A pesar de que Latinoamérica contiene alrededor del 60% de la biodiversidad terrestre del planeta, y de que alberga a seis* de los 17 países megadiversos del planeta, la región produce sólo el 5% de las publicaciones arbitradas globales en ciencia y tecnología.

Las limitaciones estructurales de la ciencia latinoamericana incluyen un financiamiento limitado e inestable, la dependencia a equipamiento tecnológico importando, las barreras de lenguaje y la movilidad restringida producto de la implementación de visas, por mencionar algunos ejemplos. 

Estas dificultades históricas han abonado para que la comunidad científica latinoamericana esté subrepresentada en todos y cada uno de los campos científicos, incluyendo el estudio de los ecosistemas.

Ante esta situación, la colaboración entre distintos grupos académicos latinoamericanos en el estudio de los flujos ecosistémicos desarrolló el primer Taller de Aprendizaje de Flujos Ecosistémicos (TAFE), que tuvo como objetivo entrenar a estudiantes y técnicos en el monitoreo y análisis de flujos ecosistémicos de carbono, agua y energía.

Dentro de las ciencias de la Tierra, los flujos ecosistémicos estudian el intercambio de materia y energía, y cómo la conexión de los procesos ecosistémicos locales da resultado a las dinámicas globales complejas. Por tal motivo, el monitoreo de los ciclos del carbono, del agua y de la energía es esencial para que los modelos sean precisos, y permitan la toma de decisiones para alcanzar los objetivos de sostenibilidad regional y global.

TAFE impulsa el estudio de los flujos de carbono, agua y energía en Latinoamérica para fortalecer la ciencia ante la crisis climática. Cortesía: Instituto de Ecología UNAM
TAFE impulsa el estudio de los flujos de carbono, agua y energía en Latinoamérica para fortalecer la ciencia ante la crisis climática. Cortesía: Instituto de Ecología UNAM

En un artículo de opinión, publicado en la revista Global Change Biology, las personas responsables del TAFE, con el liderazgo de la Dra. Tonantzin Tarin, investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señalan que las limitantes estructurales de la región representan una barrera para el fortalecimiento de capacidades regionales, un elemento clave para garantizar la calidad y continuidad del monitoreo de flujos ecosistémicos en Latinoamérica. En este artículo advierten que, sin la participación plena del sur global, cualquier esfuerzo por comprender y responder al cambio climático a escala planetaria estará incompleto: los problemas globales exigen soluciones verdaderamente globales.

Es así como TAFE resulta en un modelo de entrenamiento para el sur global, específicamente en Latinoamérica, en el idioma español. Además, el modelo de capacitación de TAFE considera las realidades sociales, la infraestructura y las necesidades de las comunidades regionales.

Durante la implementación del primer taller, las enseñanzas fueron implementadas por investigadores hispanohablantes, quienes presentaron casos de estudio de las comunidades locales, así como bases de datos regionales, para facilitar la comprensión de las metodologías, y ayudar para que su implementación sea efectiva en los ecosistemas donde residen los asistentes a TAFE.

Hasta ahora, TAFE ha ayudado a promover y robustecer la red de colaboración en Latinoamérica, así como el intercambio de datos observacionales, lo que ha mejorado la comprensión de las dinámicas del carbón y del agua, y la identificación de áreas de oportunidad a través del Laboratorio Nacional Conachyt-MexFlux y Ameriflux.

Las personas autoras de este artículo de opinión son claras en que el resarcimiento de las barreras estructurales de la ciencia latinoamericana requiere de la suma concertada de distintos esfuerzos, pero consideran que esta propuesta, que combina talleres presenciales, acceso abierto a materiales en español, y la red de colaboración remota, ayuda a reducir las barreras logísticas, mientras fomentan una autonomía científica y técnica regional.

Ante la crisis climática y medioambiental, el estudio de los procesos y de flujos ecosistémicos resulta imperante y urgente. Incluir a Latinoamérica en los análisis es, además de necesario, un caso de justicia socioambiental.

Investigadores y estudiantes durante el Taller de Aprendizaje de Flujos Ecosistémicos TAFE en Latinoamérica. Cortesía: Instituto de Ecología UNAM
Investigadores y estudiantes durante el Taller de Aprendizaje de Flujos Ecosistémicos TAFE en Latinoamérica. Cortesía: Instituto de Ecología UNAM

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram