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¡Gran noticia! Futuro Parque Cerro Manquehue comienza a tomar forma: el proyecto que transformará un cerro emblemático de Santiago en un gran parque natural
Tras más de una década de gestiones, el proyecto que busca crear un gran parque en torno al Cerro Manquehue acaba de dar uno de sus pasos más importantes. El Gobierno de Santiago y las municipalidades de Colina, Huechuraba, Lo Barnechea y Vitacura ya aprobaron la creación y los estatutos de la futura Corporación Parque Manquehue, entidad que buscará conservar y administrar de manera integrada este territorio. La iniciativa pretende comenzar con cerca de 600 hectáreas de terrenos privados y crecer progresivamente hacia un gran parque de piedemonte que podría abarcar, a futuro, un territorio del orden de 4.765 hectáreas. Accesos formales, guardaparques, prevención de incendios, senderos seguros, zonas de exclusión y programas de conservación son algunas de las medidas contempladas. Sin embargo, todavía quedan pasos importantes antes de que el parque sea una realidad. Aquí te contamos los detalles.
Desde distintos puntos de Santiago, su silueta es inconfundible. Con 1.638 metros de altura, el Cerro Manquehue se levanta sobre el sector nororiente de la capital y forma parte de un cordón montañoso que acompaña el paisaje cotidiano de quienes viven en comunas como Vitacura, Lo Barnechea, Huechuraba y Colina.

Pero el Manquehue no es solo una montaña que se observa desde la ciudad. Miles de personas recorren habitualmente sus senderos para hacer trekking, trail running, ciclismo, escalada o simplemente encontrarse con la naturaleza. Los fines de semana, visitantes coinciden en su cumbre y en los cerros que la rodean.
Sin embargo, hay una paradoja: gran parte de este territorio es privado y, pese al intenso uso recreativo que recibe, no existe actualmente una administración común que se encargue de ordenar sus accesos, enfrentar las emergencias, mantener los senderos o gestionar integralmente su conservación.
En otras palabras, el Manquehue funciona hace años como una suerte de parque urbano de facto, pero sin una institución que se haga cargo del territorio como un conjunto.


Eso es precisamente lo que el Gobierno de Santiago y las municipalidades de Colina, Huechuraba, Lo Barnechea y Vitacura quieren comenzar a cambiar.
Después de más de una década de conversaciones, acuerdos, rechazos y reformulaciones, durante julio de 2026 ocurrió un hito que puede marcar un antes y un después para el proyecto: Vitacura, la última de las cuatro comunas que faltaba, aprobó finalmente la creación y los estatutos de la futura Corporación Parque Cerro Manquehue.
Así, las cuatro municipalidades involucradas y el Gobierno Regional dieron su respaldo a la estructura que permitirá avanzar hacia una futura administración integrada del cerro.
Todavía no significa que el Parque Manquehue haya sido creado. Tampoco que sus cerca de 4.765 hectáreas hayan pasado automáticamente a estar protegidas. Pero sí despeja uno de los principales obstáculos políticos y administrativos que habían impedido avanzar.

“Afortunadamente logramos ahora, en julio, aprobarlo por el Concejo Municipal de Vitacura y, por lo tanto, ya las cinco instituciones base aprobaron la idea de crear la corporación y se aprobaron los estatutos de esta corporación. Entonces, ya es una realidad más cercana. No está terminado, nos queda harto por delante, pero ya existe la estructura jurídica para poder crear esta Corporación Parque Cerro Manquehue”, explica a Ladera Sur Mauricio Fabry, jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional del Gobierno de Santiago y exdirector del Parque Metropolitano.
Una idea que lleva más de una década
El proyecto no nació ayer. De acuerdo con Fabry, las primeras ideas para dotar al Manquehue de una administración se remontan al menos a 2014, cuando ya era evidente que el creciente uso recreativo de la montaña requería algún mecanismo de ordenamiento.
“Este proyecto lleva más de 12 años incubándose y, ya desde 2014, existía la idea de que este lugar, que era visitado de manera muy frecuente, tuviera una administración, un cuidado, etcétera. O sea, es un proyecto de larga data”, señala.

