Hace apenas un mes comenzó el otoño, pero en los cerros del Parque Cuenca Andina la temporada ya transformó completamente el paisaje. Desde las zonas más bajas hasta sectores cordilleranos, los bosques del lugar comenzaron a teñirse de amarillos, naranjos y rojos intensos, formando un mosaico de colores característico de las especies caducifolias que renuevan sus hojas cada año.

Ubicado en la Región del Maule y protegido a perpetuidad mediante un Derecho Real de Conservación (DRC), el parque combina ecosistemas poco comunes en un mismo territorio: bosque esclerófilo mediterráneo, bosque hidrófilo y bosques templados del sur. Todo se distribuye en un gradiente altitudinal que va desde los 600 hasta los 2.700 metros sobre el nivel del mar.

Parque Cuenca Andina, Video de Marcelo Cuevas

“En el parque pasa algo súper interesante”, explica Manuel Dörr, director del parque. “Encontramos desde el bosque esclerófilo típico de la zona mediterránea —con boldos, litres, peumos y corontillos— hasta bosque hidrófilo con canelos, lingues, olivillos y citronela mucronata, que es un árbol súper protegido”. Pero es durante el otoño cuando gran parte de esa diversidad vegetal alcanza uno de sus momentos más atractivos. “Lo que hace muy atractivo el bosque de Nothofagus en otoño es que se colorean las hojas”, cuenta Dörr. “Tenemos desde las poblaciones más septentrionales de lengas, ñirres y coihues de Chile, hasta mezclas entre roble común y roble de Santiago”.

Un bosque arcoíris en la cordillera maulina

En algunos sectores del parque, los distintos tipos de bosque se mezclan en pocos metros: especies mediterráneas conviven con árboles propios de ambientes húmedos y robles caducifolios típicos del sur de Chile. El resultado, especialmente en esta época, es un paisaje que cambia semana a semana. “Ahora, a mediados de mayo, está intenso el rojo en las roblerías más altas”, comenta Dörr. “Hay un sendero, el Mirador Tosca de Molina, donde uno ve el valle entero hacia la cordillera con puro bosque de robles. Incluso en esta época le llaman bosque arcoíris”.

Parque Cuenca Andina, Video de Marcelo Cuevas

El parque cuenta actualmente con senderos habilitados para recorrer estos ecosistemas, además de zonas de camping y servicios para visitantes. Entre las rutas más recomendadas aparece el sendero Baños de la Diosa, donde el aumento del caudal otoñal transforma el paisaje.

“El estero ya agarró más cauce, tiene agua cristalina y unos pozones preciosos con piedras de granito blanco y agua color esmeralda”, describe el director. “La luz del otoño es muy linda, y con todos los colores del follaje el sendero se vuelve realmente especial”.

Quienes tengan más tiempo pueden continuar hasta el mirador Tosca de Molina, una caminata más extensa desde donde se obtiene una vista amplia de la cuenca y los bosques cordilleranos.

Parque Cuenca Andina, Video de Marcelo Cuevas

Fauna entre robles, cóndores y cámaras trampa

Además de su riqueza vegetal, el parque también alberga una importante diversidad de fauna nativa. Entre los senderos y quebradas es posible encontrar reptiles, aves rapaces y mamíferos que aún habitan los bosques cordilleranos del Maule.

“Hoy mismo me encontré con una culebra de cola larga adulta de casi un metro y medio”, cuenta Dörr. También menciona la presencia de lagartos gruñidores, distintas especies de Liolaemus, zorros y aves como cóndores, águilas, tucúqueres, tricahues y concones.

A través de cámaras trampa, el equipo del parque ha registrado especies más difíciles de observar, como el puma, gato güiña, quique y chingue. Actualmente trabajan junto a una veterinaria para ampliar el monitoreo en sectores altos, con la esperanza de obtener registros de otras especies cordilleranas. “Hemos seguido teniendo avistamientos de fauna pese a la apertura del parque”, señala Dörr. “El público ha respondido súper bien y hemos podido mantener el equilibrio entre acceso y conservación”.

Desde su apertura hace cerca de siete meses, el parque ya ha recibido alrededor de 5.000 visitantes. El acceso está habilitado entre jueves y domingo, y cuenta con camping equipado, food truck, duchas con agua caliente, fogones comunes y conexión Wi-Fi.

“Queremos invitar a la gente a conocer la cordillera maulina”, dice Dörr. “Cuenca Andina es una súper buena opción por su fácil acceso, sus senderos y la infraestructura, pero sobre todo por la diversidad de naturaleza que tiene”. En otoño, esa diversidad se vuelve aún más evidente: cerros cubiertos de rojo, agua esmeralda bajando desde la cordillera y bosques que, por unas pocas semanas, convierten al Maule en uno de los paisajes más coloridos de Chile.


*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.

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