Maceió es la capital y ciudad más importante del Estado de Alagoas, en Brasil. Se ubica a más de 2.000 km al norte de Río de Janeiro y cuenta con más de un millón de habitantes. Aquí, los panoramas playeros son los más demandados por la gente. Ver a las personas jugando fútbol y voleibol, mientras tomas un helado de Açaí (fruto típico nacional), esperando para sumergirte en las tranquilas aguas junto a peces tropicales son algunas de las formas en que puedes pasar tu día. 

La temperatura promedio anual del agua de Maceió va desde los 22°C a los 27°C, por lo que de frío no te vas a salir. En lo que se refiere a costa urbana, dentro del perímetro citadino destacan por sobre las demás las playas Pajuçara y Ponta Verde. Corresponden a una línea costera que es rodeada por grandes edificios, restaurantes y hoteles de alta gama, todo unido por la costanera y una ciclovía llena de puestos para tomar una fría cerveza, una caipirinha o comer alguna empanada de camarones.

Praia da Pajuçara / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia de Pajuçara / ©Martín Lecanda Castelblanco

Estas playas son altamente frecuentadas por turistas que llegan de todo el mundo para disfrutar y relajarse en estas tranquilas aguas del Atlántico y, teniendo en cuenta que el negocio está donde está la gente, cientos de vendedores ambulantes pasan por la orilla ofreciendo desde churros con dulce de leche, milho verde (choclo) y queijo coalho (queso cuajado), hasta anteojos de sol, hamacas y sombreros. 

©Martín Lecanda Castelblanco
©Martín Lecanda Castelblanco

Alexandre (42), residente de Maceió, es uno de los muchos artesanos locales que recorren las playas de la zona mostrando su trabajo. “Llevo en esto desde los 12 años. También trabajé en una empresa transnacional, ganaba muy bien, pero no era lo mío, no quería eso para mi vida. Es aquí en estas playas donde soy feliz con mi mujer y mi hijo”, comenta mientras confecciona en el acto una llave de sol de acero inoxidable.

Flotando en las tranquilas aguas de estas playas urbanas puedes ver cómo con la llegada del atardecer, decenas de personas comienzan a practicar kitesurf para despedir la jornada. Y es así como los calurosos días en el nordeste de Brasil pasan, viendo cómo el sol sale por el mar y se esconde en los edificios, día a día, tarde a tarde.

En las aledañas costas de Maceió 

Es verdad que las playas urbanas suelen ser más propensas a estar atiborradas de gente, quitasoles, vendedores. A veces algas, aquel sargazo que ha invadido gran parte de las costas se manifiesta en cada orilla del litoral citadino y, para los que se ponen nerviosos con su contacto, podrían, quizás, entorpecerles el día de playa. Pero es justo en esto donde Brasil se impone como referente: las opciones en formas y colores que la costa ofrece son sorprendentes.

Praia da Pajuçara / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia de Pajuçara / ©Martín Lecanda Castelblanco

En el municipio Marechal Deodoro, tan sólo 20 kilómetros al sur de Maceió, Praia do Francés se alza como una gran alternativa para probar otro estilo de aguas, de arena, de ambiente. Con una dualidad perfecta para los que quieren piscinas naturales como para los que prefieren pasar un gran día corriendo buenas olas, este lugar goza de sus aguas transparentes, libres de algas, arena fina y una vestidura de palmeras que propicia un encuadre paradisíaco.

Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia do Francês, sector sur / ©Martín Lecanda Castelblanco

El camino desde Maceió hasta acá se independiza como panorama propio. Por lo menos a la vista, pues existen pequeñas localidades que sin duda avivan el paisaje. Y además, postales como las que regala la Lagoa Mandaú hacen del trayecto un espectáculo. Llegando a Praia do Francês, se nota una esencia más rural. Si bien existen edificios modernos, también hay locales con artesanías en madera y gallinas sueltas corriendo por las calles.

Piratas. Aquellos piratas franceses que llegaban a estas costas para comercializar productos ilegales son los que le dieron el nombre a esta playa. Hoy, convertido en un balneario, Praia do Francês cuenta con hoteles, restaurantes, tiendas y por supuesto, naturaleza. 

Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia do Francês, sector sur / ©Martín Lecanda Castelblanco

Esta playa tiene una división muy marcada en sus propiedades. El lado norte se distingue por poseer una barrera de arrecifes de coral a 100 metros de la orilla, la cual también figura como corta corriente y rompe olas, dejando este sector con aguas sumamente tranquilas para un baño relajante.

Barrera coralina en Praia do Francês, sector norte /©Víctor Goveia
Barrera coralina en Praia do Francês, sector norte / ©Víctor Goveia

Es aquí, en la parte norte donde el pueblo colinda directamente con la arena, y es por eso también que el servicio turístico de este lado está sumamente potenciado. La oferta de quitasoles, mesas, sillas y reposeras acompaña cada metro cuadrado de este tramo de la playa. El arriendo de esto es casi obligatorio, a no ser que prefieras rostizarte bajo el fuerte sol que por lo general está presente. Tiene un costo de 30 reales (10 dólares) e incluye todo lo mencionado. Sin embargo, el pago se anula inmediatamente si consumes algo del restaurant que está afiliado al servicio de playa. El norte ha de tener múltiple comercio, en el que la artesanía y la comida suelen ser la mayor oferta de los vendedores. 

Ahora, si lo que buscas es más tranquilidad, un lugar más vasto y, sobre todo, con olas, el sur es tu norte. El lado sur de Praia do Francés es buscado por los surfistas, pues en esta zona no está la barrera coralina que calma las aguas. Aquí las olas se levantan por sobre los dos metros, las cuales han justificado varios campeonatos nacionales e internacionales de surf que, hasta la fecha, se siguen realizando. 