La iniciativa volvió a tomar fuerza a fines de 2021 y durante 2022, cuando el Gobierno de Santiago comenzó a trabajar con los cuatro municipios y propietarios privados para explorar un modelo de cooperación que permitiera proteger el territorio sin que el Estado tuviera que comprarlo.
Durante 2023 se avanzó en los primeros acuerdos y comenzó a tomar forma la idea de constituir una corporación. Un año después, en 2024, el Gobierno Regional, Colina, Huechuraba y Lo Barnechea aprobaron el proyecto y sus estatutos. También se alcanzaron preacuerdos con algunos propietarios privados. Sin embargo, Vitacura rechazó la propuesta en septiembre de ese año, dejando incompleto el esquema de gobernanza.
Durante todo 2025, los equipos involucrados continuaron trabajando con el municipio y sus concejales, revisando y modificando los estatutos. Finalmente, en julio de 2026, Vitacura dio su aprobación.

Para el gobernador de Santiago, Claudio Orrego, este nuevo escenario abre la posibilidad de desarrollar una forma distinta de administrar las montañas de la capital.
“La nueva Corporación Parque Cerro Manquehue comprende 4.765 hectáreas de una nueva gobernanza para los cerros y montañas de la región. El Cerro Manquehue ha significado incivilidades, delincuencia, accidentes y siniestros durante los últimos años. Esta entidad público-privada nace gracias a un Derecho Real de Conservación y reúne al Gobierno de Santiago, los municipios de Colina, Huechuraba, Lo Barnechea y Vitacura, además de entidades privadas para darle una solución a esto”, señala el gobernador.
La futura corporación será una entidad privada sin fines de lucro con gobernanza mixta. De acuerdo con los antecedentes entregados por el Gobierno de Santiago, su directorio contemplaría nueve integrantes: tres representantes del Gobierno Regional —incluido el gobernador—, los alcaldes de las cuatro comunas y dos representantes de propietarios vinculados mediante Derechos Reales de Conservación.
A ello se sumarían una dirección ejecutiva profesional, instancias de fiscalización y auditoría y un Consejo Consultivo Ciudadano, pensado para incorporar a vecinos, organizaciones y especialistas.


De 600 a 4.765 hectáreas: un parque que crecería por etapas
Una de las primeras preguntas que surgen al conocer el proyecto tiene que ver con su tamaño.
Los antecedentes disponibles hablan de un territorio del orden de 4.765 hectáreas. La cifra da cuenta de la enorme escala potencial de la iniciativa. Sin embargo, esa superficie no corresponde a un parque que vaya a quedar protegido de manera inmediata.
La gran mayoría del territorio está repartida entre propietarios privados y la incorporación de los terrenos dependerá de acuerdos individuales.
Por eso, el plan es comenzar de manera mucho más acotada.
“Nosotros nos imaginamos un gran parque de piedemonte en el futuro, pero igual queremos ir escalando esto. Por lo tanto, tenemos un preacuerdo con algunos de los dueños de los terrenos por 600 hectáreas. Queremos partir con esto, porque administrar con esta estructura público-privada algo muy grande es complejo”, explica Fabry.

Esas aproximadamente 600 hectáreas serían la primera etapa, aunque todavía no están jurídicamente incorporadas al futuro parque. Para ello es necesario cerrar los acuerdos con sus propietarios y definir qué instrumento se utilizará en cada terreno.
El trazado definitivo tampoco está resuelto.
“Lo más probable es que podamos tener una parte consolidada en el sector sur del Manquehue, es decir, del lado de Vitacura y Lo Barnechea, que nos permita proteger hasta la cumbre del Manquehue”, adelanta Fabry.
Al mismo tiempo, se proyectan intervenciones en los otros dos municipios. En Colina existen conversaciones en el sector de Chamisero, mientras que en Huechuraba el proceso se encuentra más adelantado y se relaciona con los proyectos que se están desarrollando en torno al sector El Rosal y el acceso hacia El Carbón.
La intención, por ahora, no es esperar a que todo el territorio esté unido para comenzar a actuar.


“No tendríamos todavía la posibilidad de un parque unificado, pero sí tener acciones en los accesos principales en los cuatro municipios y, por supuesto, la cumbre del Manquehue protegida”, puntualiza Fabry.
Así, la imagen de un gran parque continuo de 4.765 hectáreas pertenece todavía al horizonte de largo plazo. El proyecto busca construirlo progresivamente, predio por predio y acceso por acceso.
Conservar sin comprar la tierra
Precisamente ahí aparece uno de los elementos más novedosos de la iniciativa.
Comprar un territorio de esta escala sería prácticamente inviable para el Estado. Según las estimaciones incluidas en las minutas del proyecto, adquirir solamente la ladera de Vitacura podría costar del orden de US$65 millones.

