Este domingo 23 de agosto se celebrará la conmemoración de los 30 años de la hazaña que llevó por primera vez a montañistas chilenos a la cumbre del K2, la segunda montaña más alta del mundo. El evento contará con un conversatorio íntimo junto a Rodrigo Jordan Fuchs, líder de la expedición chilena de 1996, que se realizará en el Parque Cantalao, en Peñalolén, organizado en conjunto con la Asociación Parque Cordillera y Vertical. La instancia también permitirá conocer fotografías inéditas de aquella expedición, las que a partir del 25 de agosto serán exhibidas en una exposición fotográfica en el Café Literario Bustamante, las cuales compartimos en esta publicación.

Un recorrido 30 años al pasado

El K2, también apodado “montaña salvaje”, está situado a 8.611 metros en la cordillera del Karakórum en la frontera entre Pakistán (Gilgit-Baltistán) y China (Xinjiang). Es la segunda montaña más alta del mundo y una de las más difíciles y peligrosas de escalar debido a sus rutas exigentes y condiciones climáticas extremas. 

Ascenso K2 año 1996 Créditos: Vertical
Ascenso K2 año 1996. Créditos: Vertical.

En 1996 se llevó a cabo la primera expedición de chilenos a este monte. En el grupo había 12 personas, lideradas por Rodrigo Jordan Fuchs, quien tomó el rol de jefe de expedición a sus 37 años. Incluyó a los mejores alpinistas de la época para el ascenso, con la idea de hacer un registro en formato documental, lo que dio origen a “K2 1996: El máximo desafío”.

Además de Jordán, participaron Cristián García Huidobro, Misael Alvial, Miguell Purcell, Waldo Farías, Aldo Boirano, Alberto Gana, Christián Buracchio, Alfonso Díaz, Tomás Grifferos, Ralf Oberti y Marcelo Griferos.

«Éramos hartos porque además en estas expediciones, en esa época, como no había redes sociales ni satelitales, ninguna de estas cosas, se registraba todo en fotografías, en videos, y después se hacían documentales. Ese documental está hoy día, existe y se puede ver. Hoy día no, hoy día van y hacen reels rápidos del campamento base. Nosotros no solo íbamos los integrantes de la expedición, llevamos  también a un médico, un fotógrafo, un camarógrafo y un productor, por llamarlo así, porque piensa que en esa época nosotros llevábamos 4 toneladas de equipo entre alimento, combustible, cuerdas, cartas, en fin, y eso se fue todo de Chile en barco. Hoy día todo eso existe allá, pero antes no existía nada», recuerda Jordán, quien agrega:

«Llevamos 220 porteadores. Para llevar esas 4 toneladas son 80 kilómetros, son 10 días de caminata hasta el campamento base. Entonces iba un productor, Marcelo Grifero, que estaba preocupado nada más que toda la logística de esto, porque esto es una verdadera empresa. Hoy día no, hoy día están los helicópteros, existe todo el equipo, están los Sherpas, están los Baltiers. En esa época eran verdaderas empresas estas expediciones. Éramos 9 escaladores, más Marcelo, más los 2 camarógrafos, más el médico», llegamos a ser como 13 personas».

Algunos de ellos venían de haber logrado la cumbre del Everest en 1992. Esta vez, su preparación incluyó trabajo físico de dos años complementado con el desarrollo de habilidades interpersonales, debido a las condiciones extremas a las que estarían sometidos.

Así lo recuerda Jordán: «En el Everest nosotros fuimos, hicimos 3 expediciones y fracasamos en 2. En esas primeras 2 echamos de menos este tipo de habilidades sin duda alguna. Y yo las trabajé conscientemente para la expedición del 92 y también para la expedición del K2. O sea, lo que quiero decir es que no bastaba con que fueran escaladores extraordinarios, tenían que ser personas extraordinarias (…) Y porque los gallos van a estar, tuvimos 70 días, pues, y estás más con ellos que, no sé, un matrimonio. En un matrimonio sales a trabajar, aquí los ves todo el día, a toda la hora, todo el rato, y en una condición de clima, de largas jornadas de trabajo, cansado físicamente, con frío, con hambre, con escasez de oxígeno, entonces los niveles de tolerancia bajan mucho».

Toda esa preparación valió la pena. Finalmente, a las 9:15 del 13 de agosto de 1996, los montañistas García-Huidobro, Alvial, Purcell y Farías hicieron historia al alcanzar los 8.611 metros de la montaña, convirtiéndose en los primeros chilenos en llegar a la cumbre del K2.