Praia do Francês, sector sur /©Víctor Goveia
Praia do Francês, sector sur / ©Víctor Goveia

Víctor Goveia es un surfista y fotógrafo brasileño, nacido y criado en Aracaju, Sergipe. Siempre viene a las costas del Estado de Alagoas para obtener buenas olas e imágenes de gente deslizándose en ellas: «Cuando nos referimos a la Praia do Francês, me viene a la mente un lugar mágico con sus aguas cristalinas, su mar alineado, su sol abrasador y con un potencial increíble para este deporte». Las fotos de este artículo las tomó en lo que describe como el último oleaje del año pasado, específicamente el 2 de abril de 2019. «Digamos que el lugar adecuado para que la gente disfrute el verano, es aquí», dice.

Praia do Francês, sector sur /©Víctor Goveia
Praia do Francês, sector sur / ©Víctor Goveia

Caminando hacia el sur por la espuma que deja la orilla puedes encontrar la serenidad que viniste a buscar. La intervención humana es cada vez más baja a medida que se sigue en esta dirección. No hay muchas huellas, a menos que cuentes las de los cangrejos. Estos crustáceos aparecen a menudo con su característico desplazamiento hacia el lado. Sutiles, se dejan ver frágiles sobre la arena al caminar hasta su próximo agujero. No se divisan vendedores, los quitasoles no existen. En el sur sólo es mar y arena.

Cangrejo en sector sur de Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco
Cangrejo en sector sur de Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco

Por si fuese poco, la antesala de este sector la conforma un boscaje de auténticas palmeras cocoteras, de donde cada tanto se ven surfistas viniendo al trote desde su interior, con la intención de sumergirse en las olas cristalinas que albergan pequeños peces plateados.

Sector sur de Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco
Sector sur de Praia do Francês / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia do Francês, sector sur /©Víctor Goveia
Praia do Francês, sector sur / ©Víctor Goveia

¡Ojo con el mar!

Es sumamente importante saber que la marea tiene una gran incidencia en todo este litoral, tanto en Maceió como en Praia do Francês. Y es que si te gusta disfrutar de playas anchas, con grandes emplazamientos, te recomiendo llegar temprano, pues pasado el mediodía la marea comienza a subir y la arena comienza gradualmente a desaparecer. Son al menos 50 metros los que avanza y retrocede el mar y, para las cinco de la tarde, no es sorpresa ver a la gente que queda, apiñada al inicio de la playa. 

Avanzada la tarde en Praia do Francês, aquella barrera coralina mencionada desaparece por completo. Las olas cubren ahora la zona norte también y son los surfistas y los amantes de las ondas los que se divierten.

©Víctor Goveia
©Víctor Goveia

En la variedad está el gusto

El nordeste de Brasil, como se dijo en un principio, mantiene una gran diversidad de opciones para disfrutar de su litoral. El Estado de Alagoas comprende un gran número de playas y localidades costeras de diferentes características. No sólo Praia do Francês resalta, existen otras alternativas —cercanas y más lejanas a Maceió— que disponen de asombrosas cualidades para brindar excelentes panoramas. 

Aproximadamente 130 kilómetros al norte de Maceió se encuentra la ciudad de Maragogi. Sumamente turístico, este lugar es conocido por sus piscinas naturales que surgen junto a una de las formaciones coralinas mejor conservadas de Brasil, las cuales forman parte del Área de Protección Ambiental Costa dos Corais. Aquí, lo principal es el avistamiento de flora y fauna marina bajo la modalidad del snorkel. Frente a esto, es importante que te preocupes de no sumergirte con bloqueadores solares que contengan químicos que alteren el ecosistema de los corales. Siempre prefiere protección biodegradable. 

Todas con sus particularidades, otras alternativas altamente recomendadas son Praia do Gunga, Praia da Sireia, Barra de São Miguel y São Miguel dos Milagres. Y así se podría seguir escribiendo y hacer una lista aún más larga sobre las playas que visten la costa del Estado de Alagoas en el nordeste brasileño. Ven y elige la que más se acomode a tus gustos. Flota, nada, capea y surfea las olas, zambúllete junto a peces tropicales, descansa bajo la sombra de las palmeras, camina por la orilla del mar cristalino, tómate una caipirinha y baila por las calles durante el carnaval, tal como cada brasileño lo ha hecho durante siglos.

Praia de Ponta Verde / ©Martín Lecanda Castelblanco
Praia de Ponta Verde / ©Martín Lecanda Castelblanco

Algunos datos a leer

Si tienes ganas de ir de compras, puedes visitar el Maceió Shopping, ubicado en Av. Gustavo Paiva, 2990 – Mangabeiras.

Los servicios de playa en Pajuçara (quitasol, mesa y silla) tiene un valor aproximado de 10 reales (3,3 dólares) por día.

Siempre es oportuno llevar contigo repelente para zancudos y mosquitos. Cuando cae la noche, podrías ser un gran banquete si no estás preparado.

El carnaval de Maceió es una festividad cultural que se realiza cada año desde el 15 de febrero hasta aproximadamente el 23 del mismo mes.

* Recuerda siempre que debes averiguar sobre los lugares que viajas antes de emprender rumbo.

* No alimentes a la fauna que verás en el lugar, no contamines los cursos de agua, no prendas fuego en lugares no autorizados, si pescas preocúpate de devolverlo, llévate tu basura y maneja lento y con cuidado.

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