La propuesta, entonces, busca una alternativa: conservar y administrar terrenos que continúen siendo privados.
El principal mecanismo que se está evaluando es el Derecho Real de Conservación (DRC), aunque también podrían utilizarse comodatos de largo plazo.
Esta figura permite que el propietario mantenga el dominio sobre su terreno, mientras constituye voluntariamente determinadas obligaciones o restricciones destinadas a su conservación. En este caso, la futura Corporación Parque Manquehue podría asumir un rol permanente en la administración y protección de esos espacios.
“El Derecho Real de Conservación le permite, primero, a los dueños seguir siendo dueños de sus terrenos, que eso es muy válido. Pero además se le cede esta responsabilidad a otro, que sería la corporación, y le ceden el Derecho Real de Conservación, es decir, le ceden este derecho para la conservación de ese espacio”, explica Fabry.

El modelo busca resolver una dificultad histórica del lugar. La propiedad del Manquehue está fragmentada entre distintos actores privados y, al mismo tiempo, sus senderos reciben un uso ciudadano intenso.
El desafío es conseguir que esos dos mundos puedan convivir: mantener la propiedad privada, pero generar condiciones que permitan conservar, ordenar los accesos y administrar el territorio de manera integrada.
Para el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri, precisamente esa coordinación será una de las claves del proceso.
“El Parque Manquehue es una oportunidad para proteger y poner en valor uno de los grandes patrimonios naturales de Santiago, con una mirada de largo plazo y un trabajo que trascienda los límites de cada comuna. La clave es que municipios, Gobierno Regional y privados seamos capaces de coordinarnos y avanzar con acciones concretas”, señala.

Ordenar un cerro que ya funciona como parque
Si hay algo que diferencia al Manquehue de otros proyectos de áreas verdes es que no hay que esperar a que exista el parque para que lleguen sus visitantes.
Ya están ahí.
El Manquehue, El Carbón y el Manquehuito forman parte de algunas de las rutas de senderismo, ciclismo y trail running más conocidas de Santiago. Esa popularidad, sin embargo, también ha revelado las consecuencias de utilizar intensivamente una montaña sin una administración común.

Según los antecedentes entregados por el Gobierno de Santiago, durante los últimos cinco años se han registrado 10 focos de incendio en el territorio. A ello se suman asaltos, accidentes, estacionamientos informales, basura, erosión de senderos e ingresos que atraviesan propiedad privada.
En julio de este año, por ejemplo, el Gobierno de Santiago presentó una querella luego de que se difundiera un registro de personas encendiendo fuego y utilizando vegetación nativa como combustible en la cima del Manquehue.
Fabry agrega otro antecedente relacionado con los rescates que ocurren en el sector.
“El 42% de las llamadas a Socorro Andino no son en la alta montaña, son entre El Carbón y el Manquehue. El 42% de los llamados a Socorro Andino”, afirma.


La futura corporación pretende hacerse cargo precisamente de esas externalidades.
En una primera etapa se proyecta formalizar senderos y accesos, instalar señalética, contar con presencia de guardaparques e incorporar equipamiento para emergencias y seguridad. “Queremos partir formalizando los accesos, hacer senderos también formales que eviten la erosión del cerro, programas de conservación, miradores; es decir, ordenar un poco la visita que hoy día se da de manera bastante masiva”, señala Fabry.
Los documentos preliminares plantean reducir los numerosos ingresos actuales a cuatro accesos formales, uno por cada comuna. Su ubicación y características definitivas deberán quedar establecidas en el Plan Maestro.
En Huechuraba ya existe una obra concreta. Se trata de la construcción del acceso a senderos hacia El Carbón, en el sector Siete Canchas del Estadio Municipal Raúl Inostroza. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional, contempla áreas de descanso, señalética, pavimentos y tratamiento paisajístico y, de acuerdo con los antecedentes más recientes entregados para esta nota, presenta un 72% de avance físico.