En esta foto, a unos 8.400 metros aproximadamente, aparece el grupo que llegó a la cumbre (Miguel Purcell, segundo, Waldo Farías y Misael Alveal), con Cristián García-Huidobro tomando la foto. “Eso es al día 67 atacando la cumbre, entonces es una foto clave y abajo se ven las nubes. Es una foto muy significativa porque están a horas de llegar a la cumbre”, Rodrigo Jordán. Crédito: Vertical
En esta foto, a unos 8.400 metros aproximadamente, aparece el grupo que llegó a la cumbre (Miguel Purcell, segundo, Waldo Farías y Misael Alveal), con Cristián García-Huidobro tomando la foto. “Eso es al día 67 atacando la cumbre, entonces es una foto clave y abajo se ven las nubes. Es una foto muy significativa porque están a horas de llegar a la cumbre”, Rodrigo Jordán. Crédito: Vertical.

La cumbre se logró en un segundo intento, concretado el día 65 de una expedición que se extendió por 70 días, diez más de lo inicialmente planificado, lo que obligó al equipo a racionar los alimentos disponibles. «Fueron dos intentos de cumbre, en el primero no se logró, se cerró completo, no se podía ver, tuvimos que bajar y este fue el segundo, en el día 65 aproximadamente. Llegando a la cumbre, estuvieron mucho rato, como tres horas, lo que es muy raro, porque en general estás 15 minutos, tomas una foto y bajas. Las ascensiones parten con el campamento base cuando está todo montado el campamento, con alimento y combustible, parten del campamento base, un día al campamento uno, dos días al dos, el tercer día al tres, cuarto día van a la cumbre y vuelven al tres, y al quinto día bajan hasta el base».

Otros desafíos de esta hazaña fue la extrema dificultad de la ruta elegida (arista sursureste), las condiciones climáticas extremas con intensa nevazón, riesgo de avalancha, la gran cantidad de peso que llevaban que ascendía a 400 toneladas entre equipamiento e insumos y la cruda realidad de las muertes que se vieron en el camino. 

Ascenso K2 año 1996 Créditos: Vertical
Ascenso K2 año 1996. Créditos: Vertical

Hoy, Rodrigo Jordan Fuchs, ingeniero civil industrial, fundador de Vertical, emprendedor social y académico, recuerda tan importante hazaña. Él además lideró la primera expedición sudamericana en llegar a la cumbre del Everest en 1992, la cuál repitió en 2012 y 2016 por rutas distintas, transformándose en uno de solo tres personas en el mundo en haber subido el Everest por sus tres caras. 

A 30 años de la expedición, Jordan recuerda las motivaciones que llevaron al equipo a enfrentar uno de los mayores desafíos del montañismo mundial, el impacto que tuvo este hito en Chile y lo que permanece de aquella experiencia a través de las fotografías que hoy vuelven a exhibirse.

—¿Qué te motivó a hacer esta excursión?

—Nosotros queríamos estar con el montañismo chileno a nivel internacional. Ya no era solo subir la montaña por un tema de llegar a la cumbre, sino que era estar al nivel de los mejores montañistas, los mejores cruces, las mejores expediciones a nivel mundial. Y recibimos mucho reconocimiento en las dos expediciones, en el Everest, que lo hicimos por una ruta de extrema dificultad que se llamaba la Varela del Kangchung, y después por la arista sursureste del K2.

De hecho, yo no te puedo asegurar esto, pero yo creo que no tiene de nuevo ascensiones. O sea, esa ruta debe tener 2 ascensiones: la nuestra, la japonesa, y una más, tal vez. Lo mismo que el Kangchung. El Kangchung debe tener 3 ascensiones: la nuestra, la inglesa y la india. No se ha vuelto a subir por ninguna parte. Ningún chileno ha vuelto a subir el K2. De ninguna forma, lamentablemente Juan Pablo Mohr, quien falleció en el K2, pero no se ha vuelto a subir, y no se vuelven a subir porque son rutas de extrema dificultad. Una vez que la hace alguien, ya están hechas, y gente de este nivel de escalada busca otras cosas nuevas.

—¿En qué consistió la expedición chilena al K2?

