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Voces mapuche que regresan del pasado: las grabaciones inéditas que registró la arqueóloga Mayo Calvo hace más de 50 años
Durante más de cinco décadas permanecieron guardadas en una caja de madera. Hoy, gracias al trabajo conjunto de la familia de la arqueóloga Mayo Calvo y el Museo Nacional de Historia Natural, estas cintas magnetofónicas grabadas entre 1966 y 1972 en comunidades mapuche del lago Calafquén pueden escucharse por primera vez. En ellas se conservan relatos orales, cantos religiosos, música tradicional y memorias de un territorio registradas por quienes las vivieron.
En la década de 1960, la arqueóloga Mayo Calvo realizó una serie de entrevistas a personas mapuche. Ella tenía una propiedad en Melilahuén, en las cercanías del lago Calafquén, y se dedicó durante varios años a recopilar antiguos saberes locales.

En estas grabaciones -realizadas en cintas magnetofónicas- recogió testimonios de leyendas locales, ritos, la memoria de las erupciones e inundaciones causadas por el volcán Villarrica y música tradicional mapuche. Esta rica información le permitió escribir el libro «Leyendas del Calafquén» en 1968, el cual fue reeditado y ampliado posteriormente bajo el título «Secretos y tradiciones mapuche» en 1983.
Mayo Calvo entabló amistad con diversas personas locales, entre quienes destacan Viviano Huelipán, Felipe Curinao, Alberto Huichulef y Rosamel Antimilla, quienes fueron los principales informantes de las memorias orales mapuche registradas en su trabajo etnográfico realizado entre 1966 y 1972.
Pero el trabajo de Mayo Calvo en la zona fue mucho más allá del registro de la tradición oral. También realizó excavaciones arqueológicas en la zona de Challupén y Pucura, donde recuperó piezas de alfarería atribuidas a la cultura Pitrén. Años más tarde, en 1976, esa colección fue donada al Museo Nacional de Historia Natural, pasando a formar parte de su patrimonio.
Su interés por difundir y valorar la cultura mapuche también se expresó en otros espacios. A comienzos de la década de 1970 abrió en Santiago una tienda llamada «Milelahuén» —el mismo nombre de su fundo en el lago Calafquén—, dedicada a la venta de artesanía contemporánea mapuche. En el subterráneo del local, además, instaló una exhibición abierta al público con piezas arqueológicas provenientes de la zona del Calafquén, acercando este patrimonio a quienes visitaban la capital.

Décadas después de que fueran registradas, los descendientes de Mayo Calvo encontraron una pequeña caja de madera que resguardaba el archivo sonoro original de la investigadora. En su interior había un conjunto de cintas magnetofónicas que habían permanecido guardadas por más de medio siglo. En ellas se conservan registros de entre cuatro y veinte minutos de duración con entrevistas realizadas por la arqueóloga a habitantes de Challupén, Coñaripe y Pucura, en los alrededores del lago Calafquén.
Estos registros dieron origen a los libros de tradiciones mapuche publicados por Mayo Calvo, pero también revelaron material inédito que nunca antes había sido difundido. Entre ese material destacan cantos religiosos interpretados durante misas de difuntos, resguardados en la memoria oral de don Regino Barraza, quien ejercía el oficio de cantor en estas ceremonias, además de relatos, leyendas y testimonios que amplían el valioso archivo reunido por la investigadora.
Recuperar este material no fue una tarea sencilla. Las cintas, de pequeño tamaño, fueron grabadas en terreno y, dadas las limitaciones de las tecnologías de grabación portátil de la época, presentan velocidad de audio variable —incluso dentro de una misma entrevista—, así como niveles disímiles de volumen y, en ciertos casos, distorsión y saturación de audio. Por ello, el equipo del Museo Nacional de Historia Natural realizó un proceso de digitalización y restauración que permitió mejorar su escucha en la medida de lo posible, con el fin de asegurar la continuidad de las entrevistas sin alterar el audio original.

Gracias al interés de la familia Guzmán Calvo —nietos, bisnietos y tataranietos de Mayo Calvo— y al trabajo de digitalización realizado en el Museo Nacional de Historia Natural, este valioso archivo sonoro puede ponerse por primera vez a disposición del público. Las grabaciones permiten escuchar las voces, relatos y cantos de quienes compartieron su memoria con Mayo Calvo hace más de medio siglo, resguardando un patrimonio que hasta ahora permanecía inédito.
Más de cincuenta años después de haber sido registradas, estas voces vuelven a escucharse no solo como un documento histórico, sino también como un testimonio vivo de la memoria de las comunidades del lago Calafquén.
En ellas no solo se preservan relatos y conocimientos transmitidos de generación en generación, sino también formas de hablar, entonaciones, cantos y expresiones que difícilmente pueden quedar reflejadas en un texto escrito. Su publicación permite acercarse a una parte del patrimonio cultural mapuche desde quienes lo transmitieron directamente, convirtiendo estas grabaciones en una fuente invaluable para la investigación y la conservación del patrimonio cultural inmaterial.