En paralelo, el sector El Rosal avanza con otra iniciativa que proyecta generar un corredor ecológico en el norte de Santiago, incorporando reforestación con especies nativas, senderos y espacios educativos.
Para Fabry, estas obras permiten comenzar a actuar incluso antes de que la nueva corporación esté completamente constituida.
“Mientras la corporación se articula y logramos estos acuerdos ya más definitivos con los privados dueños de los terrenos, nosotros igual vamos a ir empezando a hacer algunas acciones tanto en el orden de la planificación, con un Plan Maestro, como también de infraestructura a través de algunos de los accesos”, explica.
¿Será gratuito? Acceso libre, pero regulado

Otro tema todavía abierto es cómo funcionará el ingreso al futuro parque. Desde el Gobierno Regional sostienen que su objetivo es que el acceso a la montaña continúe siendo libre, aunque eso no significa que sea ilimitado.
“Por lo menos desde el Gobierno Regional lo que nosotros estamos fomentando es el acceso libre, pero regulado a la montaña”, afirma Fabry.
La corporación podría eventualmente cobrar por servicios específicos —como una cafetería, casilleros u otras instalaciones—, pero hasta ahora no existe una decisión de establecer un cobro por entrar al parque.
Lo que sí aparece como una posibilidad concreta es regular el número de visitantes según la capacidad que tengan determinados sectores para soportar el uso recreativo sin degradarse.

“Puede ocurrir, como ocurre en otros parques públicos, como por ejemplo la Quebrada de Macul, que más allá de que haya un cobro exista una capacidad de carga y que, por lo tanto, en los accesos se establezcan ciertas capacidades de carga, porque evidentemente queremos cuidar la naturaleza que está ahí. Eso va a implicar probablemente algún tipo de regulación por esa vía, no por el lado del cobro, sino por el lado de la carga que puede recibir un lugar como este”, explica.
Ese punto será especialmente relevante en sectores sensibles, donde la intención es incluso establecer zonas de exclusión destinadas exclusivamente a la conservación.
La lógica es sencilla: abrir la montaña no debería significar que cada rincón de ella tenga que transformarse en un sendero.

Un refugio de biodiversidad sobre la ciudad
Detrás de la presión recreativa existe otro Manquehue: el de los bosques esclerófilos, las flores de primavera, los reptiles, marsupiales y aves rapaces que todavía encuentran refugio en sus laderas.
Los estudios desarrollados durante los últimos años en el sector han identificado una importante diversidad de especies. Entre ellas especies icónicas de la zona central de Chile como la yaca (Thylamys elegans), un pequeño marsupial endémico de Chile; el zorro culpeo (Lycalopex culpaeus), el cánido nativo más grande de Chile; la iguana chilena (Callopistes maculatus) y una amplia variedad de aves rapaces.


En la ladera sur, además, sobreviven sectores de bosque esclerófilo dominados por especies como peumos (Cryptocarya alba) y quillayes (Quillaja saponaria), mientras que durante la primavera el paisaje cambia con la aparición de numerosas herbáceas y flores nativas.
Una de ellas es el azulillo (Pasithea caerulea), característica flor azul que puede encontrarse en sectores del Manquehue y Manquehuito.
Fabry destaca especialmente la diversidad de rapaces que es posible observar en una misma excursión.
“La última vez que subí me encontré con un chuncho, pero también hay tucúquere, de hecho nidificación de tucúquere, aguilucho, águila, cóndor, peuco. Es muy interesante. También es bien interesante que en la época de primavera y verano llega a nidificar al sector el picaflor gigante. O sea, tiene una biodiversidad muy privilegiada el Cerro Manquehue y es parte de lo que esta corporación quiere salvaguardar”, relata.


Esa protección no dependería únicamente de prohibiciones. La forma en que se diseñen los senderos será parte fundamental de la estrategia de conservación, evitando la multiplicación de huellas informales, reduciendo la erosión y conduciendo a los visitantes lejos de sectores especialmente sensibles.
“La protección de la biodiversidad es muy importante y por eso es que los senderos formalizados son importantes. El tener presencia también de guardaparques en el lugar es bien relevante. Senderos y señalética además nos van a ayudar al tema de los accidentes y equipamiento de emergencia y seguridad”, agrega Fabry.
En una etapa posterior podrían sumarse programas de conservación de especies, educación ambiental, reforestación e incluso proyectos de reintroducción, aunque esas medidas todavía deberán definirse a partir del futuro Plan Maestro.
Lo que todavía falta

Pese al avance político de los últimos meses, el Parque Manquehue todavía no existe formalmente.
Ese matiz es importante.
El siguiente paso será completar la constitución jurídica de la corporación. Según explica Fabry, los estatutos y antecedentes deberán ingresar al proceso correspondiente ante el Ministerio de Justicia, trámite que podría extenderse durante aproximadamente seis meses.
A ello se suma quizás la tarea más decisiva: convertir los preacuerdos con propietarios privados en acuerdos jurídicamente vinculantes mediante Derechos Reales de Conservación o comodatos.
“Primero hay que constituir la corporación. Ahora hay que ingresar estos estatutos y antecedentes al Ministerio de Justicia, y eso es un trámite que puede tardar seis meses. Luego hay que tener los acuerdos concretos con los privados dueños de los terrenos. Entonces, igual de aquí a que veamos constituida la corporación con terrenos que administrar podría pasar un año”, explica.