—El K2 es, en el mundo del montañismo de alto rendimiento, la montaña más valiosa, por decirlo así, o sea, más que el Everest. En el montañismo de alto rendimiento no bastan las cumbres, lo que importa son las rutas de alta dificultad, las montañas más difíciles, etcétera. Y el K2 está entre, no sé, las 5 cumbres más valoradas por ese tipo de montañismo. Nosotros habíamos subido el Everest, por una ruta de extrema dificultad, entonces ahora nos quedaba subir el K2 por otra ruta de extrema dificultad, y eso fue lo que nos motivó a hacerlo. Era lo que se llamaba entonces la ética del montañismo, que era esto de subir la montaña con la menor cantidad de recursos posibles por las rutas más difíciles, etcétera. En el mundo de los clubes alpinos, o sea, si tú subes el Everest por ruta normal, ya está bien, valioso, pero no es ninguna cosa del otro mundo. Es lo que había que hacer y hacerlo. Y nosotros hicimos el K2 entonces por una arista que se llama la arista sur sureste, que no había sido completada. Entonces, de hecho, fue la primera ascensión integral y se hizo.

—¿Qué significó para el montañismo chileno que una expedición nacional alcanzara la cumbre del K2 en el 96?

—Lo que creo, esto es una opinión personal, puso al montañismo chileno al mismo nivel que las grandes potencias internacionales de montañismo, y no solo fue el K2, sino que fue el Everest y el K2. Los españoles, los italianos, los franceses, los ingleses decían por lejos y tampoco esto es nada competitivo, porque el montañismo no es competitivo, pero claramente transformaba a Chile en la potencia del montañismo a nivel latinoamericano de todas maneras. 

—¿Cómo era de diferente un ascenso como este en ese entonces, a uno el día de hoy?

—Uf, total, hoy día tú puedes, estoy exagerando, pero puedes ir sin nada y en Katmandú puedes llevar una expedición completa, con equipo, carpa, con todo. En cambio, allá no, había que llevar absolutamente todo. De hecho los porteadores, los Baltiers que nos ayudaron a llevar las 4 toneladas de equipo, el médico tuvo mucha pega, porque había mucha conjuntivitis enfermedades propias de los fuegos y fogatas, al interior de las carpas, etcétera. Penicilina era una maravilla para ellos porque nunca habían tomado penicilina, entonces las infecciones se les iban así, pero una cosa increíble, hoy no, hoy hay medicina, conocimiento.

Te lo pongo de otra forma, la primera vez que fui al Everest, el año 86, diez años antes que el K2, yo tuve que ir a Nepal para conocer a los Sherpas, porque los Sherpas estaban en los libros, pero dónde son, entonces imagínate (…) por carta, por télex, por fax, hoy día tengo WhatsApp con los Sherpas. Entonces es completamente distinto.

Registro al comienzo de la excursión hacia el K2, desde Concordia a 5.000 metros aproximadamente, con el campamento base al fondo del valle a 5.400 metros. En la fotografía, vemos a Marcelo Grifferos atrás acompañado por alguien más del equipo. “Esta foto es interesante y me gusta mucho, es muy bonita porque se ve el K2 completo cuando estábamos llegando. La foto muestra dos aristas, una con sol a la izquierda y otra con sombra a la derecha, una grande hacia más o menos la izquierda de la fotografía, y una un poco más chica hacia más o menos la derecha de la fotografía, y se ve muy bien nuestra ruta. Esa fue la primera ascensión integral de esa arista”, Rodrigo Jordán. Créditos: Vertical
Registro al comienzo de la excursión hacia el K2, desde Concordia a 5.000 metros aproximadamente, con el campamento base al fondo del valle a 5.400 metros. En la fotografía, vemos a Marcelo Grifferos atrás acompañado por alguien más del equipo. “Esta foto es interesante y me gusta mucho, es muy bonita porque se ve el K2 completo cuando estábamos llegando. La foto muestra dos aristas, una con sol a la izquierda y otra con sombra a la derecha, una grande hacia más o menos la izquierda de la fotografía, y una un poco más chica hacia más o menos la derecha de la fotografía, y se ve muy bien nuestra ruta. Esa fue la primera ascensión integral de esa arista”, Rodrigo Jordán. Créditos: Vertical.

—En estos 70 días en el K2, ¿qué fue lo más desafiante para ustedes como equipo?

