La conservación fúngica está ganando terreno en la política internacional. Mientras los gobiernos se reúnen en Ereván para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad (COP17), los hongos ocupan espacio en el proceso.

El Compromiso para la Conservación del Reino Fungi, lanzado conjuntamente en 2024 por Chile y el Reino Unido, en colaboración con la Fundación Fungi, ya cuenta con el respaldo oficial de 14 países. El Compromiso busca que los hongos sean reconocidos como un reino de vida independiente en la legislación, las políticas y los acuerdos nacionales e internacionales, de modo de asegurar su conservación y los beneficios que aportan a los ecosistemas y a las personas frente a la triple crisis ambiental.

Gracias a este impulso, los países firmantes han trabajado para incorporar a los hongos en las discusiones globales sobre biodiversidad de cara a la COP17. Sus esfuerzos han resultado en que los hongos queden incluidos en las recomendaciones de dos reuniones científicas clave del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA), abarcando cuatro áreas de política pública. Ahora, el objetivo es convertir esas recomendaciones en acciones concretas a través de las negociaciones de la COP17.

Incluir a los Hongos en la Conversación

A pesar de su rol esencial en el funcionamiento de los ecosistemas y en el ciclo de nutrientes, y de que se estima que su biomasa es seis veces mayor que la de todos los animales juntos, los hongos representan menos del 0,8% de las prioridades globales de conservación, con apenas 1.300 especies evaluadas por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.

Para asegurar que se protejan sus contribuciones vitales a los ecosistemas y a las personas, es fundamental un mayor reconocimiento dentro de la política internacional de biodiversidad. Su histórica ausencia en los marcos de conservación ha hecho que su diversidad e importancia ecológica suelan quedar fuera de la planificación de la conservación.

Fungal diversity Creditos: Catalina Infante - Fungi Foundation
Fungal diversity. Creditos: Catalina Infante – Fungi Foundation

La Fundación Fungi hace un llamado a incluir la biodiversidad fúngica en las decisiones sobre cinco áreas clave del trabajo del Convenio:

  1. Reconocer la biodiversidad fúngica como un componente crítico de la biodiversidad del suelo.
  2. Reconocer a los hongos silvestres como parte integral del manejo sostenible de la vida silvestre.
  3. Fortalecer la integración de la biodiversidad fúngica en el Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas actualizado, reconociendo la importancia de las redes y los procesos ecológicos superficiales y subterráneos.
  4. Fortalecer la identificación y priorización de áreas de especial importancia para la biodiversidad, las funciones y los servicios ecosistémicos, incluidos los ecosistemas subrepresentados y las áreas que sustentan redes ecológicas subterráneas.
  5. Fortalecer las sinergias entre biodiversidad y cambio climático apoyando la adopción de la hoja de ruta multinivel para mejorar la cooperación, la coherencia de políticas y las sinergias entre las Convenciones de Río.
Cortinarius sp Creditos: Mateo Barrenengoa - Fungi Foundation
Cortinarius sp. Creditos: Mateo Barrenengoa – Fungi Foundation

En conjunto, estas recomendaciones representan una oportunidad para fortalecer la implementación efectiva del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, el plan global para detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030.

Los avances en la COP17 llegan en un momento decisivo para la conservación fúngica. La Estrategia Global para la Conservación Fúngica (GSFC, por sus siglas en inglés), desarrollada por la Red Global de Conservación Fúngica, ofrece un marco específico para ayudar a los países a integrar a los hongos en los esfuerzos de recuperación de la naturaleza, agricultura sostenible y adaptación al cambio climático en todo el mundo.

Geastrum floriforme
Creditos: Giuliana Furci - Fungi Foundation
Geastrum floriforme. Creditos: Giuliana Furci – Fungi Foundation

La GSFC, que se lanzará en la COP17, establece prioridades para cerrar brechas críticas de conocimiento, proteger y restaurar a los hongos y sus hábitats, fortalecer la colaboración entre comunidades y gobiernos, e integrar la conservación fúngica en las políticas y planes a todos los niveles. En conjunto, estas acciones pueden ayudar a los países a ir más allá de reconocer a los hongos como parte de la biodiversidad para dar pasos concretos para conservarlos.

