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17 parques en 11,8 millones de hectáreas: El desafío de construir la ruta de naturaleza más importante del mundo en la Patagonia chilena
Lo que comenzó como una visión de conservación se transformó en una política pública de desarrollo territorial: conectar 17 parques nacionales a lo largo de la Patagonia chilena y posicionar la naturaleza como motor productivo. El proyecto, conocido como Ruta de Los Parques de Patagonia, abarca 11,8 millones de hectáreas de ecosistemas únicos, desde Puerto Montt a Cabo e Hornos. Conoce más detalles en esta nota.
Hay pocos lugares en el mundo donde se pueda recorrer casi tres mil kilómetros atravesando fiordos, bosques templados lluviosos, campos de hielo, estepas y archipiélagos sin salir de una misma ruta. En el extremo sur de Chile, esa continuidad existe: se llama Ruta de los Parques de la Patagonia.
La Patagonia chilena reúne algunos de los ecosistemas mejor conservados del planeta: fiordos, bosques templados lluviosos, campos de hielo y estepas donde la presión humana sigue siendo baja. Esa combinación de escala y continuidad ecológica la convierte en un territorio clave para la ciencia y el turismo de naturaleza.

Sobre esa base se construyó la Ruta de los Parques. No como una colección de hitos dispersos, sino como un sistema articulado de 11,8 millones de hectáreas protegidas que conecta Puerto Montt con Cabo de Hornos.
De visión privada a proyecto país
Lo que hoy se ve como un corredor continuo en el mapa comenzó hace poco más de una década como una idea difícil de concretar. Tras las donaciones de tierra al Estado por parte de Tompkins Conservation —hoy Fundación Rewilding Chile— empezó a tomar forma la idea de unir 17 parques nacionales bajo una misma visión de conservación y desarrollo.

En enero de 2018, con la firma de los decretos que concretaron la mayor donación de tierras privadas a un Estado en la historia, la iniciativa dio un salto. A las hectáreas aportadas por la fundación se sumaron tierras fiscales y la reclasificación de reservas nacionales que permitieron crear nuevos parques. Así nació oficialmente la Ruta de los Parques de la Patagonia.
Pero la Ruta no se concibió como un proyecto de conservación pura. Desde su origen, se planteó como una estrategia de fomento productivo basada en el turismo de naturaleza. No busca únicamente conservar ecosistemas, sino también generar oportunidades económicas en el territorio.

“La Ruta de los Parques no es solo una estrategia turística. Es una decisión país: demostrar que la conservación puede ser el eje del desarrollo en la Patagonia”, señala el presidente del programa, Rafaelle Di Biase. “Nuestro desafío no es traer más turistas a cualquier costo, sino construir un modelo sostenible que proyecte a Chile como líder mundial en turismo como consecuencia de la conservación”.
Convertir esa visión en política pública implica coordinar a múltiples actores. En esa gobernanza participan instituciones públicas y privadas —entre ellas Fundación Rewilding Chile— junto a servicios del Estado y representantes del sector turístico. La intención es que la naturaleza protegida también sea una oportunidad para quienes viven alrededor de los parques.

Una ruta paraguas para un territorio diverso
A un año de su implementación como Programa Estratégico Mesoregional (PEM), la Ruta ya no es solo una visión territorial, sino una agenda de trabajo en marcha, con un horizonte de desarrollo proyectado para la próxima década. Transformar esa visión en política pública exige coordinación y acuerdos que se sostengan en el tiempo.
La Ruta atraviesa tres regiones —Los Lagos, Aysén y Magallanes— y su implementación involucra gobiernos regionales, direcciones regionales de Corfo, Sernatur, Obras Públicas, Medio Ambiente, SBAP, municipalidades, universidades y actores privados, entre otros. En un territorio de más de 2.800 kilómetros de largo, coordinarse no es opcional: es imprescindible.
La Ruta no reemplaza identidades locales, las conecta bajo una visión común. Así, por ejemplo, Carretera Austral, Patagonia Verde, la Ruta Lagos y Volcanes, y otros relatos territoriales no desaparecen, sino que se integran bajo una narrativa común que ordena la experiencia completa del viaje. La idea es dejar de pensar en destinos aislados y empezar a mirarlos como parte de un mismo recorrido.
Así, la hoja de ruta se sostiene sobre cuatro pilares: infraestructura y conectividad; fortalecimiento de la oferta turística; capital humano y vinculación comunitaria; y planificación sostenible de largo plazo.
Actualmente, no todos los parques cuentan con infraestructura habilitante ni con planes de manejo vigentes, y algunos permanecen cerrados al público. La mayor parte de los servicios turísticos se ubica en Puerto Montt, Puerto Varas, Coyhaique y Punta Arenas, mientras que en zonas más apartadas la oferta sigue siendo escasa.