En paralelo, los cuatro municipios y el Gobierno Regional trabajarán en el Plan Maestro, que deberá definir, entre otras cosas, los accesos, senderos, infraestructura, zonas de conservación y prioridades de inversión.
El marco financiero preliminar contempla un presupuesto estimado de 96.220 UF —alrededor de $3.902 millones— para un horizonte de implementación de diez años. La propuesta considera que las inversiones en infraestructura y equipamiento sean financiadas en un 50% por el Gobierno Regional y el otro 50% mediante municipios y alianzas, mientras que la operación anual se sostendría principalmente con cuotas de los socios.
Todo compromiso presupuestario de los municipios, sin embargo, deberá ser aprobado individualmente por sus respectivos concejos municipales.
Desde Lo Barnechea, Alessandri adelanta que uno de los focos estará precisamente en esos próximos pasos.

“Desde Lo Barnechea queremos tener un rol activo en este proyecto, mejorando los accesos y el cuidado del entorno en sectores como Los Trapenses y aportando a un Plan Maestro que permita compatibilizar conservación, seguridad y acceso responsable al cerro. Este es un proyecto que beneficia a nuestra comuna, pero sobre todo a Santiago y a las futuras generaciones”, asegura.
¿Un nuevo ParqueMet para el siglo XXI?
Para Fabry, quien antes de asumir su actual cargo encabezó el Parque Metropolitano de Santiago, la importancia del proyecto va mucho más allá de resolver estacionamientos, accidentes o senderos.
La comparación que utiliza se remonta a comienzos del siglo XX.
Entonces, el Cerro San Cristóbal era un territorio árido, explotado por canteras y dividido entre propietarios privados. En 1916, Alberto Mackenna y el senador Pedro Bannen encabezaron una campaña para adquirir los terrenos y, un año más tarde, una ley permitió expropiarlos para destinarlos a la formación de un gran parque público. Con el tiempo llegaron la forestación, caminos, el funicular y otras obras que terminaron transformando radicalmente su relación con Santiago.

Más de un siglo después, Fabry cree que el Manquehue podría protagonizar una transformación de otra escala y bajo un modelo completamente diferente.
“También se veía como un lugar lejano, era una roca, estaba todo deteriorado y hoy día es el parque urbano más importante de Latinoamérica. Yo veo que estamos replicando lo mismo”, señala.
Esta vez, sin embargo, la apuesta no es expropiar ni transformar completamente la montaña, sino conservar el ecosistema que ya existe y encontrar una fórmula que permita compatibilizar propiedad privada, acceso público, seguridad y protección de la biodiversidad.
De concretarse, el resultado podría ser uno de los grandes parques naturales asociados a la ciudad de Santiago.
“Santiago es una ciudad de montaña y, como tal, debemos conocerla, cuidarla y respetarla”, señala Claudio Orrego. “Nuestra misión es recuperar la ciudad para las personas y también recuperar la naturaleza para la ciudad”.


Quizás ahí radica la dimensión más interesante del proyecto. El Cerro Manquehue no necesita convertirse en naturaleza: ya lo es. Tampoco necesita atraer visitantes: ya llegan por miles. El desafío es otro. Es conseguir que cuatro comunas, un gobierno regional, numerosos propietarios privados y una ciudadanía que hace suyo este paisaje logren ponerse de acuerdo para cuidarlo como un solo territorio.
El camino todavía no termina. Quedan los trámites jurídicos, los acuerdos con los propietarios, la definición de sus límites, el Plan Maestro y años de implementación.
Pero, después de más de una década de intentos, la posibilidad de que el Manquehue deje de ser únicamente un parque de facto y cuente finalmente con una administración destinada a protegerlo comienza a tomar una forma mucho más concreta.
Tamara Núñez