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Glaciar chileno clave para el estudio del cambio climático en Sudamérica ha perdido más del 65% de su superficie
Un estudio liderado por la Universidad de Chile reveló que el glaciar Echaurren Norte, ubicado en el Cajón del Maipo, ha perdido el 65% de su superficie desde 1955. La investigación advierte sobre la fragmentación crítica de una de las masas de hielo más importantes y monitoreadas de Sudamérica, clave para la ciencia climática y la seguridad hídrica de la Región Metropolitana.
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile documentó el acelerado deterioro del glaciar Echaurren Norte, ubicado en el Cajón del Maipo, revelando que ha perdido cerca del 65% de su superficie desde 1955. La investigación, publicada en Annals of Glaciology, reconstruyó siete décadas de cambios en una de las masas de hielo más importantes de Chile central.
El Echaurren Norte no es un glaciar cualquiera. Junto al glaciar Zongo, en Bolivia, es uno de los dos únicos “glaciares de referencia” de Sudamérica, utilizados por científicos de todo el mundo para monitorear la pérdida de masa glaciar y validar modelos sobre el impacto del cambio climático y el aumento del nivel del mar. Desde los años setenta, además, mantiene uno de los programas de monitoreo más extensos del hemisferio sur.



Su importancia también es clave para la seguridad hídrica de la Región Metropolitana. El glaciar aporta agua a la cuenca del río Yeso, vinculada al sistema que abastece de agua potable a Santiago, y ha permitido entender cómo responden los ecosistemas de montaña frente a fenómenos como la megasequía y el aumento sostenido de las temperaturas. Durante décadas, sus registros fueron una referencia fundamental para estudiar el comportamiento de los glaciares andinos.
El estudio describe un escenario marcado por retroceso frontal, adelgazamiento superficial, cobertura progresiva de sedimentos y fragmentación. Si en 1955 el glaciar cubría 0,52 km² —un área un poco mayor al Vaticano— hoy solo quedan tres pequeñas unidades de hielo que suman apenas 0,18 km², equivalentes a unas 18 canchas de fútbol.

Uno de los cambios más preocupantes es que ya no existe hielo limpio visible en la superficie. Actualmente, el glaciar se encuentra cubierto por rocas y sedimentos provenientes de las laderas erosionadas que lo rodean. Esta capa modifica el intercambio de energía entre el hielo y la atmósfera, alterando profundamente su dinámica natural y acelerando su degradación.
Entre las principales causas del deterioro aparecen tres factores críticos: la disminución de las nevadas asociada a la megasequía que afecta a Chile central desde 2010; el aumento sostenido de las temperaturas; y el ascenso de la isoterma cero, es decir, el nivel altitudinal donde la temperatura alcanza el punto de fusión. Según el estudio, si en 2015 el glaciar enfrentaba cerca de 110 días al año bajo condiciones de derretimiento, en 2020 esa cifra llegó a 166 días continuos.
En línea con esto, Felipe Ugalde, geólogo UCHILE y co-autor de la investigación afirma que » lo que vemos ahora es más algo del estilo de adaptación, adaptarnos a la idea de que el glaciar se va a seguir encogiendo. Ya está muy cubierto de de detritos, pero lo más probable es que se siga cubriendo y también siga adelgazando, es decir, reduciendo su volumen propiamente tal. Lo que lo que va a influir es que tan rápido van a ocurrir estos cambios, ahora que está cubierto el glaciar, cabe la posibilidad de que ya no va a a reducirse de forma tan acelerada como lleva en los últimos 15 años. Sin embargo, eso es una conjetura, es una hipótesis y está por verse. Hay que hacernos la idea de que ya está pasando y que el caso del glaciar está al borde de la extinción y y es muy difícil a escala humana pretender de que eso no vaya a pasar».
Sobre que queda por hacer: «Hay que seguir estudiándolo, para no ser meros espectadores de su declive, sino personeros activos en su estudio y conocimiento, dado que por muy reducido y pequeño que está el glaciar, sigue aportando conocimiento, sigue siendo de relevancia y con miras a a declarar otro glaciar de referencia en el futuro, como el glaciar Bello por ejemplo, como se menciona en el paper».



Los investigadores también advierten que incluso fenómenos históricamente asociados a años más húmedos, como El Niño, ya no logran compensar las pérdidas de masa glaciar. La combinación entre menos nieve, más calor y mayor exposición solar estaría empujando al glaciar hacia una situación crítica.
El trabajo fue liderado por James McPhee, académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, junto a un equipo multidisciplinario que utilizó imágenes satelitales, tecnología LiDAR, fotografías aéreas y registros históricos de la Dirección General de Aguas para reconstruir la evolución del glaciar entre 1955 y 2023.


*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.