En términos de demanda, el potencial es claro. Chile recibe millones de visitantes internacionales cada año y el turismo de naturaleza figura entre las principales motivaciones de viaje. Sin embargo, esos visitantes no se distribuyen de manera equilibrada en el sistema de áreas protegidas, especialmente en las zonas más remotas de la Patagonia.
El desafío no es solo atraer más visitantes, sino lograr que recorran los parques y sus territorios cercanos como parte central de su viaje. Quienes viajan por naturaleza suelen quedarse más días y moverse más dentro del país, lo que ayuda a que el turismo no se concentre en unos pocos puntos.

De aquí a 2030, la meta es clara: que los 17 parques estén preparados para recibir visitantes y cuenten con planificación adecuada. Además, que el turismo no se concentre en unos pocos puntos, sino que llegue a lo largo del territorio, integrando comunidades, servicios y emprendimientos locales.
“Torres del Paine es uno de los parques más visitados de Chile, y eso implica una enorme responsabilidad. Con este proyecto estamos avanzando en una mirada más articulada del territorio, donde la seguridad de visitantes y trabajadores, el fortalecimiento de la infraestructura y la coordinación público-privada son fundamentales para resguardar la conservación y sostener la experiencia en el tiempo”, asegura Sara Adema, gerenta de HYST, Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos de Torres del Paine.

El desafío de sostener el modelo
La Patagonia enfrenta el desafío de sostener un modelo que combine conservación, turismo y desarrollo local. Para ello, se requiere trabajo coordinado y recursos acordes a la magnitud del territorio.
Desde Corfo subrayan que el desafío es sostener la articulación público-privada en el tiempo. “En Corfo entendemos que el desarrollo productivo no puede construirse al margen de las comunidades ni de su entorno natural. Y la Ruta de los Parques de la Patagonia encarna esa convicción, donde la conservación es la base de la productividad, el turismo de naturaleza se consolida como actividad estratégica y las comunidades locales asumen un rol protagónico en el crecimiento del territorio. No se trata solo de atraer visitantes, sino de generar oportunidades sostenibles, fortalecer capacidades locales y proyectar a Chile como referente mundial en desarrollo basado en su capital natural”, asegura José Miguel Benavente, Vicepresidente Ejecutivo de Corfo.

En paralelo, la Patagonia comienza a posicionarse como un laboratorio natural a escala global: un territorio donde la investigación científica, la restauración ecológica y el turismo de naturaleza pueden convivir en equilibrio. En un escenario de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, contar con paisajes relativamente intactos no es solo un privilegio estético, sino una responsabilidad.
En distintos lugares del mundo, la naturaleza ha dejado de ser solo paisaje para convertirse en política de desarrollo. Costa Rica, Nueva Zelanda o Bután lo han demostrado desde distintas escalas.
La Patagonia chilena enfrenta hoy una pregunta que trasciende el turismo: ¿Puede convertirse en un modelo donde ciencia, conservación y desarrollo caminen en la misma dirección?
Si lo logra, la Ruta de los Parques podría ser mucho más que una ruta escénica. Podría convertirse en una referencia para otros territorios que buscan crecer sin renunciar a su naturaleza.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Evelyn Pfeiffer