Lo más desafiante fueron dos cosas; la dificultad técnica de la ruta, que fue muy demandante, pero especialmente el clima, el clima en el K2… los altímetros funcionan como un barómetro, entonces cuando sube la lectura en el altímetro es porque baja la presión, entonces puedes estar en el mismo campamento sin moverte y subir 50 metros, porque bajó la presión y cuando baja la presión es porque viene mal tiempo. Entonces los altímetros sirven … predecir el clima de mañana o las próximas 48 horas, ojo que en esa época no había satelital, no había nada. Y en el K2 el tiempo se echaba a perder antes de que nos avisara el altímetro, entonces nos pillaba, de hecho por ejemplo, cuando fuimos a montar el campamento 3 lo hicimos en una nevazón seria, yo quería mirar para China y no veía nada, trabajar con mal tiempo fue … había mucha nieve, peligro de avalancha, se juntaron todos los factores de desafío de montaña sin duda alguna.

Además, y esto es macabro lo que voy a contar, encontramos restos humanos de expediciones anteriores que nos llamaban poderosamente la atención, o sea, de verdad uno acá se puede morir y es bien macabro. Y no es solo eso, en el cerro de al lado Shisha Pangma, murieron tres coreanos y en nuestro cerro murió un italiano que nosotros conocíamos, Lorenzo. Entonces hay una cosa psicológica de que chuta la muerte está aquí al otro lado de la esquina. Entonces qué pasó, que la expedición estaba planificada para 60 días, pero nos demoramos más y empezamos a racionar la comida, y finalmente el último intento lo hicimos el día 65 cuando ya no nos quedaba nada, entonces fue desafiante jaja por decir lo menos.

En estas expediciones la ingesta ideal es de 4.500-5.000 calorías diarios, esa es la ingesta necesaria por el trabajo físico por el frío, y ahora es difícil comer durante 60 días 5.000 calorías diarias, y además por la escasez de oxígeno no lograr desdoblar todo lo que necesitas entonces bajas 10-12 kilos de peso. Entonces, racionar la comida fue un acto bien decisivo y no la racionamos por mucho, sino que en realidad alargamos la expedición por diez días, no más que eso. Empezamos el día 47 a racionar la comida. En el caso del agua no hay problema, porque derrites hielo por eso hay harto combustible. Combustible había, ojo que el agua, como es hielo y es nieve, es agua destilada, entonces hay que agregarle sales, porque o sino te lava el cuerpo de la sala y sales más deshidratado todavía.

¿Por qué solo 4 de 13 personas fueron a la cumbre? ¿Por qué tu no fuiste siendo jefe de expedición?

—Eso es así en las expediciones al Himalaya, un grupo monta el campamento base, otro el campamento intermedio, después el campamento dos, y al final del último campamento sale un grupo pequeño a la cumbre y vuelve. Así es el montañismo. Como jefe de expedición tienes la posibilidad de quedarse en el base, intermedio o ir a la cumbre, yo me quedé en el base porque alguien tiene que quedarse sereno, que no está con la escasez de oxígeno para ayudar a tomar buenas decisiones y, en el caso mío, fue Claudio Lucero quien hizo eso en favor nuestro cuando fuimos a la cumbre, entonces ahora me tocaba a mí hacer ese rol.

—¿Qué crees que nos siguen enseñando las imágenes y el relato de esta expedición 30 años después?

—Llevábamos un fotógrafo, Christian Buracchio, un gran escalador, pero también un gran fotógrafo, él falleció lamentablemente, yo creo que las fotografías de Burrachio muestran de una forma muy hermosa, la belleza de la Cordillera del Karakórum, pero no solo muestran eso, sino que muestran la interacción humana de nosotros con esa naturaleza. Entonces, no es que esté dicho, pero las fotografías muestran la sonrisa de nosotros, ese compañerismo que había, la solidaridad, el trabajo con las cuerdas, con las carpas, las escalas de aluminio, entonces a mí me emociona mucho volver a ver esas fotografías.

—Considerando tu realidad actual, ¿volvería a tomar una ruta y aventura de este tipo?

—Estas aventuras no se toman solo, no es una cultura en solitario, es en equipo, si un equipo dijera Rodrigo queremos hacer contigo una expedición al Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo, yo iría, por supuesto que depende del equipo, las condiciones, las capacidades, pero si uno pudiera armar un equipo como el que hicimos para el K2, yo iría. No te estoy diciendo que a la cumbre, pero sí a la expedición.

—¿Entonces volverías a los Himalayas?

—De todas maneras.

Ascenso K2 año 1996 Créditos: Vertical
Ascenso K2 año 1996. Créditos: Vertical.
Cristián García-Huidobro en el campamento dos, a 7.100 metros de altitud aprox. Créditos: Vertical
Cristián García-Huidobro en el campamento dos, a 7.100 metros de altitud aprox. Créditos: Vertical.

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