científico Cristian Villagra, profesor del Instituto de Entomología y del Laboratorio de Ecología Sensorial de la UMCE, estudió cómo la transformación de los hábitats naturales está modificando la forma en que las cucarachas nativas Moluchia perciben y responden a su entorno. Los hallazgos abren una discusión sobre los efectos de la pérdida de biodiversidad y la homogeneización sensorial, un fenómeno que también podría tener consecuencias en la cognición y el bienestar en los seres humanos.
Obscurece en el litoral central, y mientras la mayoría regresa a sus casas, en el borde costero diversas flores se disponen a recibir a un peculiar visitante nocturno. Las cucarachas del género Moluchia. Estas cucarachas son endémicas de Chile y a diferencia de sus parientes citadinos, no se alimentan de basura ni invaden nuestros hogares. Ellas se alimentan de distintas materias de la hojarasca en su vida temprana, y luego al acercarse su etapa adulta se alimentan de néctar y polen de las distintas especies de flores nativas que ofrecen los remanentes del matorral y bosque esclerófilo de Chile central. Esta variedad floral ofrece a estos insectos un bouquet de fragancias que les son clave para guiarse en la obscuridad hasta su alimento.


Sin embargo la expansión de las zonas modificadas por el hombre (antropización) como son los monocultivos forestales, donde ocurre un reemplazo de la diversa flora nativa poniendo en jaque la sobrevivencia de los insectos que dependen de ella, como las cucarachas Moluchia. Este reemplazo significa el despojo de los hábitats naturales de su diversidad multisensorial (visual, auditiva y olfativa, sustituyéndolos por un paisaje sensorial reducido, plano y monótono. En este nuevo entorno, modificado por el hombre, las Moluchia deben sobrevivir con un abanico reducido de estímulos sensoriales, como las claves olfativas que las guían en su conducta de alimentación.

En este contraste entre las cucarachas nativas que aún disponen de gran diversidad de estímulos olfativos en su hábitat, versus las cucarachas nativas que sobreviven en monocultivos, como son el Eucaliptus, hemos comparado el desarrollo del sistema olfativo de estos insectos a nivel de la zona del cerebro que procesa los estímulos químicos. Al comparar las cucarachas en hábitat nativo versus las cucarachas en Eucaliptus hemos descubierto que existe un mayor desarrollo de esta zona del cerebro de estos insectos en las cucarachas que experimentaron durante su vida la diversidad de estímulos olfativos que las terrazas costeras con flora originaria pueden ofrecer. Este experimento fue liderado por la bióloga Mg. Violeta Sotomayor en el Laboratorio de Ecología Sensorial, del Instituto de Entomología UMCE en colaboración con el Laboratorio de Biología del Conocer, Universidad de Chile.
De esta misma forma al evaluar la preferencia de las cucarachas Moluchia por estímulos olfativos florales en nuestro laboratorio versus la respuesta de una especie desarrollada en cautiverio con un solo tipo de alimento, hemos descubierto junto el estudiante de pedagogía en biología Andrés Cajas que los especímenes desarrollados en hábitat nativo responden positiva y rápidamente a la fragancia de las flores, mientras que las cucarachas “domesticadas” no se ven interesadas en estos aromas.

Estos experimentos revelan los efectos del proceso de homogeneización sensorial, derivado de la pérdida de los ambientes nativos. Otros autores han encontrado que este proceso de simplificación del paisaje y la introducción de estímulos artificiales producto de nuestra especie hace que los animales reduzcan su repertorio conductual, reduciendo su capacidad de adaptarse a su entorno (Berger-Tal et al. 2025).
Como podría esperarse, nosotros mismos no somos ajenos a este tipo de efectos en el desarrollo de nuestro sistema nervioso y nuestro repertorio conductual, encontrándose que los paisajes monótonos y privados sensorialmente, generado por la antropización debido a la perdida de biodiversidad, tienen un afecto adverso nuestra propia cognición y respuestas emocionales (Rodrigues et al. 2026) . Mientras que la inmersión en hábitats nativo proveedores de una riqueza multisensorial, es capaz generar restauración psicológica y reducción significativa de los niveles de estrés (Meng et al. 2024) . De esta misma forma la escritora Christine Rosen, en su libro “La extinción de la experiencia” (2024) advierte de las consecuencias de la uniformidad sensorial que caracteriza el actual desarrollo de nuestra especie, reforzando la necesidad de la conexión directa nuestro entorno, no mediado de pantallas y estímulos simplificados y uniformes. Al fin y al cabo no somos tan diferentes de las cucarachas.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Referencias
Berger-Tal, O., Saltz, D., Michelangeli, M. and Wong, B. B. M. 2025. Anthropogenic change and the loss of behavioural diversity. – Proc. R. Soc. B 292: 20252097.
Meng, L., Li, S. and Zhang, X. 2024. Assessing biodiversity’s impact on stress and affect from urban to conservation areas: A virtual reality study. – Ecological Indicators 158: 111532.
Rodrigues, A. L., da Conceição, M. S. A., Ramusga, R. A. L., Lima Azevedo, C. and Morgado, P. 2026. The Influence of Urban Context on Emotions and Bodily Responses During Walking. – J Urban Health 103: 344–356.
*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Cristian Villagra