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¡Sobrevivió al huracán y se quedó en México! Así es la especie de murciélago de las Antillas que llegó a Cozumel
Un murciélago originario de las Antillas se registró en la isla mexicana de Cozumel. Ahora, estudios genéticos buscan reconstruir cuándo llegó y cómo los huracanes pudieron favorecer su dispersión.
En una noche de abril de 2019, durante un monitoreo de murciélagos en la zona arqueológica de San Gervasio, en Cozumel (isla perteneciente al estado de Quintana Roo), apareció un ejemplar que no encajaba con ninguna de las especies mexicanas conocidas. El biólogo Noel Rivas y su equipo lo capturaron con redes de niebla.
Tras revisar una guía de identificación, encontraron que ese ejemplar no era común en México. ¿A donde pertenecía, entonces?
«Revisé mi libro de identificación de los murciélagos de México y confirmé que no aparecía; tenía puntos blancos en los hombros, hoja nasal diferente, rostro chato y ojos muy grandes» relata Noel.

El animal resultó ser Phyllops falcatus, un murciélago conocido en Cuba, las islas Caimán y La Española, cuyo hallazgo representó el primer registro de la especie en México.
Pero el occidente de Cuba y Cozumel están separados por unos 235 kilómetros de mar, una distancia que no parece compatible con el desplazamiento habitual de este pequeño mamífero. Noel se comunicó con el doctor Rodrigo Medellín, quien ha trabajado con murciélagos en México por más de 3 décadas.
Rivas y Medellín se pusieron manos a la obra. En su estudio publicado en ZooKeys los biólogos plantearon que un huracán pudo haber transportado a ese murciélago desde Cuba hacia la península de Yucatán y Cozumel.
«Cozumel está justamente en el corredor de los huracanes que se forman en el Atlántico central y cruzan las islas del Caribe hasta llegar a la península de Yucatán», explica Medellín.
Pero identificar una tormenta específica como la “culpable” de ese cambio de ruta, todavía, es prácticamente imposible.

Más adelante los biólogos se harían otras preguntas como, por ejemplo, cuánto tiempo llevaría ese murciélago sobrevolando el territorio mexicano.
Medellín considera que la población podría haberse establecido en la isla en las últimas décadas. «No creo que tenga más de cinco décadas en el lugar; tenemos un registro de más de 100 años de estudios sobre mamíferos en Cozumel y esta especie nunca había aparecido en la lista» comenta.
Para aproximarse a la antigüedad de la población, el equipo realiza estudios genéticos con marcadores moleculares. La intención, dicen, es conocer cuándo llegaron los primeros murciélagos, cuántos individuos pudieron formar la población inicial y qué relación genética mantienen con aquellas poblaciones que están en Cuba.

Un murciélago caribeño que encontró casa en Cozumel
De acuerdo con los biólogos, las evidencias reunidas hasta ahora apuntan a que P. falcatus no fue simplemente un visitante aleatorio. En el estudio se registraron cinco ejemplares, incluida una hembra lactante, posible señal de que la especie ya podría estar reproduciéndose en la isla.
Los monitoreos posteriores han reforzado esa hipótesis pues los investigadores han encontrado más hembras preñadas y lactando.
«Necesitamos evaluar qué nivel de efecto fundador presentan; cuando las poblaciones iniciales de una especie son pequeñas, entran inmediatamente en peligro de extinción», señala Medellín.
El efecto fundador del que habla el investigador se refiere a cuando una población nueva se forma a partir de muy pocos individuos y, por azar, conserva solo una parte de la diversidad genética de la población original. Como dice Medellín, esto cobra importancia porque una población pequeña y con poca diversidad genética puede ser más vulnerable a cambios ambientales, enfermedades o eventos extremos.

Pero la nueva distribución de los murciélagos no parece ceñirse únicamente a Cozumel. De acuerdo con los investigadores, recientemente fue localizada otra población de P. falcatus en Isla Mujeres y ya existe otro registro en una zona de Quintana Roo cuya nota científica está en proceso de publicación.
Además, los murciélagos se han encontrado fuera de los parches de vegetación que aún hay en Cozumel. «Sorprendentemente, al último ejemplar lo encontramos en la mancha urbana [de Cozumel]; la especie se está distribuyendo en zonas donde no pensábamos encontrarla», cuenta Noel. Para los investigadores, este hallazgo vuelve especialmente apremiante el conservar los rincones verdes que todavía permanecen dentro y alrededor de las zonas urbanizadas.
Los biólogos comentan que haber encontrado a este murciélago también ofrece una oportunidad para estudiar cómo las especies atraviesan las fronteras geográficas de las islas pues consideran que la llegada de P. falcatus corresponde a una dispersión natural y no a la introducción de una especie exótica invasora.

«Al ser una dispersión natural impulsada por huracanes, no se le considera una especie exótica invasora que llega, se establece y compite con las especies que ya predominan», explica Noel.
Al mismo tiempo, su presencia en una población pequeña hace relevante seguir su evolución y evaluar los efectos que podrían tener sobre ella la pérdida de bosque o un huracán particularmente intenso, especialmente en el contexto de cambio climático que ahora atravesamos.

Murciélagos, comunidad y conocimiento
En paralelo con los monitoreos científicos, Noel cuenta cómo en Cozumel se ha construido durante años una relación más cercana entre investigadores y habitantes de la isla. Todo en torno a los murciélagos.
El biólogo trabaja en actividades de educación ambiental, rescate de fauna y monitoreo comunitario, además de iniciativas como «Murciélagos y constelaciones», realizada junto con el planetario local, donde la colocación de redes de niebla y la observación astronómica se han vuelvo en un formato atractivo para acercar a la comunidad a estos animales.
También, cuenta Noel, las comunidades participan en el Conteo Navideño de Murciélagos, iniciativa que reúne a personas interesadas en conocer y registrar la diversidad de estos mamíferos.

Dicha participación, en opinión de los biólogos, además de ayudar a mejorar la percepción y desmitificar a estos animales que, dice Medellín, durante mucho tiempo han cargado con una mala reputación, también resultó ser una valiosa herramienta de investigación.
Un ejemplo es el registro de Lasiurus frantzii, el murciélago rojo, después de aproximadamente un siglo sin registros en Cozumel. Una persona encontró al pequeño murciélago en un vivero, avisó a Noel y el ejemplar pudo ser identificado.
«Gracias a los talleres con la comunidad, la gente nos avisa de los hallazgos; así logramos registrar también al murciélago rojo (Lasiurus frantzii) tras 100 años sin reportes» relata.

Para Medellín, comprender el valor de los murciélagos también pasa por reconocer lo que hacen fuera de los laboratorios y los sitios de monitoreo.
«Ningún animal hace tanto por nuestro bienestar diario como los murciélagos: nos dan desde el control de plagas agrícolas hasta la polinización del agave del que surge el tequila» explica el biólogo, también ahora apodado el «Batman de México».
Los murciélagos frugívoros (que se alimentan de frutos), como P. falcatus, además, dispersan semillas y contribuyen a la regeneración de las selvas. Esto resulta ecológicamente importante para una isla como Cozumel, donde la vegetación enfrenta cada vez más presiones asociadas al crecimiento urbano, turístico y de infraestructura.
Tener conocimiento de las especies que sostienen a estos remanentes naturales, dice Noel, se ha vuelto necesario.

Mariana Mastache