Ladera Sur Islandia: el Aysén del norte (si lo queremos)
Islandia: el Aysén del norte (si lo queremos)

Naturaleza

Islandia: el Aysén del norte (si lo queremos)

Nuestro colaborador Nicolás Smith viajó a Islandia y le pareció particularmente semejante a la Región de Aysén, en el sur de Chile. En la siguiente nota nos cuenta sobre este país y cómo Islandia, con una infraestructura ideal para mostrar sus recursos naturales, le hizo pensar en el poco desarrollo de Aysén como destino turístico.

Panorama glaciar en Islandia ©Nicolás Smith
Panorama glaciar en Islandia ©Nicolás Smith

Islandia debe ser uno de los destinos-sueños más antiguos que he tenido. Más aun, la imagen de un territorio tan marcado por la crudeza de las fuerzas naturales es realmente atrayente para cualquiera. Cuando comenzamos a vivir en Londres, con mi esposa Flo, era sólo cuestión de tiempo de cuándo nos aventuraríamos a ir. Dentro de un viaje de 6 días en el que dimos la vuelta a toda la isla en auto nos dimos cuenta de lo inmensamente disfrutable que es Islandia y que en realidad no teníamos que viajar tantos kilómetros para ver esa crudeza territorial. La región de Aysén, a sólo unas horas de Puerto Montt, nos había deslumbrado con atributos similares y hasta más espectaculares pero casi inaccesibles. ¿Por qué entonces Islandia es un referente mundial y Aysén no?

©Nicolás Smith
©Nicolás Smith

Sobre Islandia

Islandia es un lugar remoto. Lejanamente enclavada en el Atlántico Norte y emergiendo en medio de dos placas tectónicas, es remotamente conocida por la crudeza de sus paisajes naturales, volcanes activos, música post-rock, apariciones de elfos y seres semi-mitológicos como los nórdicos vikingos y elusivos campeones mundiales de ajedrez.

Islandia es un país de contrastes. Es una república pequeña de sólo 330.000 habitantes. Es independiente recién desde 1944, pero cuenta con uno de los sistemas parlamentarios y democráticos más antiguos del mundo (930 D.C.). El idioma islandés, al haber estado aislado por siglos, no ha sufrido cambios drásticos desde el tiempo de las Sagas Vikingas. Sin embargo, recientemente su sociedad ha recurrido al inglés como pieza integral para comunicarse con el exterior.

Centro de Reykjavik. ©Nicolás Smith
Centro de Reykjavik. ©Nicolás Smith

Islandia es un país simple. Montañas y glaciares en su centro, praderas y poblados en su costa. Es una nación altamente rica y sin mayores diferencias socioeconómicas en la población. De cualquier forma, personas y naturaleza parecen compartir una mágica relación entorno a la pureza de sus cualidades.

Construcción tradicional en Islandia. ©Nicolás Smith
Construcción tradicional en Islandia. ©Nicolás Smith
Cascada Dettifoss. ©Nicolás Smith
Cascada Dettifoss. ©Nicolás Smith
Reykjavik. ©Nicolás Smith
Reykjavik. ©Nicolás Smith
Glaciares. ©Nicolás Smith
Glaciares. ©Nicolás Smith

Estas son tres características que, al estar parados en el aeropuerto internacional de Islandia y enfrentados a recorrer sus 103.000km² de extensión, nos llevó a darnos cuenta de grandes similitudes y a la vez abismales diferencias que existen si lo comparamos con las múltiples veces que hemos en el aeropuerto de Balmaceda en la Región de Aysén, frente a sus 108.500km² de accidentada y purísima superficie.

Es en las diferencias que nos percatamos de la enorme carencia de nuestra región patagónica y de nuestra necesidad y oportunidad de progresar. Islandia desde hace unos 15 años entendió que debía invertir en su infraestructura y en efectivos esfuerzos para potenciarse como destino, salir de su aislamiento, demostrar las virtudes de sus paisajes y gente y perseguir un desarrollo sostenible social y medioambiental en el tiempo. Algunos puntos a destacar en este ámbito son:

Asegurar la conectividad. La gran puerta de entrada, el Aeropuerto Keflavik, es una moderna base de conexiones con el resto de los países. A la vez está bien conectado al transporte público y privado hacia Reykjavik, la capital.