“Los hongos hacen que los sistemas se conviertan en ecosistemas. Dan forma y sustentan el entorno, y tienen el potencial de abordar algunos de nuestros mayores desafíos ambientales. Reconocerlos en los marcos de conservación está cambiando la forma en que entendemos y protegemos la naturaleza. Con un mayor reconocimiento dentro del CDB, los países podrán comenzar a incorporar a los hongos en el monitoreo de la biodiversidad, la planificación de la conservación, la restauración de ecosistemas y las estrategias nacionales de biodiversidad”, explica Giuliana Furci, directora ejecutiva de la Fundación Fungi.

Cyathus striatus Creditos: Giuliana Furci - Fungi Foundation
Cyathus striatus. Creditos: Giuliana Furci – Fungi Foundation

Un movimiento en expansión: más allá de las negociaciones internacionales

El impulso también crece a nivel nacional y local, a medida que gobiernos e instituciones comienzan a reconocer a los hongos junto a los animales y las plantas en sus políticas de conservación.

Este reconocimiento creciente se alinea con la Propuesta Fauna, Flora y Funga (3F), que desde 2018 aboga por que la funga se incluya de manera explícita dondequiera que se reconozcan la fauna y la flora. Más que un cambio de terminología, adoptar un lenguaje micológicamente inclusivo hace visibles a todos los organismos macroscópicos en las políticas públicas, la educación y el discurso público, abriendo la puerta a investigación, financiamiento y protección específicos.

● En Alaska, el Consejo Central de las Tribus Indígenas Tlingit y Haida ha incorporado “toda la flora, fauna y funga del biota” en su Constitución, reconociendo a las tres como parte de la ecología indígena dentro de su jurisdicción.

● En Uruguay, se presentó formalmente ante la Cámara de Representantes un proyecto de Ley de Protección y Conservación del Patrimonio Fúngico, lo que marca el inicio del proceso parlamentario de una propuesta para reconocer, investigar y preservar la funga del país.

● En Australia, el Partido Laborista ha reconocido a los hongos junto a la flora y la fauna, lo que podría abrir el camino para que este reconocimiento se refleje en la legislación ambiental federal.

● En Austria, Viena incluyó el término “funga” junto a fauna y flora en su Ley de Conservación de la Naturaleza.

El cambio también está llegando al lenguaje cotidiano. El Diccionario Cambridge ha reconocido oficialmente la palabra “funga”, definiéndola como el conjunto de los hongos que crecen en un lugar determinado o durante un período determinado. Este hito refleja el uso creciente del término y el interés por los hongos.

“Estos avances son parte de un esfuerzo más amplio por abordar la exclusión de larga data de los hongos en las políticas de biodiversidad. Dado que el foco principal de la COP17 es revisar los avances en el cumplimiento de los compromisos globales de biodiversidad, también es una oportunidad para reconocer a los hongos como aliados esenciales para alcanzar estas metas, desde mantener las funciones ecosistémicas y restaurar ecosistemas degradados hasta fortalecer la conservación de la biodiversidad. Es un paso necesario para cumplir los compromisos globales de proteger y restaurar la naturaleza”, explica Oscar Betanzo, Encargado de Política Internacional de la Fundación Fungi.

Entoloma necopinatum Creditos: Giuliana Furci
Entoloma necopinatum. Creditos: Giuliana Furci

Acerca de la Fundación Fungi

Desde hace 15 años, la Fundación Fungi trabaja para impulsar el reconocimiento de los hongos en la conservación, la ciencia, la educación y las políticas públicas. A través de la incidencia internacional, las colaboraciones científicas y de iniciativas como la Propuesta Fauna, Flora y Funga y el Compromiso para la Conservación del Reino Fungi, lanzado en 2024 junto con Chile y el Reino Unido, la Fundación ha ayudado a construir un movimiento global creciente para incluir a los hongos en la legislación ambiental y en los acuerdos internacionales. También se enfoca en incorporar los hongos en la educación, en resguardar las relaciones ancestrales entre los seres humanos y los hongos, y en documentar la diversidad fúngica del mundo.

Su trabajo en el Convenio sobre la Diversidad Biológica forma parte de este esfuerzo a largo plazo para asegurar que los hongos sean reconocidos y protegidos como un componente esencial de la vida en la Tierra. www.ffungi.org

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.

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