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Peligra la conservación del lobo mexicano: Trump firma orden para quitar la protección federal a la especie
El presidente Donald Trump ordenó evaluar si el lobo gris y el lobo gris mexicano cumplen los criterios para retirar o reducir su protección federal, decisión que preocupa a organizaciones conservacionistas.
El pasado 4 de septiembre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al Departamento del Interior a determinar, en un plazo de 90 días, si el lobo gris (Canis lupus) y el lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) cumplen los criterios de recuperación para retirar o reducir su protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA). Dicha medida pertenece a una política de apoyo a los ganaderos estadounidenses y podría sentar un precedente para modificar las reglas que permiten la eliminación de lobos que representen una amenaza para el ganado.
No obstante, el lobo gris mexicano es una subespecie cuya recuperación –dada su área de distribución histórica que abarca el norte de estados como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango y llegando hasta Oaxaca– depende de esfuerzos de conservación compartidos entre México y Estados Unidos, en este último país podemos encontrar al lobo en estados como Arizona, Nuevo México y Texas.

La recuperación del lobo aún no termina
La medida de Trump ha preocupado a grupos conservacionistas ya que el lobo gris mexicano, originario de las montañas y desiertos, llegó rozar la extinción en el siglo XX, tras décadas de persecución por parte del gobierno estadounidense, ganaderos y propietarios de tierras.
Hacia finales del siglo XIX y principios del XX, varios lobos fueron atrapados y eliminados sistemáticamente, en buena medida, bajo la idea de reducir depredación sobre el ganado. La subespecie fue reintroducida en Arizona y Nuevo México en 1998, cuando apenas quedaban alrededor de siete ejemplares en libertad en Estados Unidos.
Desde entonces, su población ha aumentado, aunque lentamente. Al cierre de 2025, Arizona y Nuevo México contabilizaron 319 lobos mexicanos en libertad, frente a los menos de diez registrados cuando comenzó la reintroducción. El propio plan de recuperación vigente establece como referencia un promedio superior a 320 animales durante cuatro años consecutivos antes de considerar su eliminación de la lista federal.
No obstante, hay otros retos a superar. El lobo gris mexicano se enfrenta a una baja diversidad genética, problema asociado con camadas pequeñas y, en consecuencia, menor supervivencia. Así, para los defensores del lobo, retirar las protecciones federales antes de consolidar una población genéticamente viable podría revertir décadas de trabajo de recuperación.

¿Tensión por lobos y ganadería?
Cabe aclarar que la orden de Trump no autoriza de manera inmediata a los rancheros a erradicar lobos. En cambio, instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar si ambas poblaciones han alcanzado los criterios de recuperación de la ESA y, si así fuera, iniciar el proceso para retirar (o reducir) su protección. También pide a las autoridades federales trabajar con los estados para modificar sus propias medidas y criterios para autorizar la eliminación letal de lobos.
La Casa Blanca justificó la medida dentro de una estrategia para respaldar a los ganaderos estadounidenses. Al mismo tiempo, organizaciones ambientales sostienen que los ataques de lobos al ganado son, de hecho, poco frecuentes y tienen un impacto limitado en los ingresos de los rancheros. De igual manera, el sistema actual ya contempla compensaciones de hasta el 100% por pérdidas de ganado atribuidas a lobos, además de programas estatales para prevenir ataques.
Pero los intentos por reducir la protección hacia lobos no son recientes. La autoridad federal ya había intentado retirar al lobo gris de la lista en 2020, pero aquella decisión quedó atrapada en litigios y una resolución judicial mantiene actualmente su protección bajo la ESA en alrededor de 48 estados. Para el lobo gris mexicano, que todavía no ha sido objeto de un proceso federal de eliminación de la lista, este panorama lo coloca en una posición delicada pues además de su reducida población, su recuperación depende de una estrategia que involucra a ambos países.

Una recuperación transfronteriza
El lobo gris mexicano tiene una distribución comprendida en territorios de México y EE.UU. y los esfuerzos de conservación se desarrollan mediante un programa binacional. Por ello, una reducción de las protecciones en Estados Unidos podría tener consecuencias directas para los objetivos de conservación del lado mexicano.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), se había fijado lograr una población silvestre de 300 ejemplares en EE.UU., mientras que para México se ha planteado una meta de 200 ejemplares en vida silvestre. Esta decisión de Trump podría tener repercusiones para una subespecie cuya recuperación todavía se encuentra en curso.
La evaluación anunciada para los próximos 90 días deberá determinar, por lo tanto, si los criterios legales de recuperación se han cumplido; mientras tanto, científicos y organizaciones conservacionistas anticipan que cualquier intento de retirar las protecciones será disputado con argumentos científicos y legales.

Mariana Mastache