Parque Gullfoss. ©Nicolás Smith
Parque Gullfoss. ©Nicolás Smith

La red de caminos comunican todos los poblados de Islandia. La principal vía, la ruta 1, que da la vuelta a la isla, está en su mayor parte pavimentada. El estado de ella y otros 13.000 km de caminos interiores están claramente señalizados y monitorizados, pudiendo verlas en tiempo real en la página central de la Administración de Caminos de Islandia. Argumentando su conectividad, el inglés (idioma internacional por mucho que algunos no lo quieran) es casi el segundo idioma oficial potenciando el turismo de distintas regiones del mundo.

Sector norte de la Ruta 1, la principal vía de Islandia. ©Nicolás Smith
Sector norte de la Ruta 1, la principal vía de Islandia. ©Nicolás Smith
Acesso al parque VATNAJÖKULSÞJÓÐGARÐUR. ©Nicolás Smith
Acesso al parque VATNAJÖKULSÞJÓÐGARÐUR. ©Nicolás Smith

Valorar la información. Existe un diseño e implementación de una vasta señalética que indica dónde estás, qué estás viendo y por qué es importante que lo veas. Todos en muy buen estado, ubicación y con información relevante.

Información importante para los visitantes. ©Nicolás Smith
Información importante para los visitantes. ©Nicolás Smith
Volcán Eyjafjallajokull. ©Nicolás Smith
Volcán Eyjafjallajokull. ©Nicolás Smith

El Programa de Turismo Nacional está íntegramente documentado, otorgando una plataforma concreta para atraer futuras inversiones mientras se diseña y evalúa la hoja de ruta que tomará la isla en los próximos años.

Unidad de imagen. Islandia es un destino unitario a pesar que ofrece experiencias tan disímiles como bañarse en una laguna de agua termal o subir cascadas congeladas entre glaciares gigantes. El gran gancho que han trabajado es la aventura como concepto de experiencias.

Sector este de la Ruta 1. ©Nicolás Smith
Sector este de la Ruta 1. ©Nicolás Smith
Cascada Seljanlandfoss. ©Nicolás Smith
Cascada Seljanlandfoss. ©Nicolás Smith

Se hace un esfuerzo enorme en dar a entender y mostrar la cultura isleña. Abundan los eventos de música, amplios programas interrelacionados de arte, artesanía y gastronomía local. No por nada el edificio más imponente de Reykjavik y de todo el país es el Harpa, centro de eventos, conferencias y sede de la Orquesta Sinfónica y Opera de Islandia.

Infraestructura Turística en Seljalandsfoss. ©Nicolás Smith
Infraestructura Turística en Seljalandsfoss. ©Nicolás Smith
Centro de eventos Harpa. ©Nicolás Smith
Centro de eventos Harpa. ©Nicolás Smith

Si volvemos a Chile, Aysén, con todas sus cualidades geográficas y culturales, tiene el enorme potencial de ser un referente mundial en este tipo de turismo aventura. Es un territorio mucho menos explorado y más diverso, es infinitamente más barato que Islandia y existe una conectividad cercana con las nuevas joyas de Sudamérica (Santiago y Valparaíso), la antigua gema que es el Parque Nacional Torres del Paine y los 2,5 millones de visitantes al año que reciben los 36 parques nacionales de Chile (superando en mas de cuatro veces a todos los turistas que llegan a Islandia en el mismo período). La formación de la “Asociación Gremial de Guías de Turismo de Aysén” y el proyecto “Plan de Posicionamiento y Promoción Turística del Destino Aysén Patagonia” son grandes pasos para ir armando el cuento aysenino, ese que queremos ver como un destino maduro, independiente, más cohesionado e integral.